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La voz búlgara que se eleva en el Cubadisco 2026

Por: Vilma V. Hernández Vázquez.

La voz búlgara que se eleva en el Cubadisco 2026 es de la  soprano Viktoria Lasaroff quien  ha sabido conquistar, con su timbre cristalino y su presencia escénica, los públicos cubanos. Su nominación al Cubadisco 2026 no es solo un reconocimiento a su talento, sino también a la fuerza renovadora del canto lírico en Cuba.  La soprano, formada en la tradición académica es un referente de pasión, entrega y compromiso con lo que hace. Lasaroff es profesora, arreglista, cantante, compositora y más, en su país natal e imparte clases de canto lírico en el Instituto Superior de Arte( ISA) en Cuba.

El Cubadisco, considerado el mayor evento de la industria musical cubana, coloca a Lasaroff en un espacio de visibilidad que trasciende lo clásico. Su repertorio, que va desde arias tradicionales hasta piezas contemporáneas, refleja una artista que entiende la música como un acto de resistencia cultural y belleza compartida.

Más allá de la nominación, lo que queda es la certeza de que su voz seguirá siendo un referente para quienes buscan en la música no solo técnica, sino emoción y verdad.

“Lirismo y tradición cultural: Concierto de la soprano Lasaroff en la histórica casa Vitier García Marruz”

La soprano en su visita, ofreció un concierto en la histórica casa Vitier García Marruz, ubicada en la calle San Ignacio. El evento se realizó  en la tarde y reunió a un público diverso que disfrutó de una velada cargada de lirismo y tradición cultural. En la presentación, Lasaroff compartió escenario con jóvenes estudiantes de canto lírico de La Habana, un talentoso joven violinista, y el grupo de cámara Ensamble de Viento Nueva Camerata, dirigido por el maestro, director, compositor, arreglista y músico Haskel Armenteros, quienes aportaron frescura y virtuosismo al programa. La combinación de voces, cuerdas y vientos creó un ambiente de diálogo musical entre generaciones, reforzando el carácter formativo y comunitario del encuentro.

El espacio, cargado de memoria literaria y musical, añadió un matiz especial: la casa Vitier García Marruz, vinculada a figuras esenciales de la cultura cubana, se convirtió en un puente entre tradición y presente. El concierto fue un homenaje a la riqueza cultural de La Habana y una muestra del talento emergente que se abre paso en la escena lírica.

Este tipo de encuentros refuerza la idea de que la música clásica y el canto lírico pueden encontrar nuevos públicos en espacios íntimos y patrimoniales, revitalizando la vida cultural de la ciudad.

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