El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ofreció declaraciones al equipo de prensa de la Presidencia de la República. Habló sobre cómo, Isla adentro, el pensamiento y los consensos están en función de cómo salir adelante a pesar del feroz bloqueo imperial.
“En los tiempos complejos no se puede prescindir de la pasión por el desarrollo”. Es ese un concepto fidelista que encierra la voluntad de no dejarse vencer y que compartió el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con el equipo de prensa de la Presidencia de la República.
Tomando como punto de partida una interrogante alusiva a los difíciles momentos que vive el país y lo que podría hacerse desde la Isla para seguir adelante, e incluso crecer, el dignatario compartió reflexiones sobre varias medidas diseñadas para superar la situación actual. Primeramente, habló sobre la “agresión multidimensional como parte de una política totalmente agresiva del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, con un desprecio total, con un carácter injerencista”.
El Jefe de Estado enunció que esa política “va teniendo un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos”. E hizo hincapié:
“En cada detalle de la vida de las cubanas y los cubanos, en cada detalle familiar, en cada detalle de nuestra economía, hay situaciones sumamente complejas, que solo un pueblo tan heroico como el nuestro puede enfrentar”, y ante las cuales “puede sobrevivir y puede tener la disposición para superarlas”.
El mandatario expresó que precisamente sobre eso “tenemos que hablar”: sobre cómo los cubanos “las vamos a superar”; sobre “cómo las estamos superando”. Recalcó, seguidamente, que “Estados Unidos no se perdona que, a estas alturas, con toda la máxima presión que han ejercido, la Revolución sigue existiendo y el país sigue funcionando. Y ni ellos mismos se creen eso que tanto hablan y repiten de Estado fallido”.
El Presidente de la República reflexionó que un Estado fallido no hubiera podido sobrevivir, ni siquiera semanas, a una situación como la actual; y recordó que, como “nos enseñó Fidel”, en tiempos complejos no se puede prescindir de la pasión por la creatividad, esa que, “junto a la unidad de nuestro pueblo y junto a la voluntad, nos puede hacer llegar y hacer superar todos estos desafíos”. El dignatario recordó la idea fidelista de que “cada oportunidad en medio de una crisis hay que aprovecharla como un momento de despegue, como un momento de crecimiento. Entonces, nosotros hemos establecido un grupo de prioridades para enfrentar toda esta situación”.
La primera, dijo, “es la preparación para la defensa. Y todos ustedes conocen la intensidad con que se está preparando cada elemento del sistema defensivo territorial; cómo se están aprovechando los días semanales de la Defensa y todo lo que se está haciendo en la puntualización de los planes -la adaptación de los planes a las experiencias que hemos obtenido; pero también buscando todo lo que podamos optimizar en materia de protección de la población, de participación de la población, en una estrategia de Guerra de Todo el Pueblo”.
Lo económico y lo social en primer plano
La otra gran prioridad, expresó el mandatario, “es el Programa Económico y Social para el 2026”. Díaz-Canel recordó que el mismo se llevó a debate popular a finales del pasado año, y que de esa reflexión colectiva “salieron muchas propuestas, sobre todo de elementos de transformación en el modelo económico y social”.
“Ese debate popular amplió, fortaleció, robusteció las proyecciones que traía el documento inicial. Y respetando esa opinión de nuestro pueblo, en estos meses se ha trabajado intensamente con expertos, consultando criterios, incluso consultando criterios internacionales, usando plataformas de Inteligencia Artificial”, comparando, dijo, la experiencia de la Isla con “las particularidades de países como China y Vietnam, que están en procesos también de construcción socialista y que, en determinado momento, no tan prolongado como el nuestro, tuvieron bloqueos”.
El Jefe de Estado afirmó: “Creo que hay una madurez de una parte importante de esas ideas, de esas propuestas”; y detalló que a las mismas “se les están dando los últimos detalles para la aprobación en el Buró Político, en la Asamblea Nacional; y de inmediato comenzar un proceso de información, de explicación a la población, po
Se ha trabajado, comentó el mandatario, en más de una veintena de temas “en materia de transformación”. El primero de ellos, especificó, “tiene que ver con el sistema de dirección de la economía. Hay todo un grupo de medidas o de acciones que se proponen que van a permitir resolver viejas contradicciones que tenemos entre el Plan, entre la planificación central y los estímulos, los incentivos”. Díaz-Canel habló sobre la importancia de romper trabas para estimular la producción nacional, tanto “para ofertar más bienes y más servicios a nuestra población”, como para la exportación que haga posible los ingresos.
“O sea, que la perspectiva de todo lo que proponemos es que entre todos podamos impulsar productivamente el país, crear riqueza, y distribuir esa riqueza con justicia social”. El dignatario alertó que, “si no tenemos riqueza, es muy difícil poder avanzar”, sobre todo en programas sociales y en el camino de “poder atender las desigualdades que se nos han creado, poder atender las vulnerabilidades en personas, en familias o en comunidades”.
En la misma línea de pensamiento expresó que hay un grupo de medidas diseñadas para resolver “la contradicción que hay entre la centralización y la descentralización”. Y extendió más de una interrogante: “¿A qué se tiene que dedicar la planificación central del país? ¿Qué tiene que impulsar? ¿Qué es lo que estratégicamente tiene que atender?” Poniendo a salvo esas esencialidades, hizo hincapié en quitar trabas y en conferir facultades “a otros niveles, para que ellos ejerzan una actividad propia que también impulse potencialidades endógenas que hay en esos lugares”.

El municipio y la Empresa Estatal, piezas claves del engranaje-país
La autonomía municipal, y la autonomía empresarial, fueron otras prioridades de trabajo sobre las cuales reflexionó el Presidente cubano. Sobre las facultades que pueden conferirse a los municipios, hizo referencia a crear las condiciones para que esos escenarios tengan “todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, cuáles son las matrices de interrelación de estos actores económicos, cómo se conciben, cómo se construyen los sistemas productivos locales, cómo se aprovechan las fortalezas endógenas”.
Que el municipio -dijo- tenga facultades de importar, de exportar, y que no dependa de planes centrales; que el municipio pueda gestionar ingresos en divisas sobre la base de que pueda estimular y gestionar la inversión extranjera directa con intereses propios; que pueda gestionar la inversión o los proyectos con los cubanos residentes en el exterior, que pueda aprobar las inversiones de cubanos residentes en Cuba, que pueda facilitar todas las interconexiones y todas las asociaciones entre todos los actores económicos.
Acerca de ese espacio de gran importancia para la sociedad, el Jefe de Estado habló sobre que pueda “tener facultades para exportar, para importar a partir de lo que el propio municipio genera, y que todo eso le permita al municipio, entonces, defender su desarrollo”. Él resaltó que, para nada, esa idea “se contradice con las prioridades nacionales; al contrario: se refuerza”. Y razonó:
“Creo que el país siempre va a ser más fuerte y va a tener más capacidades de respuesta en la misma medida en que los municipios también sean más fuertes”. Y en ese mismo orden de razonamiento, hizo referencia a la autonomía de la Empresa Estatal: “Que funcione sin intermediarios, funcione sin manos metidas en su gestión. Y sobre todo con mucha participación de los trabajadores de la Empresa -que son dueños, representan al Estado, representan la propiedad social del pueblo en esas empresas”.
Según lo que está diseñado, y así lo explicó el Jefe de Estado a los reporteros, a partir de la participación de los trabajadores en la toma de las decisiones, “las empresas van a diseñar sus dimensiones, van a diseñar sus sistemas de salario, van a tener las facultades sin límites, sin trabas, para dar uso a sus utilidades en las cosas que ellos entiendan, en las cosas que aprueben”.
“Colectivamente, van a tener facultades exportadoras e importadoras; van a tener contrataciones que les van a permitir ingresar en divisas y, además de los aportes que hagan al país, tener una parte de esas divisas para reproducir de manera ampliada sus producciones y sus servicios”.
“Van a poder hacer asociaciones económicas con cualquier tipo de actor económico; van a decidir quiénes son sus clientes y quiénes son sus suministradores. Van a desarrollar sus planes – algunos responderán a encargos estatales, pero otros planes tienen que facilitar producciones, servicios, para la exportación y para la población-”.
El dignatario enunció que “las empresas van a tener un objeto amplio; o sea, las empresas van a poder producir y dar servicios de todo lo que sean capaces, aprovechando todas sus potencialidades sin ningún límite. Yo creo que eso va a poner a la Empresa Estatal en condiciones similares al resto de los actores económicos, que es algo que se ha demandado mucho”.
Hay maneras, explicó el Presidente, en que “la Empresa Estatal va a poder participar directamente del mercado cambiario. Y, por lo tanto, el mercado cambiario va a ser también un espacio donde va a haber una presencia de la Empresa Estatal”.
Díaz-Canel Bermúdez comentó que también habrá una reestructuración del aparato del Estado, el Gobierno, el aparato empresarial, el Partido, las organizaciones políticas, las organizaciones de masas en todo el país: “Ya hay un Proyecto de Ley que se hizo público en el sitio de la Asamblea Nacional para que la población, antes de que esto vaya a la Asamblea Nacional, dé opiniones; pero hay una reducción importante, no solo de ministerios, sino que hay una reducción importante también de cargos”.
Lo anterior va a propiciar, argumentó, “un ahorro de gastos del Presupuesto, que van a quedar disponibles para apoyar programas sociales o para apoyar la reforma salarial, a la cual, en el menor tiempo posible, tenemos que ir sobre todo en el sector presupuestario, porque en el sector empresarial no hay límites -o sea, cada empresa diseña su sistema salarial y paga su salario a partir de los ingresos que sea capaz de generar-”.
El dignatario recalcó: “Creo que vamos a lograr entonces que tengamos un Estado, un Gobierno, organizaciones que tengan menos burocracia, que sean más dinámicas, con más capacidad de adaptación a las propias exigencias que tienen los tiempos actuales”.
En otro concepto hizo énfasis el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: “Que todo lo que hagamos tenga un aporte para la atención a las desigualdades sociales, para la atención a las vulnerabilidades”.
Más facultades para el buen empleo de la tierra
La amplitud de facultades -reflexionó el Jefe de Estado- está muy orientada a estimular y a recuperar la producción agrícola, la producción de alimentos. E hizo referencia a “las facultades que se van a dar para el uso de la tierra; para dar tierra a los que de verdad puedan producirla; para que haya el menor nivel de tierras ociosas; para que haya los mayores niveles de productividad; para que el productor también tenga acceso a mercados de insumo, tanto en divisa como en moneda nacional; para que el productor también tenga acceso al mercado cambiario; para que los productores de cualquiera de los sectores -del estatal, del cooperativo, del privado, del de la inversión extranjera, que podrá estar también en la producción de alimentos-, puedan interrelacionarse, puedan hacer asociaciones entre ellos”.
El Jefe de Estado hizo referencia a la posibilidad, lo mismo para la Empresa Estatal Socialista que para todos los sectores, “de abrir cuentas reales en divisas en los bancos”. Igualmente, compartió la idea de que “todos los trámites de creación de las empresas, que todos los trámites para el fomento de las producciones agropecuarias sean lo más ligeros posible y tengan la menor demora posible y el menor papeleo y la menor burocracia posibles; y que se puedan desarrollar todo un grupo de modalidades de negocio entre diferentes actores que permitan, en poco tiempo, llegar a la soberanía alimentaria, ser autosuficientes en la producción de alimentos”.
Un comercio exterior más dinámico
El mandatario comentó sobre “un grupo de medidas orientadas al comercio exterior, a las exportaciones, a las cadenas de valor y a la logística”, todas encaminadas a que ese ámbito del entramado nacional sea cada vez “más dinámico”. En tal sentido, habló de que “no sea obligatorio exportar e importar desde cualquiera de los actores económicos con intermediarios”; y añadió: “Se van a beneficiar con los aranceles de importación aquellos que importen insumos o materias primas para procesos productivos y de servicios en Cuba, por encima de aquellos que lo que importen sean productos acabados que se pueden realizar en el país”.
En la enumeración de premisas para la dinamización, el dignatario resaltó “que se puedan respetar los depósitos en cuentas reales. Incluso, se está evaluando la posibilidad de que haya un grupo de entidades que realizan comercio exterior, y de que puedan tener cuentas en otros países”.
En cuanto a las formas de gestión no estatal, Díaz-Canel enunció que “se van a limitar las actividades prohibidas”, con vistas a que el objeto de cada una “sea lo más amplio posible” y eso permita “desarrollar la mayor cantidad de actividades, todo con reglas claras y dentro de la legalidad”. Igualmente, dijo, serán “más amplias las posibilidades para la participación accionaria”.
Actualmente -afirmó el dignatario- se está haciendo con toda intención un proceso para, en el menor tiempo posible, aprobar Mipymes, tanto estatales como no estatales, que habían presentado sus proyectos, sus objetos, y no habían sido aprobadas: “Y todas esas facultades también van a ir hacia los municipios; por lo tanto, el proceso va a ser más sencillo”.
El mandatario hizo referencia a la importancia de “agilizar e incentivar las relaciones de asociación económica especial que ya hemos aprobado entre las formas estatales y las formas no estatales, que es algo que ya está aprobado y sin embargo no se ha aprovechado en su potencialidad”.
“Hay también un grupo de disposiciones para incentivar la inversión extranjera directa. Tiene que ver con derechos de superficie, con quitar trabas; tiene que ver también con el uso de las cuentas bancarias, con los plazos de aprobación de la inversión extranjera directa, con la manera ágil en que se deben dar las respuestas”.
“Y entre toda esa inversión extranjera directa, también se han tratado dos formas particulares de inversión de cubanos: la de los cubanos residentes en el exterior y la de los cubanos en Cuba; y que en igualdad de condiciones puedan participar como actores económicos junto a la inversión extranjera directa, junto a las empresas estatales, junto a las formas no estatales y a las formas cooperativas en el entramado económico y productivo del país”.
El Presidente cubano pidió ver tales transformaciones “con un marco estable, legal, que garantice seguridad para los negocios en el tiempo; que sea respetuoso, que sea seguro y que sobre todo incentive y estimule a la participación de esos actores”.

La energía que Cuba demanda, la proyección social, y otras metas
Otra de las prioridades que se han estado tratando e incentivando tiene que ver -según explicó el mandatario- con el uso, en todos los ámbitos, de las Fuentes Renovables de Energía, con cómo somos “cada vez menos dependientes de la generación eléctrica con el uso de combustibles fósiles -y sobre todo con el uso de combustibles fósiles importados-, teniendo en cuenta todo el impacto que tiene este criminal bloqueo energético en nuestro país, que en los últimos cinco meses nada más ha entrado un barco de petróleo a Cuba”.
En el tema de la energía, dijo, “estamos apostando a incrementar la movilidad eléctrica, tanto por la importación de equipos eléctricos como por el ensamblaje y la fabricación, en Cuba, de diferentes modalidades de equipos”.
Al abordar otra tarea que reviste alta prioridad para Cuba, Díaz-Canel enunció: “Vamos a avanzar gradualmente eliminando los subsidios a productos, para ir implementando el subsidio a personas, con una atención diferenciada a los que más lo necesitan”. Habló, además, “de tomar en cuenta la responsabilidad social de todos los actores económicos que están en nuestro mapa de actores”, en los ámbitos municipal, provincial y nacional.
El Jefe de Estado declaró a los periodistas que “hay planteamientos en cuanto a la política fiscal”, alusivos a “una relación distinta del presupuesto con la Empresa Estatal, para que no sea el presupuesto el que tenga que financiar la ineficiencia de esa Empresa Estatal
En otro momento de sus reflexiones Díaz-Canel Bermúdez dijo: “Hay también una visión hacia la política monetaria y sobre todo hacia un redimensionamiento y a un funcionamiento distinto con participación de todos los actores en el mercado cambiario. Y aquí caigo, entonces, en la necesidad de fortalecer nuestro sistema financiero y bancario”.
Del turismo, el combustible, el comercio, y el capital humano
Sobre la actividad del turismo, duramente golpeada por el cerco imperial, el mandatario hizo alusión al valor de ir rumbo a “nuevas modalidades, con nuevos actores” que permitan la explotación de “toda esa infraestructura que tenemos”.
“No podemos pensar, en estos momentos, sólo en las grandes cadenas cuando muchas de ellas, por la presión del gobierno de los Estados Unidos, se han retirado del país”. Y en ese mismo orden de ideas, el Jefe de Estado hizo referencia cómo “gestionamos negocios en el ámbito inmobiliario y en el turismo, con nuevas modalidades y con otros actores que no son los que han estado tradicionalmente en estos espacios”.
Además, “vamos a quitar en todo lo posible, dijo el mandatario, las limitaciones que hay para la importación de vehículos. Siempre priorizando en materia arancelaria, en materia de precios, la importación de vehículos eléctricos, de vehículos eléctricos que se carguen con energía solar”.
En lo relacionado con el comercio interior, Díaz-Canel Bermúdez hizo referencia al valor de “aprovechar toda esa red que tenemos de infraestructura de locales; y que se pueda gestionar de una manera más eficiente, de una manera más rápida”, para que “el comercio interior se convierta en un incentivo para la producción nacional y que fomente también el desarrollo”.
“Se está planteando, apuntó, establecer en el país la facturación electrónica y que también el país, en la medida de sus posibilidades, vaya avanzando en un mayor uso de las plataformas digitales para el desarrollo del comercio interior”.
“Hay acciones y medidas también orientadas hacia el capital humano, sobre todo hacia la protección de ese potencial de fuerza de trabajo calificada joven”. En tal sentido, el mandatario habló sobre “cómo lo protegemos salarialmente, cómo lo protegemos con incentivos, para que esos jóvenes no tengan que hacer proyectos fuera del país y tengan las condiciones y las posibilidades para aquí aportarle al desarrollo de su país”.
Cuba no se ha detenido
Hacia el final de sus declaraciones el Jefe de Estado habló sobre “tener confianza”, porque “el país no está detenido. El país está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando en todo lo que hacemos”.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista subrayó: “Creo que nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad. Se discutirán abiertamente estas cosas; y todo el que tenga una idea mejor y tenga una propuesta mejor, que la diga, y siempre se estará valorando”.
Sobre la resistencia heroica del pueblo cubano, expresó: “Nos quieren condenar todos los días con una medida”. El dignatario hizo denuncia de una retórica que habla de una escalada cada vez más agresiva por parte el imperio; habló sobre la “guerra psicológica para amedrentarnos, para que tengamos miedo, para que claudiquemos”. Pero también tuvo en cuenta un detalle decisorio en estos días históricos: “No se dan cuenta de que hay un pueblo dispuesto en su mayoría a no rendirse y a no dejarse humillar, y a no perder lo que es perfectible”.
El Presidente cubano se refirió a una perfección que “tenemos que lograr entre nosotros, con el esfuerzo y con el talento de nosotros, no con el injerencismo externo que no quiere, para nada, lo que ha soñado la Revolución para el pueblo de Cuba”.