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Ejecutan programa de sustitución de elevadores en La Habana

Hasta la fecha se han cambiado 370 equipos, de un total de 530, que representa el 70 % de sustitución, estrategia que viene a complementar la Política de la Vivienda y la voluntad de elevar el bienestar de la población.

El programa de sustitución de elevadores en la capital, iniciado en 2007, ha permitido el cambio hasta la fecha de 370 equipos, de un total de 530, que representa el 70 % de sustitución, estrategia que viene a complementar la Política de la Vivienda y su voluntad de elevar el bienestar de la población.

El proyecto concluirá en 2021

A cargo de la Empresa de Ascensores Unisa, perteneciente al Consejo de la Administración Provincial de La Habana, el proyecto, mediante un convenio con Rusia, estima concluir la sustitución de los elevadores en 2021.

No obstante, aún queda más de una veintena de equipos fuera del programa, debido a sus dimensiones atípicas y características técnicas, para cuyo cambio también se buscan alternativas.

Durante mucho tiempo el sector de la vivienda se había quedado atrás en materia de elevadores, por lo que ahí se encontraban los más antiguos y deteriorados, explicó a Granma Ramón Faife Gutiérrez, director general de Unisa, una de las dos empresas del país dedicadas al montaje, mantenimiento y reparación de ascensores.

La empresa rusa Sherbinka participa en el programa

Y si bien desde 2007 comenzó a prestarse particular atención a este asunto, añadió, no fue hasta 2016 que se intensificó la actividad con la participación de la empresa rusa Sherbinka, la mayor fábrica de elevadores de su país.

Durante 2019, de acuerdo con Faife Gutiérrez, de un plan de 41 elevadores a sustituir en la capital, ya se han cambiado 34, y en diciembre próximo deben arribar los equipos que darán respuesta a la planificación del año venidero, ascendente a 39.

Pero las labores de Unisa, orientadas a la vivienda y a los organismos de la administración central del Estado, como clientes fundamentales, no se ha limitado a la capital, sino que también se han sustituido 56 ascensores en el resto del país y en 2020 continúa el proceso con unos 70 aproximadamente.

Las prioridades, de forma general, comentó el Director General de Unisa, se han establecido, de conjunto con las direcciones provinciales y municipales de la Vivienda, en función de la altura de las edificaciones, su situación técnica constructiva y el estado de los equipos. De hecho, en algunos casos para proseguir con las sustituciones es preciso resolver problemas estructurales de los inmuebles.

Es necesario el cuidado de la población de los nuevos elevadores

Hoy, acotó, aún sin concluir el programa, las interrupciones andan en el orden del 6 %, cifra baja que habla de la calidad de los equipos instalados, por lo que resulta necesario, a su juicio, seguir convocando a las personas al cuidado de estos medios, teniendo en cuenta que cada ascensor le cuesta al país, como promedio, 50 000 dólares.

Entre 25 y 30 años oscila la vida útil de un elevador, precisó, pero el maltrato aún es una debilidad, a lo que se suman los daños por descargas eléctricas ante la ausencia de un sistema de pararrayos en la mayoría de las edificaciones.

Abundó, además, en las proyecciones del país para el desarrollo de la actividad de ascensores, que incluye la negociación con la empresa Sherbinka, en la recién concluida Feria Internacional de La Habana, «sobre la posibilidad de ensamblar y, posteriormente, fabricar elevadores en Cuba, en particular las partes y piezas mecánicas, lo cual abarataría los costos y permitiría exportar en el área».

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