Por. César Gómez Chacón.
La Habana volvió a ser plaza de dignidad y solidaridad. En la Tribuna Antimperialista José Martí, el pueblo cubano se congregó en representación de toda la nación para condenar con firmeza la agresión militar imperialista de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, y expresar su respaldo absoluto al legítimo presidente Nicolás Maduro Moros, a la Revolución Bolivariana y a todas las fuerzas que defienden la soberanía del país hermano.
El acto, convocado por el Gobierno Revolucionario, fue expresión clara de solidaridad internacionalista y de defensa del derecho de los pueblos a decidir su destino sin injerencias externas. Desde el estrado, voces diversas —combatientes revolucionarios, héroes, intelectuales, científicos, estudiantes y el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez— coincidieron en una denuncia común: lo que hoy ocurre en Venezuela es terrorismo de Estado y un peligro real para la paz regional.
A las intervenciones se unieron las voces de la canción comprometida de un importante grupo de trovadores, repentistas e intérpretes del patio.
Fernando González Llort, Héroe de la República de Cuba y presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), denunció que el imperialismo intenta presentarse como salvador mientras actúa como una mafia internacional organizada, responsable de asesinatos extrajudiciales, mentiras sistemáticas y agresiones militares. Respaldó de manera firme la declaración de la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y llamó a los movimientos sociales, defensores de la paz y personas dignas del mundo a ejercer toda la presión posible contra la intervención en curso. “Apoyar hoy a Venezuela es defender el derecho de todos a la paz”, afirmó.
La científica cubana y Heroína del Trabajo, Belinda Sánchez Ramírez, alertó que quienes hoy secuestran y agreden a Venezuela mañana podrían hacerlo contra cualquier nación que posea riquezas naturales o defienda su soberanía. “El imperialismo no conoce la palabra dignidad”, sentenció, y reafirmó que Cuba seguirá apostando por la vida, la solidaridad, la verdad y la unidad, esa que —como enseñó el Che— no admite concesiones: al imperialismo, ni tantico así.
Por su parte, la doctora Agnerys Cruz Rodríguez, colaboradora durante años en Venezuela, denunció el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, así como los impactos de misiles en zonas urbanas, como culminación de una política criminal disfrazada de “lucha contra el narcotráfico”. Exigió una reacción urgente de los mecanismos internacionales y recordó que el pueblo venezolano ha demostrado históricamente una voluntad inquebrantable de resistencia.
La estudiante del ISRI, Adriana Amore, alertó sobre el intento de destruir ideas, principios y la unidad latinoamericana que tanto teme el imperialismo. “Inventar presidentes paralelos no borra la legitimidad que otorgan los pueblos”, afirmó.
El reconocido intelectual Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, denunció la maquinaria de mentiras de un imperio decadente que pretende normalizar la barbarie, mientras el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comité de Defensa de la Revolución, llamó a no bajar la guardia: “Con la Patria no se juega”, afirmó.
Al cerrar el acto, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez fue categórico: se trata de un criminal ataque de Estados Unidos contra Venezuela, un acto de terrorismo de Estado que viola la soberanía y amenaza a toda Nuestra América. “No dejaremos pasar al gigante de las siete leguas”, subrayó.
El mandatario cubano exigió que la comunidad internacional y sus instituciones condenen la agresión.
Desde La Habana, Cuba levantó su voz por Venezuela. Una sola causa, una sola bandera. Una única decisión: ¡Patria o Muerte, Venceremos!