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Violencia, impunidad y la democracia que Washington pretende exportarnos

Por: César Gómez Chacón.

El pasado 24 de enero ocurrió el más reciente asesinato cometido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los Estados Unidos. Alex Jeffrey Pretti, enfermero estadounidense de 37 años, trabajaba en la unidad de cuidados intensivos (UCI) en Minneapolis, Minnesota. Era residente de la ciudad y ciudadano estadounidense. Su “delito”: intentar ayudar a una mujer que estaba siendo golpeada en el piso por agentes federales.

Según versiones oficiales, los agentes “confundieron” el teléfono celular que Alex llevaba en la mano con un arma. Sin embargo, las circunstancias del incidente fueron documentadas ampliamente por múltiples fuentes periodísticas, testigos presenciales, videos de teléfonos móviles y análisis de medios como CNN, BBC, Al Jazeera, NBC y otros, que dejan bien claro cómo ocurrieron los hechos, la ejecución a mansalva.

Se trata, además, de la segunda muerte de un ciudadano estadounidense a manos de agentes federales en esta misma ciudad en menos de tres semanas. Antes, había sido asesinada Renee Good, madre de tres hijos y poeta, ultimada en Minneapolis por el agente de ICE Jonathan Ross.

Redadas, detenciones arbitrarias y una política de terror

Estos hechos han generado protestas masivas en Minneapolis y en otras ciudades del país contra las redadas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump, cada vez más incontrolables y violentas.

En Minnesota, un niño de apenas cinco años fue rociado con spray directamente en los ojos durante una operación. Liam Conejo Ramos fue fotografiado mientras era conducido por fuerzas de ICE. Hoy permanece retenido en un centro de detención en Texas, en otro episodio que vuelve a señalar una injusticia mayor.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla denunció en su cuenta de X: “No hay justificación para arrancar a un niño de sus padres, sembrar miedo o amenazarlo. En #EEUU esto ocurre con impunidad: el único país que NO ha ratificado la Convención de los Derechos del Niño. Un gobierno que usa los #DDHH como arma política”.

Autoritarismo y doble moral

La administración Trump, que tanto cacarea sobre la violación de los derechos humanos en Cuba y otros países que no le son afines, ha adoptado una postura abiertamente autoritaria y violadora de todos los derechos de las personas en sus redadas migratorias. Las encuestas muestran que seis de cada diez estadounidenses consideran que ICE ha ido “demasiado lejos”. Aun así, no se vislumbra un freno real. Por el contrario, el gobierno apuesta por la escalada.

Como parte del absurdo, un memorando de ICE afirma que sus agentes pueden ingresar a viviendas sin una orden judicial firmada por un juez, utilizando en su lugar “órdenes administrativas” firmadas por los propios agentes. En la práctica, cada funcionario interpreta la ley a su antojo y se siente autorizado a derribar la puerta que más o menos le guste.

Es esta la “democracia” que Trump, Narco Rubio y su gobierno fascista pretenden imponer en Cuba. Como diría Elpidio Valdés: “Eso habría que verlo, compay.”

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