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Campaña de Alfabetización: Una Revolución en la Educación

El 22 de diciembre de 1961, Cuba fue proclamada Territorio Libre de Analfabetismo. Las palabras pronunciadas por Fidel resumen el esfuerzo que contribuyó a cimentar el espíritu de una nueva era abocada a la edificación de un sistema social más justo y humanista.

Antecedentes de la Batalla contra el Analfabetismo

El 17 de febrero de 1959, solo un mes del triunfo de la Revolución, se declara iniciado el Plan Urgente de Alfabetización de Cuba. El 5 de marzo de ese mismo año se creó la Comisión Nacional de Alfabetización y Educación Funcional.
Tanto en los cuarteles del Ejército y la Policía rebeldes, como en los barrios más humildes de las ciudades, comenzó un incipiente movimiento en pro de la alfabetización, que fue secundado en las zonas rurales por los activistas del INRA y los primeros maestros voluntarios, que ya en enero del propio 1959, al llamado de Fidel, comenzaron su labor en los más intrincados parajes de la Sierra Maestra.
El camino que siguió la Revolución para derrotar al analfabetismo sería el de erradicar, primero, las causas de su surgimiento como problema social. Para ello, se trabajó desde el primer día con el propósito de lograr la plena escolarización de niños y jóvenes en los dos primeros años, y en este propósito, crear las aulas de enseñanza primaria indispensables, y reorganizar y fortalecer la enseñanza media.
Durante 1959 y 1960, se emprendió una labor de alfabetización de diversos grupos y de propaganda y agitación; mientras la Revolución resolvía los más perentorios problemas educacionales, erradicaba la corrupción existente en el MINED y luchaba por revertir la herencia catastrófica heredada en el campo educacional.
La dirección revolucionaria demuestra, con sus realizaciones, su real compromiso con el desarrollo de la educación popular. El Gobierno Revolucionario creó en un año, dos veces más planteles que los que se habían fundado durante toda la neocolonia.

La estrategia para tan compleja misión

Durante la graduación del Primer Contingente de Maestros Voluntarios, el 29 de agosto de 1960, Fidel anunció la próxima batalla contra el analfabetismo: ‘‘El año que viene tenemos que establecernos una meta, liquidar el analfabetismo en nuestro país ¿cómo? movilizando al pueblo, estableciendo ese compromiso al pueblo (…) el compromiso de honor de aprender a leer y escribir si es analfabeto. Y ¿quiénes van a enseñar? El pueblo (…). Movilizaremos a todos los estudiantes y movilizaremos a cuanto ciudadano sepa leer y escribir, para que enseñe a aquel que no sepa leer y escribir’’
Para lograr eficacia pedagógica y política, en la educación popular, se puso en acción una audaz concepción que requería la incorporación de la praxis trascendente de los sujetos participantes. Así, nacieron los principales instrumentos didácticos de la campaña: La Cartilla ¨Venceremos¨, el libro ¨Ahorrar, producir y organizar¨, para las nociones elementales de cálculo, y el ¨Manual Alfabeticemos¨ para orientar al alfabetizador cómo enseñar la lectura y la escritura.
En su redacción se tuvieron en cuenta tres puntos fundamentales: el analfabeto, el alfabetizador y la realidad de nuestro país. Se tomaron quince asuntos de interés nacional con los que se formaron igual número de lecciones. Los temas, seguidos cada uno de dos o tres ejercicios con arreglo al método analítico-compuesto, basado en la graduación de las dificultades, se orientaban en el propósito de crear las habilidades de lectura y escritura. Como importante elemento de motivación psicológica y reafirmación.
El ataque en medio de la lucha contra el Analfabetismo
El asesinato del joven maestro voluntario de 19años Conrado Benítez García en el Escambray el 5 de enero fue el primer crimen asestado contra el ‘‘Año de la Educación’’ y la naciente Campaña Nacional de Alfabetización.
Con ese crimen los imperialistas perseguían atemorizar a los maestros y entorpecer el desarrollo de la Campaña, impidiendo que estos llegaran a todos los rincones del país. Sin embargo, el asesinato y el incremento del terrorismo, lejos de atemorizar a la mayoría del pueblo, y en particular, a la juventud de la época, reforzó los propósitos revolucionarios y la decisión de cumplir la meta cultural trazada por la Revolución para el año1961.

El 26 de febrero partieron para distintos lugares del país las brigadas piloto. Integraban esta brigada 236 jóvenes habaneros y 130 villareños. Ellos serían la avanzada de los cien mil brigadistas y formarían con posterioridad el Estado Mayor del Ejército de la Alfabetización.
El 22 de febrero la contrarrevolución volvió a cobrar la vida valiosa de otro joven alfabetizador: Pedrito Miguel Morejón Quintana, fue cruelmente acuchillado y ahorcado con alambres de púas,en San Pedro de Mayabón, provincia de Matanzas.
El 15 de abril se desencadenó el plan de invasión a Cuba; con los primeros claros del alba se escuchaban las detonaciones de las bombas enemigas contra en el aeropuerto de Ciudad Libertad y la respuesta de las baterías milicianas, a medida que transcurría la mañana se conoció de las consecuencias del ataque a la capital y al aeropuerto de Santiago de Cuba, y fue pública la confirmación de la inminencia de la agresión, pero la movilización masiva de brigadistas no se detuvo.
La Campaña no se suspendió, se mantuvo, fue la decisión unánime de alfabetizadores y dirigentes. El día 17 comenzó la invasión mercenaria por dos puntos de la Ciénaga de Zapata, en la provincia de Matanzas. Durante las 72 horas que duró la batalla terminada en las arenas de Playa Girón, las orientaciones de Fidel fueron cumplidas; ni las fábricas, ni la zafra, ni las escuelas, dejaron de realizar sus actividades.
La coincidencia de la declaración del carácter socialista de la Revolución y de la resistencia a la agresión, con el momento más importante de la Campaña de Alfabetización, cuando se preparaban para partir hacia todos los rincones del país, los jóvenes componentes del ejército alfabetizador –en plena manifestación de la liberación de la espiritualidad y la solidaridad de los humildes–; dotará el naciente socialismo cubano de una praxis humanista de sólida implantación.

La violencia reaccionaria, al pretender aplastar la Revolución, concebía su hundimiento en la ignorancia y la incultura. Los propios acontecimientos lo prueban, la historia lo confirma en sus inobjetables hechos: El 13 de abril la prensa se hacía eco de la voluntad de los alfabetizadores y analfabetos de la Ciénaga de Zapata, de erradicar el analfabetismo, cuatro días después se inició la invasión, esa disposición se vuelca a la resistencia y el rechazo frente a los agresores. La primera víctima de los mercenarios fue el joven alfabetizador de 13 años Valerio Rodríguez y las primeras balas milicianas que rechazaron el desembarco mercenario en Playa Larga, salieron de la ametralladora BZ del miliciano Ramón González, servida por tres brigadistas. Ellos ocasionaron las primeras cuatro bajas a los mercenarios. Las 65 horas de combate para vencer a los invasores y la movilización militar y popular nacional que las acompañó, expresaron el acto más dramático y decisivo, del conjunto de batallas de clase que caracterizaban el
escenario histórico cubano en abril de 1961.
Con Girón se consolidó el movimiento social revolucionario de masas como fuente de poder real e iniciativa histórica. Este hecho, que marcó a nivel ideológico el curso de los acontecimientos futuros en todo el país, se realizó en lo inmediato en una trascendente batalla por la educación y la cultura, por la conquista de la hegemonía ideológico-cultural socialista.
Aunque la agresión mercenaria no pudo parar la Campaña, la movilización militar de cientos de obreros, trabajadores y estudiantes, miembros de las milicias y de las organizaciones revolucionarias, afectó a la fuerza de alfabetizadores populares.

Territorio Libre de Analfabetismo

El 22 de diciembre de 1961, Cuba fue proclamada Territorio Libre de Analfabetismo.
Ese día, las palabras pronunciadas por Fidel resumen el esfuerzo de todo un país que contribuyó a cimentar el espíritu de una nueva era abocada a la edificación de un sistema social más justo y humanista:
«Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados. Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así -batalla-, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. (…) Esa capacidad de crear, ese sacrificio, esa generosidad de unos hacia los otros, esa hermandad que hoy reina en nuestro pueblo. ¡Eso es Socialismo!»
Esta convicción retumbó en la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, y la acompañó la unánime e impresionante respuesta de todos los brigadistas y el pueblo congregados en ese histórico sitio de la Patria:

 

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