Por César Gómez Chacón.
La más reciente orden ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba confirma una peligrosa profundización de la política de asfixia económica aplicada durante más de seis décadas.
Bajo el pretexto de una supuesta “emergencia” y apelando a acusaciones reiteradamente desmentidas, Washington intenta imponer un cerco casi absoluto al suministro de combustible, recurriendo al chantaje y la coerción directa contra terceros países.
El Gobierno Revolucionario de Cuba en una decaración oficial ha condenado esta escalada en los términos más enérgicos, denunciando el uso sistemático de mentiras y acusaciones difamatorias para justificar medidas que violan abiertamente el Derecho Internacional.

La decisión estadounidense atropella, además, la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y confirma el carácter extraterritorial e ilegal de una política que busca provocar sufrimiento a millones de personas.
«Cuba no constituye amenaza alguna para los Estados Unidos ni para ningún otro país», ha reiterado la más alta dirección del archipiélago.
Cuba no agrede, no impone sanciones, no interfiere en los asuntos internos de otras naciones. Por el contrario, ha sostenido históricamente su disposición al diálogo serio y respetuoso, basado en la igualdad soberana, el beneficio mutuo y la no injerencia, principios que hoy son ignorados por la Casa Blanca.
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha informado que se hará una denuncia a nivel mundial y que se espera el respaldo de la comunidad internacional, la misma que cada año condena abrumadoramente el bloqueo en la ONU.
Manifestó que no hay miedo en Cuba, pero reiteró la disposición al diálogo con los Estados Unidos en igualdad de condiciones y con respeto a la soberanía.
Rusia denuncia la escalada y rompe el cerco del silencio
La Cancillería rusa condena las sanciones unilaterales de Washington y ratifica su cooperación histórica con Cuba, al margen de presiones y etiquetas.
En este contexto, la firme postura de la Federación de Rusia adquiere especial relevancia. Moscú ha calificado las nuevas medidas como ilegítimas y contrarias a la Carta de la ONU, y ha reiterado que la cooperación con Cuba responde a vínculos históricos profundos y no está dirigida contra terceros.
Los pilares de la resistencia
La experiencia demuestra que la presión económica no ha logrado doblegar a Cuba en casi siete décadas.
Hoy, más que nunca, la comunidad internacional enfrenta el desafío de decidir si normaliza la coerción como política o defiende los principios que sostienen la convivencia entre naciones soberanas. Cuba, con serenidad y firmeza, sigue apostando por la legalidad, y la cordura. Pero por delante estará siempre la dignidad, el valor y el patriotismo de su pueblo, como pilares fundamentales de la resistencia.

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