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Mundo 20/20: Campaña electoral en Estados Unidos (+ Video)

Por: Alicia Cascaret

Mucho se habla ya por estos tiempos sobre la campaña electoral en Estados Unidos con vistas a las presidenciales de 2024. Se especula sobre uno u otro candidato. Se va evaluando la gestión del actual presidente, su posible reelección y las posibilidades de los otros contrincantes.

Según destacan medios de prensa locales, la contienda electoral estadounidense se centrará en la candidatura del presidente Joe Biden y el ex mandatario Donald Trump, pero hay que tener en cuenta el contexto interno y cómo se mueve la política exterior estadounidense en que se desarrolla este evento.

Sobre el tema se comenta esta semana en Mundo 20/20 con el especialista Jorge Hernández, profesor e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana.

En sus consideraciones iniciales el periodista Julio César Mejías señaló:

En el caso de Biden, este anunció pocos meses atrás sus planes de presentarse a la reelección el próximo año, con Kamala Harris, la actual vicepresidenta, como su compañera de fórmula.

En su mensaje de campaña, Biden recordó que cuando se postuló hace cuatro años, expresó y cito: “estamos en una batalla por el alma de EE.UU., y todavía seguimos en ella”, en franca alusión crítica a su antecesor y al sector ultraconservador de los republicanos.

En una evidente movida para intentar borrar las preocupaciones sobre su estado físico y mental, Biden volvió a sacar algunos de sus ases bajo la manga, como esa pregunta tan reiterada en su anterior campaña, y todo indica que seguirá acudiendo a ella, sobre que le conviene a los estadounidenses para en los siguientes años tener más o menos libertad, más o menos derecho.

Recordemos que, a sus 80 años, Biden es el líder de mayor edad en la historia del país norteamericano y, en caso de completar un segundo mandato, lo haría con 86 años, lo que está causando preocupaciones sobre la prolongación de su carrera presidencial.

Y enfrente, Donald Trump, que no las tiene todas para ganar las primarias, pues todo indica que habrá varios contrincantes republicanos, pero que no ha perdido tiempo para mantener sus ataques verbales contra Biden.

“No creo que pueda. No veo cómo sería posible que Biden pueda ser reelecto”, así lo dijo Trump, lo ha reiterado, a pesar de reconocer que podría verse como inapropiado emitir tal juicio.

No obstante, lo dicho o no por el mandatario se perfila como el candidato a las primarias por el partido Republicano, aunque pesan sobre él serias acusaciones judiciales.

Al respecto, el académico Hernández dijo llama la atención que las contiendas electorales comienzan cada vez más temprano. Calificó a la sociedad norteamericana como la del show mediático, del espectáculo. Se refirió además a las encuestas que generalmente revelan “lo que la gente dice que piensa, por lo tanto, los elementos de información con los que puede disponer la ciudadanía no son muy profundos ni muy amplios”.

Y enfatizó “la pugna por la presidencia tiene que ver con la base que sostiene a ambos partidos a Demócratas y Republicanos, ambos tienen un gran denominador, partidos con una base clasista, no son idénticos tienen heterogeneidad, pero el fondo es el capital monopolista y la gran oligarquía financiera”.

Al ser interrogado sobre el debate donde se cuestiona si existe una persecución contra el magnate y, en cambio, una sobreprotección del actual mandatario por diferentes casos que tiene que ver con la ocultación de información y la corrupción. Y eso ha llevado a muchos críticos del sistema estadounidense a denunciar el uso del poder judicial para influir en las campañas electorales y si esta es una herramienta estratégica para desacreditar a ambos personajes o expresa la necesidad de cambiar el curso de las futuras elecciones.

El especialista argumentó que en el primer cuestionamiento su opinión es positiva, en la segunda negativa. Dijo en esta etapa se trata de desacreditar, de magnificar los defectos y minimizar las virtudes, de criminalizar la imagen de uno de los dos candidatos y agregó, está más allá de los Estados Unidos, en América Latina está muy en moda. “Trump tiene mucho pasado turbulento, oscuro, tiene todas esas acusaciones que pesan sobre él, el Asalto al Capitolio en enero de 2021“.

Y en el caso de Biden, se ha explotado también alguna vulnerabilidad que tiene que ver con algún familiar, dijo. También agregó que son procesos electorales amañados por el poder financiero.

Hernández acotó que su respuesta negativa a la segunda interrogante responde a que el sistema político y electoral estadounidense no está concebido ni diseñado para cambiar el sistema, sino para mantenerlo, consolidarlo y fortalecerlo y agregó la frase “vamos a cambiarlo todo para que todo permanezca igual, y eso es lo que más o menos expresan los procesos electorales”.

Mejías comentó sobre una encuesta de CNN en junio donde reveló que había más estadounidenses que no veían con buenos ojos ni a Biden ni a Trump que los que tenían una opinión favorable de cualquiera de los dos. La media de todos los sondeos hasta la fecha indica que ambos tienen índices favorables por debajo del 40%. ¿Qué pasará si Biden y Trump siguen siendo tan impopulares?

Para el profesor, depende mucho del contexto y del momento y es pronto, pues falta año y medio y los procesos económicos, los episodios sociales, de violencia, los reveses en política exterior, cuando se pone en peligro la vida de los soldados en escenarios bélicos donde esté la presencia norteamericana. Acontecimientos internos que afecten el nivel de vida de los ciudadanos. “Es muy difícil saber el alcance de una situación, en ese contexto puede florecer y, ha ocurrido más de una vez, la pretensión de un candidato independiente y que Trump pueda decidir desmarcarse del Partido Republicano del que es el candidato preferido y el interés de crear un tercer partido, hay una ventana de oportunidad. Lo debe entenderse es que Estados Unidos está viviendo una crisis de credibilidad, de confianza y, hasta cierto punto, una crisis de legitimidad del sistema”. Agregó que el bipartidismo en Estados Unidos es muy fuerte, no considera eso se pueda quebrar y aparecer un tercer partido con fuerza y capacidad de convocatoria. Considera lo que está ocurriendo en el país norteño trasciende a otros países donde la ciudadanía no se conforma ya con los partidos tradicionales ni con la manera tradicional de hacer política, ni con los candidatos convencionales. Quieren caras nuevas enfatizó.

El periodista Mejías comentó sobre la idea del papel del sistema judicial, y cómo Ron de Santis, candidato republicano a la presidencia, cree que el Departamento de justicia y el FBI “se han vuelto muy partidistas” y afirma que es “una patraña creer que son independientes”.

Tenemos por otro lado que a inicios de junio el ex vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence presentó formalmente su candidatura para los comicios presidenciales de 2024 y en su primer mitin arremetió contra a su antiguo jefe, Donal Trump, por el asalto al Capitolio. Y hemos visto como el otro candidato demócrata, Robert Kennedy Jr., ha comenzado a emitir opiniones tales como esta: “nosotros, los neoconservadores de la Casa Blanca somos en gran medida, los responsables de este conflicto en Ucrania”.

Son varios temas a la vez sobre la mesa: el papel de estos otros candidatos frente a la crisis de legitimidad que están viviendo tanto Biden como Trump. Lo que estos candidatos pueden estar proponiendo. Y en qué medida la guerra en Ucrania puede ser un tema dentro de este proceso electoral.

Al respecto, el invitado dijo que la aparición de figuras es algo que se ha visto en otros momentos de la historia de las elecciones estadounidense y consideró eso traslada hacia la opinión pública interna una visión de democracia y recordó en 2016, donde también había un abanico de candidatos, pues todo tiene que ver con proyectar la imagen de una sociedad donde existen distintas opciones. Y aseveró los temas de política exterior van a estar sobre la mesa en la campaña, pero también los relacionados con el aborto, la inmigración, economía, violencia interna, empleo, ente otros, así como los internacionales como el de Ucrania. “Sin embargo, lo que se ha visto hasta ahora es que no hay una diferencia sustancial entre demócratas y republicanos, ambos partidos tienen una zona de concenso en la ayuda a Ucrania desde el punto de vista humanitario y militar, materializado en las prácticas que lleva a cabo la OTAN y la arena europea. Es muy temprano para aportar una respuesta muy exacta ahora”.

Tanto Mejías como Hernández retoman el tema de la legitimidad del sistema estadounidense.

Jorge Hernández dijo: “nos gusta reiterar que esa crisis de legitimidad no empezó con el asalto al Capitolio, como algunos consideran”. El profesor puso como ejemplo el escándalo Watergate de hace 50 años, que hizo renunciar a la presidencia a Nixon cuando se le planteó un juicio político y eso demostró que la figura del presidente era cuestionable y abrió puertas a la credibilidad de los congresistas, en el Irán Contra, en el 2000 cuando se le arrebató la victoria a Gore, reiteró se está viviendo una crisis de legitimidad que lleva consigo la crisis espiritual, de credibilidad y de confianza.

Cuando abordan el tema de las elecciones en Estados Unidos y su posible repercusión para Cuba y América Latina, el especialista apuntó habría que ver cómo se va a mover el contexto interno en Estados Unidos, cuál va a ser el candidato más fuerte, el demócrata o el republicano, aunque tienen un fondo clasista común: “siempre la figura del presidente y el equipo asesor ponen los acentos preponderantes en una u otra agenda partidista”.

Hernández añadió como otro elemento importante cómo va a cambiar América Latina con su efervencia, con cambios en su correlación de fuerzas, las pujas entre izquierda y derecha, gobiernos progresistas y menciona a Brasil y Perú y la continuidad de la ofensiva contra Venezuela, Nicaragua y Cuba. “Cuba es un tema que vemos como una gran constante. Estados Unidos no quiere en Cuba una Revolución reformada, lo que quiere es una Revolución arrodillada. No hay razones desde mi punto de vista para un gran optimismo”.

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