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Presentan Programas Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación

El nuevo enfoque integrador permitirá una gestión más eficiente y articulada de los financiamientos dispuestos para estas actividades, tanto por el Presupuesto del Estado como por las empresas y otros contribuyentes.

Por René Tamayo

La propuesta de programas nacionales de ciencia, tecnología e innovación para el período 2021-2025 fue presentada al compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez por las autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (Citma), en el contexto de los sistemáticos chequeos sobre el Programa de la Ciencia que realiza el Presidente de la República.

El nuevo enfoque integrador permitirá una gestión más eficiente y articulada de los financiamientos dispuestos para estas actividades, tanto por el Presupuesto del Estado como por las empresas y otros contribuyentes.

Implantación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI)

La iniciativa, cuya presentación fue liderada por la titular del Citma, Doctora Elba Rosa Pérez Montoya, forma parte de la implantación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI) establecidas por los documentos rectores emanados de los congresos del Partido.

A la presentación asistió la miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Olga Lidia Tapia Iglesias y directivos y miembros de la comunidad científica nacional.

El viceministro del Citma Doctor Armando Rodríguez Batista explicó que el nuevo sistema de programas y proyectos de CTI tiene como objetivos: «la obtención de nuevos conocimientos; el desarrollo y asimilación de nuevos materiales y tecnologías; y el desarrollo de nuevos y mejorados productos y servicios con alto valor agregado.

Persigue además «elevar la eficiencia, la eficacia, la productividad y la calidad en la obtención de productos y la prestación de los servicios; incrementar el nivel de preparación de los recursos humanos; y evaluar los aspectos socioeconómicos y ambientales» proponiendo acciones al respecto.

Once los programas nacionales de CTI para el período 2021-2025

Son once los programas nacionales de CTI para el período 2021-2025. Se construyeron también sobre las experiencias de funcionamiento de los actuales, que hoy son más de 30; y se elaboraron en consulta con la Academia de Ciencias de Cuba, los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), las OSDEs, las entidades nacionales y los territorios.

Conducirán a la par, a la conformación de programas sectoriales y territoriales a partir de objetivos, principios e indicadores, e incluyen un cronograma de implementación que garantice su inclusión en el Plan de la Economía.

Entre los requisitos que se les exige a estos programas está la disposición de financiamientos mixtos (Presupuesto del Estado, empresarial, créditos, fondos, contribución especial territorial, proyectos internacionales, y otros); la integración de varias entidades en la obtención del resultado (universidades, entidades de CTI y otras); y la participación de empresas que generen encadenamientos productivos. Deben tener además una dimensión social, lo que supone la inclusión de las ciencias sociales y humanísticas.
A debate

Las empresas y entidades deben participar como demandantes de innovación y ser parte de su aseguramiento, señaló el Presidente de la República en el más reciente chequeo del Programa de Ciencia.

Tras la presentación de los directivos del Citma, Díaz-Canel indagó sobre los criterios de la comunidad científica nacional sobre la propuesta. El Doctor Luis Velázquez Pérez, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba, señaló que se está ante programas muy concretos que tendrán un impacto medible, son iniciativas integradoras, y permitirán que la ciencia esté conectada a la economía de forma más concreta y también general.

Ciencia e Innovación de Biocubafarma

El Doctor Rolando Pérez Rodríguez, director de Ciencia e Innovación de Biocubafarma, subrayó por su parte que la nueva estructura promueve una integración sectorial muy fuerte, lo cual debe permitir pasar de la tradicional «oferta de conocimientos» a la «demanda de conocimientos»; o sea, «que la ciencia y la tecnología se conviertan en incremento del Producto Interno Bruto (PIB)»; «que más allá de los indicadores clásicos; vayamos a indicadores de cómo estamos impactando en la economía».

La Ministra del Citma expresó al respecto que la «demanda» de ciencia, de conocimiento, tiene que ser sentida por las entidades, pero no siempre ocurre así. Díaz-Canel indicó discutir la nueva propuesta de programas de CTI con todas las entidades, incluyendo a las Juntas de Gobierno de las OSDE, según propuso el viceministro del Citma Armando Rodríguez Batista.

Es muy importante —añadió el Presidente de la República— que los organismos tengan una visión sobre ellos, participen como demandantes de innovación y sean parte de su aseguramiento.

La reunión se celebró el pasado miércoles, cuando Díaz-Canel chequeo, además de otras políticas públicas, la implementación del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático en el Ministerio de Comunicaciones (Mincom) y en la provincia de Cienfuegos.
En tierra de ciencia

— El Sistema de Ciencia, tecnología e innovación (CTI) es «el conjunto de actores sociales que operan dentro del ámbito nacional, y la articulación dinámica de sus competencias».

—La infraestructura cubana de ciencia, tecnología e innovación incluye 222 entidades de CTI (entre ellas 136 centros de investigación), y 52 universidades, a las cuales están adscriptas 30 entidades de CTI y 94 sedes municipales.

— En el país hay 89 214 personas dedicadas a actividades de CTI, el 53 por ciento son mujeres. El personal dedicado a investigación más desarrollo en las entidades de CTI suman 57 198 trabajadores; el 54 por ciento son mujeres. El 77 por ciento del personal tiene títulos superiores o técnicos; 6 954 investigadores están categorizados, el 47 por ciento, mujeres.

— Los programas de CTI constituyen un conjunto integrado de actividades diversas organizadas fundamentalmente en proyectos (que son su célula básica), y cuyo objetivo es resolver los problemas identificados como prioridades. Están dirigidos a lograr resultados e impactos específicos en un período determinado. Los Programas nacionales conducen a la par a programas sectoriales y territoriales.

— Los Programas Nacionales se centrarán en las investigaciones fundamentales que contribuyan al avance de la ciencia, la tecnología y la innovación, a las investigaciones orientadas a dar respuesta a metas de la proyección estratégica del país —innovación— y a las propuestas para la toma de decisiones. Los once programas nacionales ahora propuestos son:

Producción de alimentos y su agroindustria.
Agroindustria de la caña de azúcar.
Envejecimiento, longevidad y salud.
Automática, robótica e inteligencia artificial.
Desarrollo energético integral y sostenible.
Telecomunicaciones e informatización de la sociedad.
Biotecnológico y farmacéutico.
Nanociencia y nanotecnologías.
Adaptación y mitigación del cambio climático.
Ciencias básicas y naturales.
Ciencias sociales y humanísticas.— Los Programas Sectoriales se centrarán en la investigación aplicada, el desarrollo y en particular en la innovación, orientada al cumplimiento del encargo estatal de los organismos y entidades, con el objetivo de lograr el escalado de los resultados de las investigaciones y diversificar los productos con destino a la comercialización. Para ello, cada organismo y entidad nacional deberá organizar programas sectoriales, que permitan orientar las investigaciones y evaluar la contribución de sus resultados en la actividad de la cual es rector.— Los Programas Territoriales responden a prioridades de las administraciones locales; sus resultados benefician al desarrollo local integral, a la gestión social, medioambiental y a las cadenas de conocimientos, productivas y de valores del territorio, por lo que estarán más centrados en la innovación. Para ello, cada administración local deberá organizar programas territoriales que permita orientar las investigaciones y evaluar la contribución de sus resultados en el desarrollo del territorio.

La cultura también da más PIB

La producción, promoción, difusión y/o la comercialización de bienes y servicios culturales cuyo origen es la actividad creativa que se realiza a través de sectores que se organizan y especializan para ello, es a lo que se le llama «industrias culturales y creativas».

No es un concepto criollo, mucho menos nuevo. Lo sustenta la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). También se le dice «economía creativa».

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que la bautizó como «economía naranja», en 2018 ya aportaba el tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y ocupaba el quinto lugar en las exportaciones, solo por debajo de los combustibles y los minerales, los equipos electrónicos y eléctricos, las maquinarias, y los vehículos.

Datos de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) refieren que las exportaciones de la industria pasaron de 208 000 millones de dólares en 2002 a 509 000 millones en 2015. Y en 2018 había alcanzado 592 000 millones de dólares a pesar de las tensiones económicas internacionales por la crisis arancelaria entre EE.UU. y China (más bien del primero contra el segundo).

«Pese a crisis o recesiones, la gente está deseosa de cultura y entretenimiento», asevera la UNCTAD. Un sucinto pero enjundioso artículo del verano anterior en la edición digital del periódico mexicano La Jornada (Economía naranja, con crecimiento vertiginoso), y que usamos para los datos, señala:

«El comercio mundial de los productos y servicios creativos ha resultado más resiliente que otros sectores productivos. Enfrentó mucho mejor la crisis financiera de 2009, porque sus ventas sólo cayeron 12 por ciento, en contraste con el desplome de 40 por ciento de las exportaciones petroleras».
¿Y qué pasa en Cuba?

El desarrollo y las potencialidades de las industrias culturales y creativas en Cuba fueron analizados durante uno de los sistemáticos chequeos sobre el Programa cultural que realiza el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y en el que participaron el viceprimer ministro Roberto Morales Ojeda y el miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Víctor Gaute López.

En la presentación realizada, y que lideró el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, se indicó que las «industrias culturales y creativas en Cuba tienen como sustento y base conceptual el carácter democratizador de la Política cultural de la Revolución Cubana, que legitimó, fomentó y desarrolló, desde los primeros años del triunfo, las diferentes manifestaciones del arte y la cultura».

Además de sus dimensiones económicas y organizativas, entre las características de la industria están que en ella se debe velar porque los bienes y servicios sean portadores de valores estéticos, éticos, políticos e ideológicos acorde a nuestros principios; se armonice lo local con lo nacional, lo regional y lo universal; estar en función del desarrollo sociocultural del país y la protección a la identidad y diversidad cultural; y porque son un alternativa cultural antihegemónica.

Más tarde, en el debate del tema, Díaz-Canel subrayaría que el concepto de «industria cultural» debe ser defendido como tal, pero despojándolo de la visión hegemónica (por lo general —recuerda este redactor— se asocia a las grandes transnacionales del entretenimiento, con Hollywood como «su madre»).

«Tenemos —orientó el estadista— que dotar a este concepto de un contenido descolonizador», por lo que hace falta conceptualizarlo más, debatirlo e impregnarlo de un carácter emancipador, que es tener por parte de nosotros un discurso propio.
La cultura y el PIB

Para el año 2020 el plan de exportación de las industrias culturales frisa los 25 millones de pesos. El 91,7 por ciento será por servicios y el resto por bienes, aunque se estima que el potencial de estos últimos es mucho mayor, por lo que se requiere un mayor esfuerzo para continuar ampliándolos.

Durante el chequeo también se analizaron temas puntuales como el turismo cultural, el comercio electrónico y las redes sociales, la sustitución de importaciones, las proyecciones de negocios con capital extranjero, las acciones de cooperación internacional, y los planes para incrementar exportaciones.

En el debate se trajo a colación palabras del Presidente de la República durante el reciente congreso de la UNEAC, donde expresó que la «cultura puede y debe aportar al Producto Interno Bruto del país y para eso están sus empresas. Hay mucho, mucho que trabajar en ese sentido. Y ustedes tienen el talento, la fuerza y el conocimiento para hacerlo crecer, aportando al país recursos imprescindibles para su desarrollo».

El ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz, comentó que el potencial de las industrias culturales en Cuba es mucho mayor que lo identificado.

Reflexionó sobre las reservas que aún se tienen en el turismo internacional, y exhortó a incrementar las alianzas con ese sector. «El turismo —añadió— tiene que ser más “agresivo” para ofertarle a los visitantes otras opciones».

En La Habana, ejemplificó, son habituales las temporadas de ballet, conciertos, exposiciones y otros hechos artísticos de primer nivel mundial y eso debe ofertarse a los viajeros.

Díaz-Canel enfatizó que tanto en la capital como en los polos turísticos de otras provincias debe perfeccionarse la promoción cultural para los visitantes. «Lo mejor del talento cubano —señaló— no cabe ni puede ponerse en un hotel», sino que el hotel debe llevar a los turistas ha donde se hace nuestro mejor arte.

El Presidente cubano destacó las ideas presentadas por el Ministerio de Cultura para la exportación de bienes y servicios culturales, pero indicó que todavía debemos ser más proactivos. «En el mundo se está consumiendo y vendiendo mucha cultura cubana, pero no lo estamos haciendo nosotros», dijo.
Otros temas

Durante la reunión de chequeo de la política cultural, el mandatario fue informado de los resultados de sus indicaciones en reunión anterior relativas a los procesos de comunicación hacia el interior del Mincult y al público general de conjunto con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Alexis Triana, director del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural del ministerio, informó sobre la actualización de la estrategia de comunicación del organismo, que incluye un crecimiento en la calidad de las publicaciones propias, la presencia en las redes sociales, así como un mayor y mejor ejercicio de la crítica artístico-literaria.

Explicó sobre la mejoría en la difusión de la cultura a partir de las jerarquías profesionales e institucionales, especialmente de la música, y calificó de satisfactorio el vínculo establecido con el ICRT tras las orientaciones de Díaz-Canel.
Industrias culturales y creativas en Cuba

— Según la caracterización del Ministerio de Cultura, las industrias culturales y creativas en nuestro contexto se caracterizan por:

Estar insertas en el sistema institucional de la cultura y que cada una de sus manifestaciones es atendida por estructuras organizativas creadas al efecto.
Sus utilidades son sostén de programas, proyectos culturales e instituciones que no generan suficientes ingresos para su gestión.
Ser reguladas por la política cultural, que vela porque los bienes y servicios sean portadores de valores estéticos, éticos, políticos e ideológicos acorde a nuestros principios.
Armonizar lo local con lo nacional, lo regional y lo universal.
Estar en función del desarrollo sociocultural del país, la protección a la identidad y diversidad cultural y son un alternativa cultural antihegemónica.
Constituir un potencial como sector económico del país

— Las industrias culturales identificadas en Cuba son: artes plásticas y aplicadas; artesanías; cine y videojuegos; literatura; música; patrimonio; y diseño.

— Los servicios identificados a dar por las industrias culturales incluyen: turísticos culturales; cinematográficos y audiovisuales; presentaciones artísticas; royalty y licencias; profesionales y técnicos; académicos; derechos de autor; formación y capacitación; de museos; de representación; comerciales; y editoriales.

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