
Por: Noraleydis Becerril Caballero.
Tuve el privilegio de conocer la perspectiva de la destacada poeta y periodista colombiana, Teresa Consuelo Cardona Guerrero, una mujer cuya palabra entrelaza el compromiso social con la sensibilidad poética.
Durante la entrevista, que Teresa ofreció con mucho entusiasmo al canal, quedó demostrado cómo esta autora se nutre de lo cotidiano para escribir sobre temas universales, y llamó mucho la atención que su experiencia en Cuba ha marcado directamente su proceso creativo. Compartió vivencias sobre Palmira, municipio del departamento del Valle del Cauca en Colombia, donde el arte ha tomado un cariz más consciente, convirtiéndose también en un genuino acto de solidaridad.
- Hablas del arte como un acto de solidaridad. En la práctica ¿crees que tu poesía puede generar un cambio o crear sensibilidad en la comunidad internacional?
Mi poesía hurga en el sentimiento y la sensación humana, que se manifiesta en aquello que a veces las personas no pueden expresar. Es una poesía enteramente reflexiva, desde el punto de vista filosófico. Representa lo romántico y también lo erótico. Yo tengo una página en Facebook, tiene más de 9000 seguidores y ahí están publicadas como unas mil piezas poéticas, la página se llama Poesía de Teresa Consuelo Cardona (https://www.facebook.com/teresaconsuelocardona). Lo que la gente consigna ahí es que “por fin” encontraron una frase o una estrofa que recoge los sentimientos que no habían podido expresar. Y esos sentimientos no necesariamente tienen que estar ligados al proceso romántico de las personas o a los procesos culturales y sociales, sino también a lo político.
En este último aspecto se ha hecho un despliegue amplio porque hay un gran sentimiento que procede de lo político, de las ausencias y de la incapacidad para decidir la paz en el continente, y en el mundo. Tengo poemas dedicados, por ejemplo, a la situación de Palestina, a la situación que ha vivido Colombia, escritos desde el alma humana, desde la sensación y el sentimiento de cada una de las personas. Por eso creo que es una poesía que toca en todos los países, porque hemos tenido situaciones de las cuales sentimos muchísimo dolor y se nos desgarra el alma.
- Hablamos de una literatura que también incluye temas científicos y problemáticas sociales. ¿Algunos ejemplos?
En el ámbito literario hay un libro que se llama Breviario, es un compendio de 100 poesías que la más larga tiene cuatro líneas, son poesías de una sola línea, dísticos, tercetos y cuartetos. Básicamente, es muy breve y muy filosófica.
Y de otro tipo de literatura tengo cuatro muestras sobre temas científicos. El primero que se publicó fue sobre políticas editoriales que recogía cómo se deben poner en circulación los resultados académicos de la ciencia para que el público pueda conocerlos. Una manera de concentrar el conocimiento no solo en los científicos, sino en la gente común y corriente. Hay otro trabajo que se hizo con varios autores sobre comunicación y violencia en el Valle del Cauca y circuló mucho en Colombia.
El tercer libro que se hizo fue sobre el manejo de los medios de comunicación para tratar el tema de la violencia. Hay un cuarto libro que se trabajó también sobre comunicación y violencia que tenía que ver con receptores. Aquí la evaluación era sobre cómo la gente recibe la violencia que transita a través de los medios de comunicación. A veces las personas no son testigos oculares, ni son testigos presenciales y sin embargo lo sienten como tal, a través del proceso muestran los mismos medios. Esta es una problemática muy interesante.
- Y ¿Qué fusiona esa relación cultural que mantienen Colombia y Cuba como parte del Movimiento de Solidaridad?
Colombia y Cuba han estado ligadas, como toda Latinoamérica, por unas circunstancias y situaciones que todos conocemos. Sin embargo, la manera de resolverla ha sido muy diferente en los países. Buscar puntos de encuentro entre Colombia y Cuba nos ha permitido también abrir las puertas a una resolución de conflicto más pacífica, que podamos entender. Y para nosotros, Cuba es un espacio muy importante, tanto en el presente como en el pasado.
Hemos construido un lazo de amistad permanente entre Colombia y Cuba, especialmente en Palmira, que es la ciudad de la que yo procedo. Aquí están los amigos de Cuba, que forman parte del Movimiento de Solidaridad con el país. Estos amigos hacen unas actividades de tertulia cultural sobre los temas que son pertinentes al desarrollo de ambos pueblos. Participan artistas locales y artistas o personas intelectuales que estén de paso por Colombia. Predominan las tertulias poéticas, sobre temas literarios y otras formas de expresión artística.
Hay un poema que se llama De espaldas al dolor, que ha estado escrito a todas estas situaciones en las que la indiferencia es la que marca la situación, porque la gente sigue de espaldas al dolor y a veces dicen que es porque Dios lo quiso así o porque es la suerte de ese pueblo o inventan varios porqués.
- ¿Afirmas que la experiencia cubana marcó tu obra profundamente?
¡Muchísimo! Cuba ha sido una enorme influencia para lo que yo escribo. Esta isla es como el polo libertario, es como la posibilidad de que algún día Colombia llegue a tener tanta dignidad, tanto coraje, tanta valentía y tanta capacidad revolucionaria… Que podamos hacer esa dignidad parte de nuestra vida cotidiana, y usar la valentía y no este terror en el que hemos estado sometidos. Entonces sí, Cuba es un faro no solo para mi poesía, sino para muchas expresiones culturales del mundo.
Y mi paso por aquí corresponde a eso, a que no puedo seguir alimentando una idea, una noción vaga del asunto, sino que hay que venir, sentir en la piel, pensar con amor y un poco padecer esta tierra, pero también disfrutarla en toda su grandeza para seguir alimentando la vena poética.
//kbm