Por: Leydis Luisa Mitjans
Cada 20 de mayo, el mundo celebra el Día Mundial de las Abejas, una fecha proclamada por las Naciones Unidas para reconocer el papel esencial que estos polinizadores desempeñan en la salud del planeta y la seguridad alimentaria de la humanidad.
En un contexto global donde las poblaciones de abejas y otros polinizadores enfrentan un preocupante declive, la jornada se erige como una plataforma para promover acciones concretas que salvaguarden sus hábitats y garanticen su supervivencia.
Esta conmemoración, instaurada en 2018 gracias a los esfuerzos del gobierno de Eslovenia, rinde homenaje al natalicio de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna del siglo XVIII, cuyo legado inspira la protección y el fomento de esta actividad milenaria.
Para 2026 se pone el acento en la relación simbiótica entre los seres humanos y las abejas, teniendo en cuenta una conexión que ha evolucionado a través de diversas culturas y paisajes, adaptándose a distintos entornos y necesidades socioculturales.
La campaña de este año busca destacar cómo los conocimientos tradicionales y las tecnologías modernas pueden unirse para promover una apicultura sostenible, que no solo mejore la salud y la producción de las abejas, sino que también apoye los medios de vida de los apicultores, incluyendo a mujeres y jóvenes.
Cuba: innovación y tradición en la ruta de la miel
En la isla caribeña la apicultura es un renglón productivo estratégico que aporta a la economía nacional y a la soberanía alimentaria.
Cuba cuenta con más de 1.900 productores primarios y una cadena de valor que destina entre el 80 % y el 90 % de su producción de miel a la exportación, principalmente al mercado europeo, donde su miel orgánica es altamente valorada.
La cifra récord alcanzada en 2021, con un acopio de 10.528 toneladas de miel, evidencia el potencial de un sector, que si bien aun no logra los estándares añorados, se ha fijado como meta superar las 11.000 toneladas anuales para 2030, de acuerdo con Luis Moreno, vicepresidente del Grupo Empresarial Agroforestal (GAF) al que pertenece la Empresa Apícola Cubana.
Uno de los avances más notables se desarrolla en la provincia de Sancti Spíritus, donde se construyó y se puso en marcha en 2024 un vivero tecnificado en la comunidad de Pitajones, una infraestructura que impulsa la diversificación de la base alimentaria de las abejas.
Financiado con un crédito de la Agencia Francesa de Desarrollo, este vivero cuenta con riego automatizado y sistemas ecológicos para producir hasta 325.000 plantas melíferas al año, con el objetivo de reforestar los alrededores de los apiarios y extender los períodos de floración.
Complementariamente, Cuba apuesta por la ciencia y la diversificación. Proyectos como COBIMAS, implementado por el Ministerio de la Agricultura y la FAO con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), fomentan la meliponicultura: la cría de abejas sin aguijón, especies nativas clave para la biodiversidad.
Además de la miel, el sector impulsa la producción de derivados de alto valor como el propóleo, el polen, la jalea real y la cera, junto con el desarrollo de tecnologías que permitan incrementar el valor agregado de estos productos en el mercado internacional.
Como parte de esta proyección, el país se prepara para acoger el VIII Congreso Cubano de Apicultura, en el marco de la Convención Agroforestal Cuba 2026, un espacio para el intercambio científico y la cooperación sectorial.