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Celina Gonzáles: vivir en el corazón de un pueblo

Por: Idalma Moreno Baños

Al visitar la casa donde vivió los últimos años de su vida, la que fuera La Reina del Punto Cubano, se siente cierta nostalgia al percibir que aún permanece en ella su recuerdo imperecedero. Los muebles continúan allí, en su lugar, como si esperaran el regreso de su dueña.

Un cuadro con la pintura de la cantante, en la que se observa una flor entre el cabello, te sonríe al mirar de soslayo. Su Santa Bárbara, a la que tanto le cantó, permanece en el lugar de siempre. El hogar de Celina González continúa acogedor, como si nunca se hubiese ido.

Celina González / Foto: Archivo

Y es que, el pasado 16 de marzo, cuando se cumplieron 95 años de su natalicio, fue recordada en el archipiélago cubano  con mucho cariño por su pueblo, al que tanto amó y le cantó.

Desde pequeña Celina siempre tuvo una voz clara, potente y rítmica. Comenzó cantando en su casa, con sus padres, que daban los guateques campesinos y así, con el transcurso del tiempo conoce a Reutilio. Al tocar él la guitarra, comenzaron a cantar los dos, y al ver que las voces empastaban, en 1947 forma el dúo “Celina y Reutilio”, según declaraciones de la propia Celina en una de las tantas entrevistas realizadas por la televisión cubana, y que aún se conservan.

Al dialogar con vecinos y amistades de ella en el Cerro, comentaron que la recuerdan viva y vital, porque era tremendamente buena y cariñosa. Algunos la escuchaban desde pequeños, porque les imprimía el sabor cubano a las canciones. Además irradiaba cubanía. En la cuadra se llevaba bien con todos, los saludaba cada día de la semana, se sentaba en el portal, y también los hacía reír con sus ocurrencias, porque así era Celina.

Sus vecinos se sintieron muy compenetrados con ella y con el libro que le publicaron, que lleva por título “Celina González. Una historia de Amor”, de la escritora Mireya R. Fanjul.

Portada del libro “Celina González. Una historia de Amor” / Foto: Archivo

Asimismo, Fanjul comentó hace unos años que se concibió y escribió el libro sobre Celina con mucho cariño. En esa ocasión afirmó que como cantante, para ella, es la más internacional de las artistas cubanas y agregó que fue designada “Diva del Mundo”, categoría que otorga la Academia de la Música de Suecia a aquellas personas que defienden los valores autóctonos de sus países.

Los más importantes escenarios de varios países la reclamaron entre los que sobresalen Colombia, Ecuador, Argentina, México, España, África e Inglaterra, donde triunfó por ser sus canciones muy conocidas. Cantó además junto a Benny Moré, Barbarito Diez y Pedro Vargas, entre otros.

El secreto de su popularidad durante tantos años es haber sido siempre fiel a sus orígenes y al pueblo que la vio nacer, y sobre todo vivir.

Fanjul, la autora del libro, me dijo en cierta ocasión con lágrimas en los ojos: “no la dejen morir, porque la muerte física es nada, cuando se puede vivir en el corazón de un pueblo”.

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