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Mónica, Elizabeth y su hijo: Beneficiados por el Código de las Familias (+ Infografía y Video)

zPor: María Karla González Mir

Mónica y Elizabeth protagonizaron, el 23 de diciembre del 2007, la primera boda homosexual en Cuba que fuera respaldada por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Vestidas de novia y acompañadas por familiares y amigos, iniciaron -con esta ceremonia simbólica- su proyecto de vida. “Realmente hicimos una ceremonia hermosísima, llena de amor, entrega, ilusión. En aquel momento no pensábamos que iba a ser algo tan significativo para la lucha por nuestros derechos como está siendo hoy en día. En aquel momento, después de nuestra boda, fuimos como un ejemplo y una fuerza para que la comunidad luchara por sus derechos y sueños”, recuerda Mónica Collazo. Su proyecto como familia se consolidó no solo en la unión sentimental de ambas, sino también en la construcción de un emprendimiento privado que continuara con más de 60 años de legado familiar. El Arca de Noé se tradujo poco a poco en lo que es hoy, un café-dulcería ubicado en la capital del país que, a pesar de las adversidades y como su nombre refiere, se mantiene a flote. “Comenzamos como una dulcería bien chiquitica, teníamos una vidriera en el portal de casa de Mónica, en la calle 23, en el Vedado capitalino. A partir de ahí empezamos a crecer y a crecer, y hoy tenemos un salón climatizado, que tiene un área de elaboración bastante grande”, explica Elizabeth Cabrera. No obstante, “legalmente, el negocio está a mi nombre porque soy la que vivo en esa casa -añade Mónica-, por lo que Elizabeth no tiene ningún derecho como pareja. Ella es una empleada contratada mía y que sea reconocida solo así es bastante lamentable”. Elizabeth recuerda cómo en más de una ocasión no pudo asistir a reuniones con autoridades o estar al frente ante inspecciones en su propio negocio porque ante la ley solo era una empleada más. “Ella no era nadie. Legalmente, ella no podía estar en la reunión porque no era nadie. Y es realmente muy injusto. Elizabeth era la que podía defender la parte económica. Las respuestas las tenía ella. Lo mío era el público, las ventas, la imagen del local, pero todo el conocimiento legal lo tenía Elizabeth”, apunta Mónica. Por su parte, Elizabeth refiere que -en más de 16 años de relación- ellas no han sentido “rechazo directo” por parte de la sociedad como tal: “Las trabas las hemos tenido por parte de las instituciones, porque legalmente como pareja aún no tenemos todos los derechos. Hemos tenido trabas para salir incluso a otro país. Por ejemplo, necesitábamos ir a España para realizar un tratamiento de fertilización y tuvimos que demostrar que éramos pareja. Tuvimos que llevar cartas de amistades, de periodistas que nos habían entrevistado, fotos, porque trataban nuestro caso como personas independientes y no como la pareja que somos”. El diálogo con Elizabeth y Mónica fue, hace ya algunos meses, a través de Internet. Desde hace más dos años se encuentran viviendo fuera de Cuba para poder materializar su proyecto como familia. “En estos momentos estamos en Chile, vinimos a un tratamiento de fertilización, pues llevamos desde el 2017 intentándolo y, finalmente, en medio de una pandemia, lo logramos. Fue una ilusión muy grande poderlo intentar en Cuba, pero aún no están los medios, las leyes…”, dice Mónica. Elizabeth la interrumpe: “Pero al final acá nos casamos, las dos podemos inscribir a nuestro hijo como parte de la familia que somos, con los apellidos de las dos”. “Sí, va a nacer acá, va a tener la nacionalidad chilena, pero ¿y qué? Él es cubano, nosotras somos cubanas. Va a vivir en Cuba con nosotras y dónde están sus derechos… nuestros derechos también”, pregunta Mónica. Emocionada, Mónica culmina: “Nuestro sueño es poder llegar a Cuba con este hijo en brazos; podernos casar en nuestro país, poder inscribirlo como nuestro hijo en nuestro país; poder llevar un negocio juntos, incluso él siendo parte legalmente, poder tener una casa a nombre de las dos… Poder tener, legalmente, todo lo que con tanto sacrificio, con tanto trabajo, con tanto esfuerzo hemos conseguido….” Meses después de esta conversación, el Código de la Familias fue aprobado en referendo popular el 25 de septiembre de 2022, lo cual fue un paso de avance en la defensa de los derechos ciudadanos y, en particular, de la comunidad LGBTIQ+. El Código de las Familias de Cuba, una de las leyes más avanzadas en su campo en América Latina, fue aprobado con un 66.85% de votos a favor. Se implementa gradualmente y busca proteger a los distintos tipos de familias, como la de Elizabeth, Mónica y su pequeño.

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