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Dialogar para conocer nuestro pasado

Por Gabriela Velázquez Sánchez

Una pregunta sondeó la sala, cómo mantener una república verdaderamente libre, independiente y sin Enmienda Platt, una en la que los ideales martianos dejen de ser quimera para convertirse en realidad. República y memoria histórica guiaron el debate de Dialogar Dialogar, espacio que promete un viaje introspectivo a un pasado que aún tiene mucho por desentrañar.

Satisfecho por formar parte de un encuentro que la Asociación Hermanos Saíz decidió certeramente retomar, el investigador y periodista Enrique Ubieta, una de las voces expertas que guio el dialogo, reconoció la relevancia de la invitación al cuestionamiento. “Creo sinceramente que hoy el concepto del debate es vital para preservar la unidad de la patria en momentos en que está siendo amenazada”, subrayó el especialista.

 

Al decir de Ubieta, de todas las formas de dialogo, esa que surge entre quienes aun con pensamientos divergentes se permiten debatir y enriquecer ideologías de manera mutua, es la que necesita la Cuba de hoy, la Cuba que no negocia su independencia pues, “sin ningún tipo de miedo la verdad siempre es revolucionaria, y nosotros tenemos que saber lo que la historia nos enseña”.

Para Pedro Pablo Rodríguez, director del Centro de Estudios Martianos, remitirse a la historia no es opcional, en el contexto hostil que enfrenta no solo la Mayor de las Antillas, sino todos los pueblos libre, remitirse al pasado y estudiar tendencias de un carácter innegablemente cíclico constituye la primera trinchera en una batalla por el derecho inherente a la libertad y la autodeterminación.

Concluir un debate como este nunca es sencillo, y más cuando los paralelismos se tornan ineludibles. La Republica que soñaba Martí, la que nació el 20 de mayo de 1902 bajo la tutela de un imperio, la misma que pareció resurgir el primero de enero de 1959 cuando la constitución dejó de tener apéndices de terceros para ser solo del pueblo.

“La República Cubana de hoy tiene defectos y tiene problemas, la Revolución no avanzó todo lo que se quiso, pero conquistó algo que es innegociable, la dignidad”, finalizó Enrique Ubieta una jornada que para quienes asistimos por primera vez esperamos no sea el último.

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