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Cuba siempre por la Paz

Por: Annette Rodríguez Gutiérrez.

Cada 16 de mayo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Convivencia en Paz, una fecha instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para promover la tolerancia, la inclusión, el respeto a la diversidad y la solidaridad entre las naciones.

Sin embargo, en el complejo escenario geopolítico contemporáneo, la construcción de este ideal abstracto choca sistemáticamente con las lógicas hegemónicas de quienes intentan imponer la unipolaridad por la fuerza.

Para Cuba, la convivencia pacífica no es una mera declaración de principios, sino una resistencia diaria frente a una guerra económica sin precedentes.

En un contexto global marcado por la polarización, el archipiélago defiende el multilateralismo como la única vía legítima para la supervivencia y el desarrollo de los pueblos del Sur.

Esta postura fue ratificada recientemente por el miembro del Buró Político y Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, durante su participación en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Grupo BRICS.

Ante este foro, que agrupa a las principales economías emergentes del planeta, el jefe de la diplomacia cubana alertó sobre cómo el orden internacional actual ha sido subvertido por agendas imperialistas basadas en el supremacismo y la coerción.

El Canciller cubano enfatizó que bloques como el BRICS representan una alternativa real para democratizar las relaciones políticas y financieras globales, rompiendo con el tutelaje de las potencias occidentales que históricamente han fracturado la estabilidad internacional.

El diferendo bilateral entre Cuba y los Estados Unidos constituye un ejemplo fehaciente de cómo la política exterior de Washington atenta contra los principios de la convivencia pacífica.
En sus más recientes actualizaciones, el gobierno estadounidense ha mantenido una dualidad retórica que contrasta drásticamente con la realidad que vive el pueblo cubano.

Por un lado, la Casa Blanca intenta proyectar una imagen de flexibilidad mediante anuncios de supuestas facilidades financieras para el sector privado de la Mayor de las Antilllas. Sin embargo, en la práctica, la administración norteamericana mantiene intacto el cuerpo de leyes del bloqueo y la injusta inclusión de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, una medida que asfixia de forma deliberada las transacciones bancarias, el comercio exterior y el acceso a insumos básicos como combustibles y medicamentos.

A pesar de este escenario de máxima hostilidad, la diplomacia cubana ha reiterado su disposición a mantener canales de diálogo técnico con Washington en áreas de interés mutuo como la seguridad nacional, el enfrentamiento al tráfico de drogas y la migración segura y ordenada, siempre que se realicen sobre la base del respeto recíproco y sin condicionamientos que vulneren la soberanía nacional.

La denuncia de Cuba en los escenarios multilaterales no se limita a su entorno geográfico. La quiebra de la convivencia pacífica por el empeño imperial es un fenómeno global que hoy tiene su expresión más dolorosa en Medio Oriente.

Cuba ha alzado su voz, de manera enérgica para condenar el genocidio que se comete contra el pueblo de Palestina en la Franja de Gaza.

La complicidad de las potencias occidentales y la parálisis inducida en el Consejo de Seguridad de la ONU son la muestra más fehaciente de cómo el quebrantamiento de la legalidad internacional destruye vidas inocentes bajo total impunidad.

Para la diplomacia cubana, la paz en Medio Oriente es un requisito indispensable para la estabilidad global, y esta solo se alcanzará mediante una solución justa, profunda y duradera que reconozca el derecho del pueblo palestino a constituir su propio Estado soberano e independiente.

En este Día Internacional de la Convivencia en Paz, la República de Cuba reafirma que la paz no es simplemente la ausencia de conflictos armados, sino un proceso dinámico que requiere de justicia social, desarrollo sostenible y el fin de los bloqueos y las medidas coercitivas unilaterales. Construir un mundo pluripolar y respetuoso de la diversidad ya no es una opción diplomática; es, hoy más que nunca, un imperativo de supervivencia para la humanidad.

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