El mundo celebra este 29 de abril el Día Internacional de la Danza, instaurado en 1982 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en homenaje a esta disciplina como arte universal.
La fecha recuerda el natalicio del francés Jean-Georges Noverre (1727-1810), considerado el creador del ballet moderno, cuya obra teórica y práctica marcó un giro decisivo en la historia de la danza.

En cada edición, una personalidad del ámbito coreográfico comparte un mensaje dirigido a profesionales y organizaciones de más de 200 países.
Este año, la autora es la canadiense Crystal Pite (1970), reconocida por su exploración del movimiento colectivo y la carga teatral de sus creaciones.

«Somos bailarines, todos nosotros. La vida nos mueve; la vida nos danza. Tan efímera como el aliento, tan concreta como el hueso, la danza está hecha de nosotros. Esculpimos el espacio», escribió Pite.
«Escribimos con el cuerpo en un lenguaje sin palabras que, sin embargo, comprendemos profundamente. Al danzar, habitamos con gracia el espacio interior y el que nos rodea», subrayó.
Para la coreógrafa, la manifestación artística, al igual que la vida se crea y se destruye a cada instante. «Como el amor, está más allá de la razón», añadió en su mensaje.
«Cuesta imaginar qué puede hacer un artista de la danza en un mundo que necesita con urgencia una transformación radical y sanación. Y, sin embargo el arte, como la esperanza, es una forma de amor. Generativo incluso en la desolación, el arte disuelve la mente que se endurece y actúa como un bálsamo que la repara», reflexionó.
Fundadora de la compañía Kidd Pivot, ha firmado piezas como Betroffenheit, Flight Pattern y Revisor, galardonadas con premios internacionales como el Olivier Award.
La danza es una herramienta de reflexión artística y social; como cualquier manifestación del arte, es capaz de expresar emociones y experiencias que trascienden las palabras, fronteras culturales, políticas y geográficas.
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