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Ballet Nacional de Cuba en sus 75: diálogo con Viengsay Valdés

Por Alicia Cascaret Combret

Nuestra periodista Esther Barroso Sosa, a tono con las circunstancias, está descalza y comienza su diálogo con la primera bailarina Viengsay Valdés, directora del Ballet Nacional de Cuba, y es que este encuentro ocurre en un impasse de un ensayo de la obra Carmen. “No es que pretenda, aunque quisiera, sumarme al ensayo, sino que nos han pedido proteger el tabloncillo”, comentó la colega.

El programa Entrevista de Cubavisión Internacional se viste de lujo con el intercambio con esta figura emblemática de nuestro ballet, en ocasión del aniversario 75 de la compañía.

Ante la pregunta sobre qué sabía de niña sobre el Ballet Nacional de Cuba, la actual directora del BNC dijo: “ yo comencé en  gimnasia rítmica, y como tenía las condiciones físicas,  y siempre veía videos de Alicia Alonso por la televisión,  eso me  hizo decidirme por innovar, probar un poquito ese arte, porque lo veía tan bonito, cómo utilizaba el complemento del cuerpo pero, además, veía las actuaciones, las expresiones; a mí me gustaba mucho bailar, era muy versátil, me provocó ese bichito de la vocación y matriculé y comencé los estudios del ballet”.

Al ser interrogada sobre cuándo  una niña cubana toma conciencia sobre en qué escuela de ballet está estudiando, Viengsay Valdés dijo: “la escuela nacional, sobre todo en La Habana, la  Fernando Alonso  es donde pueden  empezar a aspirar en el arte del ballet. Realmente sienten la motivación, no es porque los padres quieren, sino porque los niños  tienen esa motivación, ese interés y se busca el mecanismo, en qué período son las pruebas las convocatorias y se realizan.”

Al abordar el tema del conocimiento de los niños sobre la historia del ballet cubano, la bailarina expresó que “desde que comienzan tienen una referencia de la gran heroína que es nuestra Alicia Alonso, de los logros y lo que hizo  el ballet cubano a favor de nuestra cultura.”

Barroso Sosa apunta: “en tu caso tanto años en la escuela, tantos años en la Compañía, primero como bailarina y después como primera figura te permitió tener alguna visión crítica de cómo funcionaba la Compañía, y una vez que asumiste el cargo como directora hayas querido renovar o poner en práctica,  cambiar algo?”.

Para Viengsay Valdés,  tras 8 años de estudios y casi al cumplir 30 años dentro del Ballet Nacional de Cuba, son muchas las vivencias.

 

“Aquí me formé, tuve la gran dicha de trabajar con  Alicia Alonso, con Fernando y con Alberto, los tres fundadores, además, de las 4 joyas, y  con grandes  maestros que pasaron por el BNC. Aprendí de todos ellos los detalles artísticos esenciales para tener esa capacidad de seguir trasmitiendo la tradición.

“Por supuesto habían maneras de hacer  o decisiones que se tomaban que yo quise, a través de mi gestión como directora, corregir desde mi visión como bailarina que, quizás era mejor para favorecer ese momento que el bailarín necesita de descanso, de condiciones de trabajo, un apoyo artístico. Eso  me ayudó a entender el funcionamiento y llevarlo a la práctica. Saber que los jóvenes hoy  en día son mucho más impacientes por interpretar grandes roles.

“En mi caso, desde muy joven interpreté los grandes roles, ya con 18 años había hecho Don Quijote y mi primer Cisne Negro, pero sí comprendí que había una evolución, un proceso necesario, que con el tiempo el bailarín va adquiriendo esa madurez, esa presencia escénica que es esencial para llegar a ser una gran figura tanto para nosotros en Cuba como a nivel internacional”.

La directora del BNC agregó que esos bailarines de hoy son a los que quizás  haya que guiar para que no pierdan el interés y se enfoquen más en lo que deban hacer y puedan cumplir con esa tradición y ese legado histórico.

La periodista se interesa por conocer los desafíos para la Compañía de cara al futuro y cómo puede renovarse en el plano artístico, en su repertorio y todos los fenómenos artísticos que están ocurriendo en el mundo y que algunas compañías asumen como nuevas formas de expresión, además de cómo lidiar con lo artístico y lo económico.

En ese aspecto la primera bailarina consideró: “invité a varios coreógrafos de renombre internacional a que compartieran con nosotros porque consideraba que la compañía en ese momento necesitaba los grandes clásicos versionados por  Alicia y el gran repertorio que conservamos aún, obras que están vigentes. Pero tenemos que actualizarnos al igual que las grandes compañías del mundo. Nombres de coreógrafos de gran reputación internacional que nos permitiera irnos  reubicando en esa nueva actualización.

“El tener a la Compañía con manera diferente, con estilo versátil, no dejando de interpretar los clásicos,  a pesar de que sean chicos jóvenes que trabajen con nuevas obras creadas para ellos , eso ya les da un desarrollo artístico propio, van apropiándose con el tiempo y además van incorporando experiencia cuando hacen un gran clásico. Es  un complemento, como un paralelo  de lo  contemporáneo con lo clásico y hace que el bailarín se convierta en algo más sólido”.

Recordó durante el diálogo en algo en que insistió desde el inicio, y fue la renovación de las producciones “aún estamos en ese proceso, pues lleva tiempo y dinero, requiere financiamiento, pero sí estamos en ese proceso de la renovación porque es lo que completa la obra en escena”. Aseguró eso complementa la presencia, la buena técnica, la belleza, y el virtuosismo de los bailarines, además de  estar respaldados por una buena escenografía, un buen diseño”.

La directora nacional aseguró: “yo sí he querido darle oportunidades desde muy jóvenes, eso quizás anteriormente era un poquito más difícil, porque sí habían grandes generaciones de muchos bailarines activos, que ocupaban roles en la medida en que iban ganado en el repertorio.”

La periodista pregunta “¿cuán difícil ha sido para Viegnsay sostener esta compañía en la actual crisis económica que vive el país y cuán difícil es la logística de una Compañía de Ballet?”.

La entrevistada recordó el Festival de Ballet pasado cuando el país se encontraba en una situación similar. Viengzay consideró lo importante fue la respuesta y el esfuerzo tan grande que se hizo.

“Lo que gana es la buena gestión artística, la respuesta de grandes artistas que sí querían comprometerse con el BNC, participar, mostrarse, eso elevó mucho el nivel y no se hizo sentir la parte económica porque supimos inteligentemente escoger las obras y los artistas invitados”.

La directora general del BNC ponderó la ayuda del grupo “Amigos ingleses” que los han apoyado y anualmente dan una donación.

“Ello permite hacer una obra nueva o una producción nueva o el pago a un coreógrafo extraordinario, que pueda trabajar con nosotros y ahí la forma inteligente de qué vamos a hacer, qué nos conviene en estos momentos, qué nos conviene mostrar. Ahí están las decisiones a tomar”.

Barroso señaló : Hablabas de admiradores ahora, a propósito de los 75 años se propusieron sacar los ballet de los teatros, que fue lo que hizo la Compañía en los años 60, en aquel momento con la intención de educar a los cubanos que nunca habían tenido acceso al arte y mucho menos al ballet clásico. En este caso seria reeducar. Hay un público cautivo del ballet en Cuba,  los teatros se siguen llenando, pero uno percibe que la sensibilidad en el pueblo cubano, no está en crisis, pero digamos que está cambiando. ¿Cómo el BNC enfrenta ese desafío?.

La primera bailarina del BNC considera esa apreciación viene por el cambio de las tecnologías que ha sido un movimiento social. “Ha sido un cambio total y con ello también cambia el tipo de difusión del arte. Yo creo que lo que hemos querido hacer con estas clases magistrales, acercándolas a centros de trabajo,  escuelas y hospitales, es una forma de acercamiento como lo hicieron nuestros fundadores, pero en este caso es reeducar a las jóvenes generaciones, muchos de ellos perdieron por el tiempo el referente que hemos tenido nosotros como eran Alicia, Fernando y, por supuesto, las grandes figuras que pasaron por el Ballet Nacional. Se logró fomentar un público muy conocedor, seguidor de las grandes figuras del ballet cubano, gracias a la tradición, gracias a que muchas personas eran un público habitual al teatro, conocían a la bailarina en persona y no sólo por la admiración. Eso se fue perdiendo generacionalmente con el tiempo un poco. Pero ahora que estamos celebrando este momento  histórico, un aniversario muy importante y atraer a estas generaciones con esa sensibilidad es una misión”.

La directora del BNC aseguró que con las charlas didácticas  y las clases magistrales han descubierto algo nuevo, entendido algo nuevo. “Ahí está la parte nuestra: el segui difundiéndolo, seguir sensibilizando a esos públicos y atrayéndolos hacia nosotros”.

La periodista penetra en interioridades de la primera figura del ballet nacional: Viensay cómo una mujer  que es bailarina, primera figura de una Compañía, es directora de esta Compañía, de repente tiene su primer hijo. ¿Cómo es esa experiencia de vida?  –

“Realmente, tener la maternidad que para toda mujer es para toda la vida, -espero seguirlo disfrutando-, a la vez he tenido que seguir dirigiendo esta Compañía insigne de nuestro país y eso me compromete mucho en el tiempo, en el esfuerzo, en la dedicación, en administrar mucho mi momento, porque además de dirigir y tener que tomar grandes decisiones, debo tener el momento para pensarlas. También de prepararme porque la vuelta a escena  no fue fácil tras dos años, la recuperación, el esfuerzo , eso lleva un proceso, donde hasta una se siente incómoda con una misma, porque no recupera algo que siempre tuvo. Esos conflictos humanos los he sabido lidiar.”

Barroso Sosa señala cuándo estás en la escena concentrada en un papel como “Carmen” que es tan complejo, cómo desconectas de las preocupaciones domésticas, si el niño está con fiebre por ejemplo. ¿Qué recursos, qué ejercicio tienes para enfrentar todo eso?

“Ya llevo muchos años en esta profesión, y uno adquiere una experiencia, uno sabe cuál es el momento de enfocarse y dedicarse a lo que está haciendo; de otra forma estaría disperso y lo que hace en ese momento es sólo el arte del ballet, sentirlo, interpretar el personaje y después vendrán las preocupaciones. Como seres humanos una fracción de segundo te puede distraer y NO. Un ejemplo de ello es cuando bailé Giselle completo después de dos años, fue en un Festival Internacional, con un  partener italiano, vino como primer bailarín de la escala de Milán, solo tuve tres ensayos con él, estuve ensayando sola hasta que llegó, pero fue increíble en la función, yo hice los mismos detalles artísticos de toda la vida, a pesar de  haber parado por dos años fuera de la escena. Fue recordarlo e incorporar lo que ya tienes muy bien aprendido. Eso se lo debo mucho a mis grandes maestros”.

La periodista se interesa por conocer cómo percibe a la Compañía en estos momentos, cómo está generacionalmente compensada entre los maestros y los nuevos bailarines que se incorporan, así como  el balance entre lo clásico y lo contemporáneo.

En opinión de la directora del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés,  la Compañía seguirá desarrollando ese talento joven, “intentando que ellos sean siempre bailarines  capaces de interpretar cualquier tipo de estilo, capaces de trabajar con coreógrafos, que sean moldeables, que sean receptivos al aprender todo lo que por tradición tenemos y seguir promoviéndoles; es la única forma en que ellos pueden sentir ese interés, esa emoción, esa forma de seguir avanzando en sus carreras. Y preservarles,   porque es una de las cosas que tenemos que fomentar hoy día. Es tener ese arraigo, ese sentido de pertenencia, ese amor por la compañía en la que estás bailando, hacia tu país.”

Al referirse a los clásicos dijo es parte de la formación de un bailarín, si un bailarín aunque sea joven logra dominar los clásicos puede seguir desarrollándose muy bien. “Creo que son la base, hay muchos estilos, está el romanticismo, el clasicismo, las danzas de carácter, que todo eso complementa al bailarín en la parte artística. Eso es esencial que se logre. Los grandes clásicos tienen  también esa parte interpretativa , de los roles principales, y que bien que lo hagan para luego desarrollarse en otros estilos.”

“Es una Compañía diferente a la de los inicios; cada generación ha aportado un granito para seguir siendo reconocidos en el mundo, pero es una Compañía que avanza”.

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