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Entrevista al doctor Oliva, precursor de la Medicina Nuclear en Cuba

Por: Alicia Cascaret Crombet

El invitado esta semana en el programa Entrevista es un precursor de la medicina nuclear en Cuba. Se trata del doctor Juan Perfecto Oliva, especialista de segundo grado en Oncología y Medicina Nuclear, reconocido por su lucha por salvar vidas ante el cáncer.

Oliva también es experto de la Organización Internacional de Medicina Nuclear (1996-2017) y Profesor Titular.

En su conversación con el periodista Abdiel Bermúdez, el doctor narra facetas de su vida y habla de los lugares donde ha prestado servicio en su especialidad.

Entre Alemania, Checoslovaquia y Cuba se formó como especialista en Medicina Nuclear. Su interés por conocer otras experiencias en ese campo lo llevó a China. También se vinculó con profesores y especialistas alemanes, con los cuales se formó y adquirió conocimientos para posteriormente aplicarlos en Cuba y América Latina.

Durante el conversatorio, recordó al Dr. Zoilo Marinello, fundador del Instituto de Oncología y Radiobiología de Cuba y director de la institución hospitalaria hasta su fallecimiento en 1990.

Con un profesor alemán escribió un libro a punto de publicar: Cáncer de Tiroide en Niños. Dijo que ese tipo de padecimiento en los niños se comporta de forma más agresiva que en las niñas, de ahí su gran interés por el tema y su investigación. El libro tiene autores de los cinco continentes.

Oliva consideró que en el año 69 los alemanes tenían un adelanto en la Medicina Nuclear, pues eran los mejores en Europa. En sus estudios en ese país dijo: “al principio decía -qué idioma más duro- hoy casi todo lo que leo de medicina es en alemán y en inglés después”.

Recuerda las posibilidades que tuvo de interactuar con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Le sirvió de intérprete cuando sostuvo encuentros con personalidades alemanas del campo de la Medicina. “Fidel tenía una memoria prodigiosa. Me dijo que los verbos en alemán se cortan”.

Recuerda que se reencontraron en el Instituto de Oncología cuando comenzó la biotecnología, porque la biotecnología en la parte médica comenzó en el Oncológico.

El doctor Oliva considera que Cuba debe a Fidel el desarrollo biotecnológico del país y la creación del Centro de Inmunología Molecular.

También explica la importancia de la Medicina Nuclear, porque en la atención al cáncer no puede faltar un departamento de esa especialidad. “Con la Medicina Nuclear podemos diagnosticar tumores de menos de medio centímetro”, dice.

Narra la historia de un niño centroamericano que había sido desahuciado y como aquí lograron salvarle la vida. Hoy ese pequeño es graduado universitario, está casado y tiene hijos.

Dentro del cúmulo de recuerdos el doctor Oliva revive los momentos en que, una vez graduado, se encontró con el doctor Marinello, director del Instituto de Oncología y Radiobiología, y le dijo: “yo quiero trabajar con usted”. Y él respondió: -eso tiene que ganárselo.   Tres meses después comenzó a trabajar con Marinello, y estuvo 29 años a su lado.

En el diálogo con el periodista Abdiel Bermúdez, el profesor Oliva explica la diferencia entre Medicina Nuclear y Radioterapia. “En la Medicina Nuclear la fuente de radiación está dentro del paciente y en la Radioterapia, fuera. Es esa la principal diferencia”.

En otro momento del encuentro, el experto de la Organización Internacional de Medicina Nuclear habla sobre la formación de especialistas en otros países. “Fundé la Medicina Nuclear en Cochabamba, Bolivia. estuve en Tarija, en Sucre, en Venezuela, siempre como experto de energía atómica. También fui a Colombia y Brasil”.

Además, ha ofrecido conferencias en Asia. En China, donde se aplicaban dosis altas de yodo radioactivo, y tuvo la curiosidad de conocer cómo se hacía allá.

Esos conocimientos que yo he adquirido y que durante todos estos años he ido adquieriendo en Alemania, me han servido no solo para América Latina, sino también para nuestro país, para escribir libros.

Al referirse al impacto de esa enfermedad en él como médico dijo que se graduó en el 65 y su único centro de trabajo ha sido el Oncológico y “una cosa muy importante es como el paciente ve al médico y que el médico sea capaz de irradiar seguridad y la que sea capaz de inculcarle al paciente y sea capaz de situarse en la situación de él”. “El médico siente, sufre. Siente el dolor del paciente”. Aseguró que en Oncología el pacente nunca se va de alta, se sigue al paciente.

“Uno nunca se puede olvidar de sus raíces”, aseveró Oliva al recordar el momento en que viajó para estudiar en el exterior, cuando era muy joven. A Oliva lo unen lazos indestructibles con San Juan de los Yera, en Villa Clara, lugar donde nació y a Sancti Spíritus, donde hizo sus estudios de bachillerato.

Al final de la entrevista destaca que con sus 84 años sigue yendo al Oncológico todos los días, “porque es mi segunda casa. Me siento muy bien allí. Los pacientes necesitan de mis conocimientos. Además, les damos clases, junto con los del departamento, a alumnos que vienen de América Latina a estudiar Imagenología y Oncología y ayudamos a formar a esos médicos”.

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