Por: Idalma Moreno Baños.
Algunos lugareños creen oír aún el sonido de cadenas y tambores de los esclavos que trabajaron en la construcción del Faro Roncali. En 1847 levantaron piedra a piedra durante muchos meses de agotadoras jornadas de trabajo al regio guardián de los mares; ese que hoy se erige majestuoso desafiando el tiempo y la furia de los huracanes. Mudo testigo de la muerte de muchos esclavos y la presencia además de corsarios y piratas en esa apartada zona de la geografía cubana.

El faro Roncali se ubica en el Cabo de San Antonio, en el extremo más occidental de la provincia de Pinar del Río y fue construído entre 1846 y el 49. Su nombre se atribuye al entonces Capitán General de la isla Don Federico Roncali. Sus destellos sirven de guía a los navíos que transitan por las aguas del Golfo de México y del mar Caribe cerca de las costas de Cuba.
Existe evidencia de la presencia de estos filibusteros al darle nombre a sitios como playa el Holandés, playa La Barca, El Fraile y Las Tumbas de Noroña entre otros lugares de esa región .
Del Faro Roncali se tienen muchas leyendas que acaparan el interés de quienes las escuchan además de ser una zona considerada como el último refugio de los aborígenes en la época de la colonización. Lo cierto es que allí, a sus pies hay dos fosos, de donde los esclavos extrajeron la piedra caliza para su construcción.
Desde entonces sus destellos guían a los navegantes durante las noches , igual en días de tormentas o lluvia, cuando los torreros suben y dan cuerda al sistema de relojería que le permite seguir siendo el guardián de los mares. Ese, que aún se mantiene en perfecto estado constructivo como un digno homenaje a los esclavos que lo construyeron.

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