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Moisés Gutiérrez Ledesma, el guajiro que crea décimas cultas

Por: Idalma Moreno Baños.

Moisés Gutiérrez Ledesma es uno de esos hombres sencillos, un guajiro de pura cepa como se dice en el argot popular. Posee una inteligencia y habilidad para tejer décimas cultas que le ha permitido ganarse la admiración de todos los que le conocen.

Su vida ha transcurrido en el municipio pinareño de Sandino y ama esa tierra como su propia vida. Con sus 84 años, su mente lúcida y su bastón, le han permitido seguir en pie. Sabe que esa es su tierra, donde ha vivido y se ha inspirado para crear poesía, especialmente décimas.

A Moises Gutiérrez Ledesma lo conocí hace 30 años, cuando asistía a los talleres literarios que se realizaban en la Casa de la Cultura Leonel Rugama de la localidad. Allí, junto a otros escritores intercambiaba opiniones y sugerencias a cada obra que se leía por su autor. Todos disfrutaban esos momentos que llenaban el alma de regocijo.

En esa época se dedicaba a componer décimas en sus ratos libres. Con el diccionario como su mejor amigo logró crear cada idea embelleciendo estrofas con imágenes, metáforas y simil, logrando así la belleza del lenguaje y una obra digna de admirar. Siempre esperaba el momento de encontrarse con sus amigos para mostrar su nueva creación. También participó en eventos literarios donde obtuvo varios premios.

Hoy, recuerda esos días inolvidables y siente añoranza. Me comentó – mientras descansaba en su caminata mañanera— que han intentado publicarle un libro, un viejo compromiso. Su mayor anhelo es verlo publicado y presentarlo en la Feria del libro, donde cada año llega hasta Sandino la fiesta de las letras.

Entre sus tantas décimas, hay una que se inspiró en el río Cuyaguateje, el cual atraviesa cuatro municipios de Pinar del Río y desemboca en el mar por una zona de Sandino. Le hablé de ella y me las recitó de memoria.

Cuyaguateje

Rimador de alegres notas
y moderado lenguaje,
le va poniendo al paisaje
Collares de Musas rotas.
Salpicándole las botas
al tiempo se ha desvelado.
Y eminente acaudalado
parece por su elegancia,
un viajero en la distancia
que sin irse ha regresado.

Nos da la impresión que juega
cuando escondiéndose a veces,
le encontramos a las eses
que tan rítmicas despega.
En cada rumor le llega
una cita de palmar,
y en su líquido bregar
al horizonte se junta,
como una espada sin punta
que entra sin herir el mar.

 

//kbm

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