Estás aquí

El pulso de la transformación digital en la mayor de las Antillas

Por: Annette Rodríguez Gutiérrez 

Cada 20 de junio, el mundo celebra el Día Mundial del Wi-Fi, una efeméride instaurada por la Wireless Broadband Alliance (WBA), una organización global que agrupa a los principales operadores de telecomunicaciones y empresas tecnológicas del mundo para fomentar el desarrollo de redes inalámbricas eficientes y accesibles.

El propósito de esta jornada es visibilizar la importancia crítica de esta tecnología en la democratización del acceso a la información, la educación y el impulso a la economía digital.

Lo que hoy percibimos como un elemento cotidiano es el resultado de décadas de evolución técnica.

 El término Wi-Fi se popularizó a finales de los años 90 como una marca comercial (derivada de Wireless Fidelity) , pero sus raíces científicas son más profundas.

Un dato fascinante es la participación de la actriz e inventora Hedy Lamarr, quien en la década de 1940, junto al compositor George Antheil, patentó un sistema de comunicación de «salto de frecuencia».

Aunque diseñado originalmente para fines militares, este principio de dispersión de espectro sentó una de las bases teóricas fundamentales para las comunicaciones inalámbricas que utilizamos hoy.

El perfeccionamiento comercial y técnico que permitió que los dispositivos compartieran información de manera rápida y confiable fue fruto del trabajo de ingenieros en los laboratorios de CSIRO, Australia, durante los años 90.

En la mayor de las Antillas, la implementación de esta tecnología ha sido un proceso marcado por la voluntad de dotar a la nación de infraestructura propia frente a significativos desafíos logísticos.


Aunque los primeros enlaces experimentales datan de los años 90, el punto de inflexión para el ciudadano común comenzó entre 2014 y 2015.

En esos años, la empresa de telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, inició el despliegue de las primeras salas de navegación y las emblemáticas zonas Wi-Fi en espacios públicos.


Parques, bulevares y plazas se convirtieron entonces en los primeros nodos de socialización digital, transformando la dinámica urbana del país.

Hoy, la tecnología inalámbrica es solo una pieza de un ecosistema más amplio. La red nacional ha evolucionado hacia la masificación de los datos móviles, que representan la principal vía de acceso para la población, complementada por la expansión del servicio Nauta Hogar y el fortalecimiento de la fibra óptica nacional.

Según los reportes más recientes del sector al cierre de 2025, el país contabiliza casi 8 millones de usuarios con acceso a Internet.

Es vital precisar, que esta cifra engloba a la totalidad de personas que acceden a la red mediante el sistema híbrido nacional: datos móviles (utilizados por cerca del 95% de los abonados al sistema celular), navegación residencial y puntos de acceso públicos.

Este crecimiento ha sido exponencial y la digitalización hoy es transversal: desde la gestión de trámites gubernamentales mediante plataformas como Transfermóvil, plataforma de desarrollo nacional clave para el gobierno electrónico, hasta el auge del comercio electrónico.

 A diferencia de otros contextos globales donde la brecha digital se mide por el nivel de ingresos, en Cuba la política de telecomunicaciones ha buscado garantizar la equidad en el acceso como un derecho social, priorizando instituciones educativas, de salud y centros de investigación.

 La evolución técnica ha transitado de los estándares iniciales que ofrecían velocidades limitadas, a las capacidades actuales que optimizan la conexión en entornos donde conviven múltiples dispositivos.

El reto actual de la infraestructura nacional sigue siendo la mejora constante de la velocidad y la calidad, una prioridad en las proyecciones de desarrollo del país.

En este Día Mundial del Wi-Fi, la reflexión trasciende la técnica: se trata de una herramienta de superación que, a pesar de las limitaciones materiales, continúa expandiéndose para conectar cada rincón de nuestra geografía, reafirmando la aspiración de construir una Cuba más informada y soberana.

Deja una respuesta