Por: Duanys Hernández Torres
La Copa Mundial de Fútbol nos regala historias interesantes más allá de los protagonistas principales que son los jugadores. Los entrenadores también nos regalan momentos históricos en la líder del orbe.
Dick Advocaat es el entrenador más longevo de la Copa Mundial con 78 años. El General como lo conocen llevó a Curazao al mundial. El país caribeño es el más pequeño y menos poblado en participar en una cita del orbe.
El entrenador neerlandés se cansó de dirigir selecciones nacionales como la de su país, Bélgica, Corea del Sur, Bélgica, Serbia e Iraq. Además ganó con el Zenit de San Petersburgo con el que ganó la final de la Copa de la UEFA de 2008 y la Supercopa de Europa 2008 contra el Manchester United.
}En febrero de 2026 presentó la renuncia después de clasificar a Curazao por problemas de salud de su hija. Los jugadores tras desacuerdos con sus sustituto le pideron encarecidamente que regresara, y Advocaat cumplió con sus futbolistas.
Sus imágenes llorando, cuando Livano Comenencia marcó el primer gol de los mundiales ante Alemania y el empate transitorio, le dio la vuelta al mundo. El general se emocionó después de todo el proceo con una pequeña isla del Caribe, y por esos instantes fue protagonista.

La disciplina japonesa
Otro de los entrenadores que ha hecho historia en este mundial es el japonés Hajime Moriyasu. Lleva ocho años al frente de Japón y sus jugadores conocen sus planteamientos de memoria. Lloró de emoción cuando sonó el himno de su país previo al primer encuentro.
Lo curioso es que Moriyasu acciona a la vieja usanza, tomando notas con una libreta. Frente a Países Bajos se le vio dando indicaciones a través de números en una pizarra, que iba del 1 al 5.
Dicen en Japón que cada número significa una jugada preparada o posicionamiento en cancha. El cambio de color también tiene un significado, que solo él y sus muchachos saben.
En el lapso de los últimos cuatro años Japón derrotó a Alemania y España en una Copa del Mundo. Repitió triunfo ante Alemania en territorio europeo. Por si fuera poco, le ganó a Brasil por primera vez en la historia, y a Inglaterra en Wembley.
El empate ante Países Bajos ratifica que el equipo bajo el mando Moriyasu no es una selección menos. El entrenador japonés fue tan cortés que en la conferencia de prensa posterior al partido ante periodistas neerlandeses agradeció su formación a un entrenador holandés: Hans Ooft.
Moriyasu es otro ejemplo como entrenador en este mundial.

La otra cara de la moneda
La otra cara de la moneda en materia de entrenadores ha sido Túnez que decidió rescindir su contrato al seleccionador después de la goleada sufrida ante Suecia.
El francés Sabri Lamouchi solo duró un partido en el mundial. Este resultado de 1-5 ante los suecos, sumado a una pobre preparación que incluyó una derrota por 5-0 ante Bélgica en el último amistoso, evidenció la fragilidad del equipo.
Si bien el resultado en el campo fue el detonante principal, diversos medios señalaron que existían problemas de vestuario. Se reportaron «peleas en el campamento tunecino» inmediatamente después del encuentro.
Lo cierto, es que Lamouchi duró menos que un merengue en la puerta de un colegio. Esta no es la primera vez que Túnez vive un cisma a mitad de un Mundial. En Francia 1998, la federación ya había despedido a Henryk Kasperczak tras perder los dos primeros partidos de la fase de grupos. Definitivamente Túnez tiene problemas con sus entrenadores.
Los entrenadores también juegan un rol importante en las Copas del Mundo. Tres ejemplos lo reafirman en el principal escenario.
