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Cuba y China: Ciencia y solidaridad más allá de las fronteras

La cooperación biotecnológica y farmacéutica entre Cuba y China es el resultado de una visión estratégica compartida, construida durante décadas, que ha sabido articular ciencia, industria y compromiso social. Así lo confirma Sulaine Guerra Montaner, representante del Grupo Empresarial BioCubaFarma en China y máster en Ciencias en Negocios formada en universidades chinas, ejemplo también del intercambio de saberes y de la capacitación mutua entre ambos países.

Por: Valia Marquínez Sam

Desde sus bases fundacionales hasta su actual entramado empresarial y científico-técnico, esta cooperación se ha consolidado como uno de los pilares más sólidos de la relación bilateral. Una alianza que hoy se proyecta no solo hacia el beneficio de los pueblos cubano y chino, sino hacia la salud global.

La historia de esta colaboración se remonta a los propios orígenes de la biotecnología cubana. Como subraya Guerra Montaner, fue el líder cubano Fidel Castro quien concibió este sector estratégico no desde una lógica insular, sino con una clara vocación internacionalista: ciencia para Cuba, pero también para otros pueblos del mundo.

Aunque la colaboración científica existía con anterioridad, el año 2004 marcó un hito con la firma del Memorándum de Entendimiento para el desarrollo de la biotecnología entre los entonces presidentes Hu Jintao y Fidel. Ese acuerdo institucionalizó un sistema de trabajo conjunto, con objetivos y reuniones periódicas, que ha garantizado la continuidad y sostenibilidad de los proyectos hasta hoy, ya en su decimotercera ronda de evaluación bilateral.

Entre los principales hitos figura el registro y comercialización en China del Policosanol (PPG), uno de los primeros fármacos cubanos introducidos en ese mercado, y posteriormente el desarrollo del Nimotuzumab, medicamento líder en el tratamiento de varios tipos de cáncer. Hoy, este producto ha beneficiado a más de 200 mil pacientes chinos y continúa ampliando sus indicaciones terapéuticas mediante estudios clínicos en curso.

Nimotuzumab, producto líder de la biotecnología cubana en la empresa mixta Biotech Pharmaceutical
Nimotuzumab, producto líder de la biotecnología cubana en la empresa mixta Biotech Pharmaceutical

 

 

 

 

 

 

Fidel y la biotecnología: una apuesta con alcance internacional

En toda esa arquitectura científica y empresarial persistió la idea de ver la biotecnología como herramienta de soberanía, pero también de solidaridad. Fidel entendió, desde el inicio, que la ciencia debía internacionalizarse, coordinarse y crecer más allá de las fronteras nacionales.

En la actualidad, su visión se materializa en proyectos para el tratamiento del cáncer, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson o la ataxia, así como en el desarrollo de medicamentos para patologías autoinmunes, cardiovasculares e infecciosas. Líneas que coinciden con las prioridades globales de salud y con los llamados de la Organización Mundial de la Salud.

Fidel con los científicos cubanos en los años 90 del pasado siglo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biotech Pharmaceutical: primer puente empresarial entre Cuba y China

Un capítulo esencial de la historia biotecnológica entre Cuba y China se escribió en 1999, con la creación de Biotech Pharmaceutical, la primera empresa mixta entre ambas naciones en el sector, dedicada al desarrollo y comercialización de anticuerpos monoclonales. Este fue un paso decisivo en la construcción de estructuras empresariales conjuntas, que luego se ampliarían con nuevas entidades y líneas de producción.

Durante la pandemia de la COVID-19, Biotech Pharmaceutical desempeñó un papel clave. Sus plantas productivas permitieron garantizar suministros vitales cuando las capacidades en Cuba estaban volcadas a la producción de vacunas, asegurando así que medicamentos estratégicos no faltaran en la Isla en uno de los momentos más críticos.

La pandemia evidenció, como pocos escenarios, la profundidad de la cooperación Cuba-China. Empresas mixtas como ChangHeber produjeron interferón, por mandato del gobierno chino, tanto para pacientes de la nación asiática como para exportar a Cuba, en forma de producto terminado y de ingrediente farmacéutico activo. Fue una respuesta concreta y solidaria que salvó vidas a ambos lados del Pacífico.

Con el paso de los años, la cooperación evolucionó hacia una dimensión más amplia, incorporando de manera decisiva la investigación y el desarrollo. Hoy existen centros conjuntos dedicados a áreas estratégicas como el cáncer, las enfermedades infecciosas y las neurociencias, entre ellos un colaboratorio en Chengdu y un Centro de Investigación y Desarrollo en Yongzhou.

Uno de estos espacios ya forma parte del marco de la Franja y la Ruta, lo que facilita el acceso a financiamiento y potencia la internacionalización de la ciencia. El objetivo es claro: articular conocimiento de frontera que pueda transformarse en productos innovadores con impacto real en la salud de las poblaciones.

Sede de Biotech Pharmaceutical, empresa mixta Chino-cubana en Beijing

 

 

 

 

 

 

BioBridge: tender puentes para una biotecnología sin fronteras

En 2024 se creó BioBridge, una empresa con una visión renovadora: cerrar brechas entre la ciencia que se produce en Cuba y América Latina y las regulaciones, dinámicas y oportunidades del mercado chino. Se trata de una entidad 100 % cubana en China, con acceso a los mismos beneficios que las empresas nacionales chinas, lo cual representa un hito sin precedentes.

BioBridge impulsa nuevos desarrollos de negocios, promueve la inserción de productos latinoamericanos en China y lidera iniciativas emergentes como la aplicación de la inteligencia artificial a la biomedicina, en alianza con universidades chinas.

Sede de Biotech Pharmaceutical, empresa mixta Chino-cubana en Beijing

 

 

 

 

 

 

 

Una alianza con futuro

La firma de 34 nuevos documentos de cooperación durante la 13 Reunión bilateral confirma que la relación Cuba-China en biotecnología no solo se mantiene, sino que se expande hacia áreas cada vez más innovadoras y ambiciosas. Inteligencia artificial, nuevos centros de I+D, empresas mixtas y productos de alto impacto forman parte de una agenda que mira a 2026 con optimismo.

Cuba y China demuestran que, cuando la ciencia se articula con voluntad política y visión estratégica, puede convertirse en un puente sólido para el desarrollo compartido y en una esperanza tangible para millones de pacientes en el mundo.

 

//llhm

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