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María Teresa Vera: una trovadora universal

Contada entre las escasas mujeres cantautoras de su época, María Teresa Vera (6 de febrero de 1895-17 de diciembre de 1965), nieta de esclavos e hija de un militar español radicado en Cuba al concluir la guerra, se dio a conocer desde muy joven en los ambientes bohemios y trovadorescos.

Con solo 16 años, María Teresa se presentó a dúo con Rafael Zequeira en el teatro Politeama Grande, de la Manzana de Gómez y cuanto aconteció allí, aquel 18 de mayo de 1911, selló con broche de oro su debut artístico, pues fue tal la aceptación del público al interpretar la canción Mercedes que hubo de repetirla seis veces.

Desde ese momento, aquella muchacha comenzó su camino para convertirse en una voz imprescindible en la historia de la canción trovadoresca cubana.

Siguió cantando en los cines de La Habana y a los 21 años ya estaba en los Estados Unidos reclamada por el sello disquero Víctor.

En sus grabaciones no solo están guardados algunos de los temas más queridos de la música cubana, sino su cadencia auténtica, sin traición, sin engolamiento y entonces lo comprendió: no había para ella otro camino que vivir para la música.

La navidad de 1925 sorprendió a esta extraordinaria mujer al frente de su grupo En Nueva York, en una época igualmente extraordinaria para la música: Piñeiro, Corona, Garay, Amadeo Roldán, García Caturla, Antonio María Romeau, Rodrigo Prast, Miguel Matamoros, Gonzalo Roig, Rita Montaner y Ernesto Lecuona entre otros, dejaron sus mejores páginas para la posteridad, por esos años.

En 1933, la trovadora ingresó a la Regla de Ocha, a la religión de los Yoruba y al hacer su Santo salió hija de Ochún, reina de la riqueza y la feminidad. Ochún le prohibió volver a cantar.

María Teresa vendió entonces su Sexteto Occidente a Ignacio Piñeiro y se encerró en un retiro voluntario. A partir de entonces el Sexteto Occidente pasó a ser el famoso Sexteto Nacional de Piñeiro y posteriormente, al agregarle la trompeta, Septeto Nacional.

Pero su pasión por la música era demasiado fuerte para terminar ahí y en 1937, pidió permiso a Ochún y se unió a Lorenzo Hierrezuelo en un dúo que duraría nada menos que 27 años.

De esa época data su glorioso tema “Veinte años”, creado junto a su amiga Guillermina Aranguren.

La voz de temas inigualables como Por qué me siento triste, No me sabes querer, Yo quiero que tú sepas, y la legendaria Veinte años falleció como consecuencia de una trombosis cerebral el 17 de diciembre de 1965.

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