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José Antonio Aponte, un precursor de nuestras luchas por la independencia

Los involucrados en el proyecto, en su mayoría, seleccionaron una o dos láminas descritas en las actas registradas por las autoridades coloniales y, a partir de ellas, desataron su imaginación.

Por su contenido, nivel de participación y altura artística, la exposición internacional Aponte visionario: arte y libertad negra, abierta desde este 20 de septiembre hasta el 25 de octubre en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, ubicado en la Plaza Vieja del centro histórico habanero, es un acontecimiento que debe concitar la atención pública.

Que 20 artistas de Estados Unidos, el Caribe y Cuba hayan interpretado lo que pudo ser el famoso Libro de Pinturas, de José Antonio Aponte, al parecer definitivamente perdido, no es solo un gesto poético, sino sobre todo un acto vindicatorio que honra la memoria de un cubano precursor de nuestras luchas por la independencia y la abolición del infame régimen esclavista, en fecha tan temprana como 1812.

Una idea de la catedrática de la Universidad de Nueva York Ada Ferrer

La idea partió de la historiadora cubana Ada Ferrer, catedrática de la Universidad de Nueva York. Ella misma cuenta que supo del Libro de Pinturas al leer en un texto del historiador José Luciano Franco la transcripción del testimonio del juicio sumarísimo que se siguió al combatiente y culminó con su decapitación y la exhibición pública de su cabeza en la actual confluencia de las calles Salvador Allende y Belascoaín.

Ante la imposibilidad de dar con el aludido cuaderno, la hija de Ada, que desde pequeña preguntaba a la madre por el resultado de sus pesquisas, insistió en que «lo que había que hacer era convocar a un grupo de artistas para reimaginar colectivamente el libro de Aponte». Con la colaboración del creador de origen haitiano Edouard Doval Carrié varios pintores de reconocida trayectoria respondieron al llamado. «Los artistas de Aponte visionario… –precisa Ada– me han brindado nuevas y sorprendentes perspectivas sobre Aponte y nuevos modos de pensar ‘‘el resto’’ del libro como parte de la visión artística y política de Aponte».

Las actas registradas por las autoridades coloniales fue la inspiración

Los involucrados en el proyecto, en su mayoría, seleccionaron una o dos láminas descritas en las actas registradas por las autoridades coloniales y, a partir de ellas, desataron su imaginación.

Destaca la monumental obra de José Bedia, Júbilo de Aponte, con su característico modo de penetrar en la dimensión mítica del arte, que en este caso sugiere la majestad épica del líder revolucionario y su conexión con la espiritualidad popular.

Entre los artistas que acompañan la presencia en la isla de la exposición –luego viajará a Santiago de Cuba, donde se prevé exhibirla en la Galería Oriente, a partir del 5 de noviembre– se hacen notar el cubanoamericano Emilio Adán Martínez, quien tapió con acero un receptáculo de roble que contiene arena negra para simbolizar la resistencia ante el sufrimiento; Edouard Duval Carrié en un formidable desempeño de fuerte impronta gráfica; y el haitiano Asser Saint-Val, con una ingeniosa pieza que incluye un componente cinético, poderosa alusión a las simientes del pensamiento descolonizador antillano  del cual Aponte fue uno de sus fundadores.

Entre las más recientes incorporaciones a la muestra están las de los santiagueros Alberto Lescay –por cierto, autor del proyecto de monumento a Aponte que debe levantarse en un punto del litoral norte de la provincia de Mayabeque, escenario de la sublevación de 1812–;  Grettel Arrate, con una lírica prospección geométrica; y la matancera María Magdalena Campos, quien desde la abstracción reinterpreta un pasaje del Libro de Pinturas.

Un rey negro con gran pasión

Según los represores del régimen colonial, una de las láminas reflejaba «al rey negro, nombrado Tarraco (que) aparece con soldados negros, algunos con botas encarnadas, todos con lanzas y espadas». Roberto Diago, en su estilo inconfundible, retoma el tema, convencido, según confirmó, de que «Aponte es un guerrero, un ángel de resistencia y de amor».

La multiplicidad de soportes y técnicas asumidos por la veintena de creadores ofrecen un amplio abanico de posibilidades expresivas en el abordaje de un asunto de tanta actualidad.

Debemos agradecer la laboriosa conjunción de la profesora Ferrer y Duval Carrié, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, el Programa de Estudios Afroamericanos de la Casa de las Américas, la Casa del Caribe, la Fundación Caguayo y la Comisión José Antonio Aponte de la Uneac, en aras de hacer fructificar un proyecto tan noble como necesario.

Porque, como en su momento escribió el siempre recordado Fernando Martínez Heredia, «las ideas, motivaciones y hechos de Aponte y sus compañeros forman parte de la historia política de Cuba, y sin esta otra historia, no se puede comprender ni asumir la historia de Cuba».

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