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La paz de Colombia (+ Video)

Por: Alicia Cascaret

Tras décadas de guerras, de encuentros y desencuentros, sin embargo, algunos analistas opinan estamos ante una posibilidad real de paz en Colombia.

Sobre el país sudamericano y los diálogos de paz se habla esta semana en Mundo 20/20, con la periodista Anisley Torres como invitada, alguien que ha seguido muy de cerca todo el entramado en torno a las conversaciones entre gobiernos y guerrillas.

El periodista del programa Julio César Mejías comentó:

“Entre los años 80 y 90 unos seis mil militantes de la Unión Patriótica fueron perseguidos y asesinados sistemáticamente en Colombia. Fue el exterminio despiadado durante casi dos décadas de la izquierda colombiana que se había agrupado en esa organización política tras los acuerdos de paz alcanzados en 1984 entre el Gobierno del entonces presidente Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En aquel momento, la FARC pidió que se creara una formación política y se le dieran garantías para cambiar el fusil por el discurso político.

Desde los sectores más retrógrados en Colombia se les acusó de ser el brazo político de la guerrilla.

Un frente democrático que aglutinó a diversos sectores, desde guerrilleros desmovilizados y militantes comunistas, mayoritarios en dicha organización, pero también de toda la izquierda social y política del momento, a maestros y sindicalistas de variados gremios e incluso a liberales y conservadores que estaban en desacuerdo con el rumbo que estaban tomando sus partidos por aquel entonces.

Prueba de esa heterogeneidad lo fue el programa electoral que plantearon, con un carácter revolucionario para la realidad del país, pero era un programa asumido en las democracias de Occidente desde mucho antes.

Sencillamente la derecha extrema colombiana no asimiló el paso dado con ese acuerdo. Fue así que tras el relativo éxito del candidato a presidente Jaime Pardo Leal en las elecciones de 1986, y en comunión con agentes del Estado, estimularon e incluso participaron en el genocidio perpetrado por agrupaciones paramilitares.

Esa persecución y asesinato de los miembros de la Unión Patriótica provocó el colapso de aquel intento original de poner fin al conflicto entre el Gobierno y las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Solo hasta 2012, con Juan Manuel Santos como presidente, fue que la mayor guerrilla del país, llamada ahora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), aceptó sentarse en la Mesa de Diálogo en La Habana, que concluyó con el histórico Acuerdo de Paz de 2016.

En 2014 el propio gobierno de Santos declaró que los asesinatos de activistas políticos de izquierda durante los 80 y 90 son crímenes de lesa humanidad, de paso reconocieron que agentes del Estado colombiano participaron en los asesinatos junto a paramilitares.

Y más recientemente la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por lo que calificó plan de exterminio.

Llegamos a 2023 y un nuevo capítulo se abre para la paz en Colombia, tras aceptar el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla histórica del país, sentarse a la Mesa de Diálogo con el gobierno del actual presidente Gustavo Petro.

¿Por qué resultó tan significativa la firma de esos Acuerdos entre la FARC-EP y el Gobierno de Juan Manuel Santos? ¿Hubo retroceso durante el mandato del presidente Iván Duque?

Cuando se firma la paz en Colombia entre las FAR-EP y el gobierno de Santos, expresó la periodista Anisley Torres, se vendió como el gran suceso , el gran hito histórico, lo que más deseaba comunicarle un gobierno colombiano al mundo, todas las administraciones de los últimos años han buscado esfuerzos con las guerrillas colombianas y fue Santos quien lo logró no sin tropiezos.

Fueron largos años desde el 2012 en que se dio a conocer la agenda y hasta el 16 que tuvo que pasar por dos firmas y un plesbicito que fue NO, el otro gran hito porque no se esperaba que el pueblo dijera NO.

No son años, son décadas de una guerra que ha impactado en todos los colombianos y en cada lugar del país. Fue el gran suceso para Colombia y el mundo, que tristemente después no fue todo lo grande, lo trascendente que fue el hecho en sí, porque la firma no fue el fin, el proceso de construir la paz de verdad. Lo importante es que se cumplan esos acuerdos, sentenció la invitada de Mundo 20/20.

Al abordar el proceso de implementación de los acuerdos y el desempeño que está teniendo la organización política surgida tras los acuerdos, el partido Comunes, la periodista y escritora señaló eso tuvo tres fases, una primera que fueron los pocos meses que le restaban a Juan Manuel Santos, donde hubo la conversión de partido político, el desarme, ese acto simbólico con participación de la ONU. Este es un proceso negociado, de entendimiento, no un proceso de sometimiento.

Santos en aquella parte de implementación logró grandes cosas y llegó el gobierno siguiente al que tocaba por mandato constitucional e internacional la implementación concreta, pura y dura de todo lo que se había redactado y acordado en La Habana. Y sencillamente dentro de esta fase se hablaba de paz, pero por detrás tenía un freno de mano. El Presidente Iván Duque tenía el acuerdo engavetado en su oficina.

Mejías agregó que muchos de los guerrilleros que se habían desmovilizado de las FARC volvieron por su cuenta a formar las llamadas disidencias de las FAR-EP. A lo que Torres acotó que

hay dos fenómenos, están las disidencia de las FARC que nunca se acogieron al proceso y los los desertores, los que traicionaron el proceso. Está el caso más emblemático la imagen de Iván Márquez, que era el rostro de la paz en La Habana, que Sí firmó, que se comprometió y hasta fue senador y de pronto formó una estructura disidente que son los llamados desertores.

“Ello demuestra que el gobierno de Duque tuvo responsabilidad, porque parte de los acuerdos era comprometerse con la seguridad de estas personas, en el acuerdo está la no extradición de estas personas y de pronto de la nada desataron la extradición de un guerrillero por un caso de narcotráfico que habría que ver dónde están las evidencias y si finalmente si es real y ver si fue antes o después de la firma de la paz, porque eso también estaría a debate.

Julio César Mejías se refierió a la llamada Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, que agrupó a organizaciones de la insurgencia armada colombiana. El ELN compartía ese espacio con las ya desmovilizadas M-19 y FARC-EP y preguntó a Torres ¿Cuáles cree que hayan sido las motivaciones para que un movimiento guerrillero con ese acervo común haya perdurado por tantas décadas y hasta el día de hoy en su decisión de mantener la lucha armada?

La periodista remarcó la complejidad de este fenómeno; cada guerrilla tiene su origen , aunque hayan puntos en común con el tema de la tierra, por la violencia política histórica por el no acceso al poder por las vías democráticas, tienen algún pasado en común , pero el origen, las causas, la composición y sobre todo las motivaciones, son diferentes. Si es más militar, si es más política, si tiene más inspiración en algún movimiento comunista, marxista… En fin, tienen una heterogeneidad muy grande, entre ellas hubo guerras, diferencias, enfrentamiento político y militar en el terreno. Esto es muy complicado , hubo momento en que se dividieron en el terreno, cada una operaba en determinado territorio -dijo.

Y enfatizó que el presidente Santos sí tenía claro Santos que si no hablaba con el ELN y solo se pactaba con las FARC, la paz era ficticia. El proceso empezó con las FARC, que era la más grande, la más importante y la idea de desmovilizar 10 mil 13mil hombres calaba más a los medios de comunicación y a la opinión pública, que la guerrilla del ELN a quien se le atribuye 2 mil, 3 mil hombres.

Más adelante Mejías apuntó que tras varios intentos por alcanzar acuerdos con diferentes gobiernos de turno, tanto liberales como conservadores, el ELN inició conversaciones en 2014 con el gobierno del presidente Santos.

Ahora hay una nueva coyuntura: un gobierno de Izquierda con un presidente que ha sido de la insurgencia armada y que logró reinsertarse exitosamente tras su desmovilización, Gustavo Petro, quien es un defensor del papel de exmiembros del M-19 en la redacción de la vigente Constitución Política de 1991.

La periodista consideró en la actualidad existe una coyuntura inmejorable tanto desde el punto de vista objetivo y subjetivo porque por primera vez en la historia moderna de Colombia hay un gobierno que se identifica con los procesos guerrilleros, y tiene de un presidente a un ex guerrillero que entiende el porqué de la rebelión en Colombia, además tiene entre sus prioridades la paz total con todos los actores coexistentes en el país.

En el pasado, cuestiones de orden geopolítico o cambios de gobierno, han generado que países que han apoyado la negociación entre el gobierno colombiano y el ELN, hayan suspendido su participación. ¿Cuáles serían las ventajas y desventajas de la formulación de un grupo rotatorio de países para auspiciar y acompañar las negociaciones?

A juicio de la periodista Torres es importante que cada vez más países se sumen al proceso de paz en Colombia. La comunidad internacional necesita acompañar este proceso en los diferentes roles: garantes, acompañantes, auspiciadores o de prestar su territorio y su casa para darle cobija a estos diálogos.

“México con López Obrador es un líder indiscutible para América Latina y para todos los procesos de entendimiento”. Añadió que el tema rotatorio es una exigencia muy particular del ELN que no ha querido sentarse en un solo lugar, sino implicar a todos. “La paz en Colombia es la estabilidad en América Latina”, afirmó.

El periodista Mejías señaló que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, al publicar su Informe de varios volúmenes en el segundo semestre del pasado año, encontró que el ELN era entre todos los actores armados del conflicto el que menos daños había provocado a la población civil no combatiente. En tiempos recientes, tanto el gobierno de Gustavo Petro como la guerrilla del ELN han tenido gestos humanitarios de carácter importante. La insurgencia ha liberado unilateralmente prisioneros, mientras que el gobierno ha mostrado sincera preocupación por el tema del estado en que se encuentran los prisioneros del ELN que cumplen sentencia en el sistema penitenciario colombiano.

¿Podrían esperarse en el futuro gestos más importantes como un alto al fuego bilateral que sea reconocido y respetado por las partes del diálogo? ¿Veremos un acuerdo para la ansiada Paz en Colombia?

Esa sería la pregunta del millón- dijo Torres- pero “nos aventuraremos a dar contextos para que la opinión pública pueda entender lo difícil de llegar a este punto y por qué tardó tanto. El cese bilateral no se va a dar como un gesto, se va a dar como producto de una negociación y se puedan dar gestos unilaterales del ELN en torno a fechas puntuales, religiosas, festivas y lo hemos visto. En una mesa de diálogo los dos son iguales y no porque una de las partes por tener el poder legal lo decrete. Lo que tiene lugar hoy en México, lo que está sobre la mesa, es el cese bilateral de fuego .

Anisley Torres es periodista de la TV cubana, ha dado cobertura como reportera a los diálogos de La Habana y publicó el “De La Habana a Bogotá: Desacuerdo de Paz”. El anfitrión de Mundo 20/20 cerró el programa destacando la importancia de que el ELN ha dicho es necesario para llegar a un acuerdo que no haya intervención de Estados Unidos como atizador de la guerra en Colombia. A juicio de la escritora y periodista es importante que Estados Unidos no esté, o que esté solo para acompañar porque es parte de la guerra y que ojala pueda hacer la segunda parte del libro para completar este proceso con el ELN y con un título: “Paz Total”.

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