Estás aquí

Mundo 20/20: Crece la violencia en Estados Unidos (+ Video)

Por: Alicia Cascaret

Mundo 20/20 le propone esta semana el tema de la violencia en Estados Unidos con Jorge Hernández, sociólogo e investigador, analista del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana.

El programa comienza con un video sobre algo que se ha hecho cotidiano en muchos noticiarios y en las redes sociales: balas, muertos y heridos en tal o más cual escuela, iglesia o centro comercial.

El periodista Julio César Mejías aporta elementos significativos:

“Entre enero y mediados de abril del actual año 2023 ya han ocurrido 146 tiroteos masivos con más de 200 personas muertas y cientos de heridos, una cifra récord según el Gun Violence Archive (Archivo de la Violencia Armada), en comparación con similar período de años precedentes”.

Por ejemplo, y siempre según cifras aportadas por dicha fuente, en 2022 la violencia armada generó 636 tiroteos masivos en Estados Unidos, un promedio de dos por día, por lo que, de continuar esa creciente espiral, el presente año podría, lamentablemente, superar esa cifra de episodios violentos causados por armas de fuego que, dicho sea de paso, son ahora mismo la principal causa de muerte entre niños y adolescentes en la nación norteña.

Aunque las cifras varían un tanto, según diversas fuentes, la mayoría coinciden en cifrar en unos 400 millones de armas de fuego las existentes en Estados Unidos. Tengamos en cuenta que la población del país asciende a unos 332 millones, por lo que una simple operación matemática nos dice que hay un promedio de más de un arma por habitante.

Para el especialista Hernández en los últimos 5 años, durante la era Trump, hubo una escalada de la violencia, dada la atmósfera creada por el ex presidente desde su campaña presidencia, donde apelaba a los discursos de odio contra los negros y otras comundades y hacía llamados a acciones discriminatorias.

Se refirió a la existencia de las armas y su legalidad, la cultura política y cívica “patrón de tolerancia y estímulo a la acción violenta y discriminatoria contra grupos que se han considerado minoritarios por alguna razón, y son entonces objeto de discriminación”.

Dijo Hernández que el portar armas tiene que ver con la II Enmienda a la Constitución, porque ese texto constitucional habla de la necesidad de la defensa de un estado libre. Por lo tanto, el gobierno no debe limitar el derecho de portar armas. Y hace un recuento del porqué la cultura de las armas está tan enraizado en los ciudadanos norteamericanos.

La ley los ampara en el elemento que apela a la intolerancia y la legitimidad del uso de la violencia. El blanco anglosajón protestando y de clase media tienen que ver con ese elemento.

Al abordar los derechos humanos desde la óptica estadounidense, el analista del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana dijo que Estados Unidos es el país por excelencia donde, cuando se habla de derechos humanos, se apela a derechos individuales, a derechos civiles y políticos, al derecho al voto; pero omite los derechos económicos y sociales y nunca se ocupa del derecho a la vida, a la felicidad, a la satisfacción de las necesidades, que es una de las causas que se defienden en todas partes del mundo.

Aclaró que el portar armas o usarlas no se manifiesta de manera homogénea en todos los estados del país norteño, pues en algunos se puede tener el arma, pero no portarla, y su uso sólo está justificado cuando hay una razón de legítima defensa.

Agregó que no se puede argumentar un derecho que atente contra otro, como el derecho universal de vivir. Y añadió que los tiroteos masivos reiterados y frecuentes en Estados Unidos desde 2017-2018, con el repunte de la ideología nacionalista con Trump como abanderado, esconde incidentes de mucha más significación.

Calificó los tiroteos como elementos de primerísima importancia, donde se involucran más de 4 personas y se utiliza armamento de asalto. “Es visto como una pauta que ha llegado para quedarse, es una violencia que ejerce el individuo, mostrado por los medios estadounidenses asociados a causas individuales y ejercido por personas que han sufrido trastornos psicológicos luego de su participación en alguna guerra”.

Hernández indicó que lo más inquietante es que estos hechos han ocurrido en universidades, colegios, iglesias, en sitios públicos, “pero no es casual que ocurra en las instituciones educacionales, porque ahí están los jóvenes, los jóvenes son esa figura que han sido presentados como revoltosos a través de las décadas”. Menciona los diferentes movimientos donde han estado involucrados los jóvenes y están incluidos en esos grupos que justifican las acciones donde la vida es lo que menos importa.

El periodista Mejías apuntó:

En su libro “El tiroteo de Estados Unidos: negocios y la creación de la cultura de las armas estadounidenses”, la académica Pamela Haag señala que las armas en dicho país representan una cadena industrial que “comienza con la línea de producción y termina con muerte de las víctimas”.

Y añade que, en el ámbito de la violencia armada, ya sea en sucesos de incidentes con armas de fuego o en asesinatos masivos, se percibe claramente el peso de la disparidad en la comunidad negra. ¿Quién muere a causa de las armas? Según algunos estudios, por ejemplo, la tasa de homicidios entre hombres negros jóvenes es casi 10 veces más alta que la tasa general de muertes por armas de fuego en EE.UU. Los adultos negros tienen más del doble de probabilidades que los adultos blancos de haber perdido a un ser querido a causa de la violencia con armas de fuego y la violencia policial.

El analista Jorge Hernández, aborda el tema de las raíces de la violencia hacia los negros, considerando que es un ejercicio de la violencia selectiva. Esa violencia -dijo- está más concentrada en grupos que son excluidos del imaginario promedio de la sociedad norteamericana con el patrón que mide a lo que es el buen norteamericano.

“Es una cultura que tiene reminiscencia de cultura patriarcal, grandes ingredientes de machismo atributos, a los cuales apeló de manera extremista y fanática el propio Donald Trump e incluye también a las mujeres, a los grupos LGBT, a los negros, a los hispanos, a los asiáticos, a los árabes y a determinadas religiones como los musulmanes”.

Recordó la historia y cómo la población negra fue esclavizada, y una de las mayores expresiones de racismo es la que tiene que ver contra la población negra que se avizora desde esa época. Recordó a Malcolm X, Martin Luther King, luchadores por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos, Jesse Jackson, candidato a la presidencia, entre otros, que dejaron en claro había un tratamiento discriminatorio hacia ellos y otros grupos minoritarios que son criminalizados.

A su juicio, todo ello responde a la cultura, porque hay un proceso implícito de construcción de la simbología de la maldad que hace legítimo el uso de la violencia. Hechos que se repiten e involucran a la policía. También hizo alusión a los sucesos de Waco, Oklahoma y según su percepción todo responde a la cultura norteamericana.

Mejías señala: “Más allá del coste humano de esta crisis, está el económico. La violencia armada cuesta al sistema sanitario estadounidense 170.000 millones de dólares al año. En cambio, los beneficios para fabricantes y comerciantes de armas son incalculables. Y por otra parte está el cabildeo de las armas que se ha apoderado de una narrativa basada en los derechos para justificar el de portar y usar armas de fuego, así como el papel que desempeña Asociación Nacional del Rifle. ¿Cómo valora este conjunto de factores?”

Al referirse a este contexto, Hernández dijo que la narrativa de la exclusión, de la intolerancia y de la violencia en todas esas escalas la promueve la Asociación Nacional del Rifle. Y se refirió, además, a los grupos de presión que ejercen influencia sobre los congresistas para promover la cultura del armamento y obstaculizar las propuestas de enmienda que han tratado de modificar la II Enmienda constitucional o de establecer regulaciones.

Recuerda que todo tiene que ver. “Esa narrativa trascendente que remite hasta el período posterior a la guerra fría, cuando nace el Ku Klux Klan en la década del 1860, con esa violencia desbordada y aplicada de mucha selectividad. Hay que verlo también con las reglas del mercado, con la oferta y la demanda, los productores y las grandes corporaciones que venden armamentos se enriquecen porque hay una demanda en la población también.

Algunas estadísticas dicen que, por cada centenar de personas en Estados Unidos la cifra oscila entre 120 a 130 armas de fuego, más armas de fuego que personas. Se dice que Estados Unidos es el primer país con mayor cantidad de armas de fuego. Esto expresa de alguna manera un momento de decadencia profunda en la sociedad norteamericana donde los valores fundamentales, como el valor o importancia de la vida, la felicidad y los derechos humanos quedan en un segundo lugar, porque los derechos individuales vinculados a la esencia del capitalismo norteamericano desde que se funda la nación es lo que interioriza esa cultura de las armas, es un gran símbolo de Estados Unidos.

YouTube video

Deja una respuesta

Top