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“Voy a estar trabajando hasta mi último aliento”

Una exclusiva con Jorge Martínez, uno de esos actores imprescindibles en el cine y la televisión cubana. Por su técnica impecable, las multitudes lo aclaman

Por Jeiddy Martínez Armas

Uno de los artistas más admirados por el pueblo cubano ha sido Jorge Martínez a quien hemos visto desdoblarse en un sinfín de personajes con naturalidad y soltura en más de una docena de filmes y variados espacios televisivos. Por su trayectoria artística ha obtenido premios relevantes en nuestro país y el extranjero, algunos de los más trascendentales han sido el “Enrique Almirante” en el año 2019, por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Caricatos, perteneciente al Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba y el de mejor actor en el Havana Films of New York, en el 2017.

Su actuación conmueve, hace reír y llorar. Cada interpretación, sea protagónica o secundaria, es reverenciada por el público y ovacionada por la crítica.

– En la película Últimos días de La Habana, una de las más recordadas por el público encarnó a Diego, un personaje gay que tenía SIDA, en las jornadas finales de su existencia ¿Cómo vivió esta filmación en una época en que enfrentaba usted el cáncer de pulmones?

Fue un proceso bastante difícil de preparación, porque yo estaba convaleciente luego que me habían extirpado un pulmón y todavía me costaba un poco respirar. A pesar de lo anterior estaba muy emocionado y feliz de poder hacer la película. Tenía además que bajar de peso, logré perder casi 12 kilos en un poco más de un mes yendo al gimnasio. Además, no podía coger sol, porque el personaje estaba postrado en una cama con la piel muy blanca, entonces yo salía a caminar por las noches. Hacía una dieta también, pero sin despreocuparme, pues, como estaba en recuperación por mi enfermedad tenía que nutrirme bastante.

Fue un proceso interesante, pero al mismo tiempo lindo. Ya en la grabación de la película tuve momentos, por ejemplo, en que el balón de oxígeno que sale detrás de mí en el cuarto, es el mío en la vida real, que yo tenía para cualquier eventualidad.

También fue complicada por ejemplo, la escena de la lluvia, pues aunque el director Fernando Pérez y todo el equipo de trabajo me cuidaron muchísimo, porque el agua que a mí me caía era agua caliente, a diferencia del plano general de la película que era fría, tenía el cuerpo y la ropa mojada. A mí me dio un ataque de falta de aire en ese momento y paramos. Entonces me llevaron a un policlínico que había cercano. Cuando regresé Fernando me dijo de suspender la filmación y retomarla cuando yo mejorara. Nos quedaban algunas escenas por hacer. Una de ellas es donde mi personaje está sentado en la silla de ruedas, es la escena final que había que hacerla mojado. Yo insistí en  realizarla en ese momento porque era cuando tenía falta de aire y eso me ayudaría mucho a lograr que se viera más real; o sea, era un peligro latente para mí, pero sabía que iba a quedar así mucho más auténtica.

El proceso que pasó después fue maravilloso, por ejemplo los premios internacionales que obtuve con ella, como el de mejor actor en el Havana Film Festival New York, la nominación entre los cinco mejores actores de Iberoamérica en los premios Platino ─en la cual participé en su gala─, y otros premios y candidaturas en muchos otros festivales internacionales en los que estuve presente, como el de Berlín, Málaga, Viña del Mar, Guadalajara en los que siempre fue muy acogida y aceptada por la crítica y sobre todo por el público.

– Hace unos años fue conductor igualmente del programa Sonando en Cuba ¿Disfrutó de esta experiencia?

Esta ha sido una de las cosas que más me ha gustado hacer en mi carrera artística. Yo tenía algunas experiencias en la conducción de otros programas como A Moverse, El Marcapaso, El Expreso, pero la coincidencia de poder hacer en Sonando en Cuba la conducción con los músicos resultó ser muy gratificante. Además eso fue lo que estudié de niño, así que siempre una de mis frustraciones en la vida fue no haber podido ser cantante ya que soy afinado, pero no tengo una buena voz.

Fue un gran reto como conductor, hacer el programa casi en vivo. Se cortaba muy poquito, quizás por algún problema técnico y se hacía con público además, o sea que era una grabación como si fuera una función teatral o un concierto. Era muy tenso porque no nos podíamos equivocar, yo y Yasbell Rodríguez, quien fue mi compañera en la conducción.

Estuve en la segunda y en la tercera temporada. Tuvimos varios directores, pero bueno, sobre todo quisiera destacar a Manolito Ortega quien estuvo en esa segunda temporada, que para mí fue impresionante.

Quería crear un párrafo aparte para Gloria Torres y Paulo FG. Paulo ─dondequiera que esté─ que fue el creador y autor intelectual de ese proyecto. Éramos amigos ya de antes, pero bueno, ahí estrechamos la amistad y cariño mutuo. Y bueno, Gloria Torres, la primera persona que dirigió el programa, fue quien me llamó para estar ahí. Con Gloria siempre me ha unido una amistad y una colaboración de trabajo muy intensa y bonita. Así que a ellos dos, mi agradecimiento eterno.

Fueron muchas coincidencias bonitas que me sucedieron en este programa, sobre todo porque soy un amante de los jóvenes que luchan para encontrar su camino en la vida. En la segunda temporada estuve en todo el proceso de las captaciones y de los castings que se hicieron en las provincias. Fue muy gratificante ver a todos los participantes luchando por alcanzar su sueño y después poder acompañarlos en todo el proceso de una competencia tan importante que paralizó Cuba. Llegaron a ser casi como familias nuestras. La mayoría de estos cantantes en la actualidad son profesionales de la música y de verdad me llena de orgullo haber podido estar ahí, compartir con ellos y apoyarlos en su trabajo.

– Formó parte del elenco de la película Teófilo, filme reciente del director Alejandro Gil en el cual interpretó al comisionado de boxeo llamado Roberto, un dirigente deportivo de los años 70s y 80s ¿Cómo fue este proceso de encarnarlo al ser una persona tan lejana a usted en profesión y carácter?

Sobre la película Teófilo te diré que para mí es necesaria, porque es un poco la representación de la vida, sobre todo deportiva y privada, de alguien que ha sido ídolo de generaciones de cubanos, el boxeador amateur más grande de la historia en el mundo y por supuesto, creo que uno de los mejores de Cuba. Así que hacía tiempo merecía una película como esta. El filme transcurre a partir de los años 70s y termina en los 80s. Mi personaje, como tú decías, es un comisionado de boxeo, pero en una época en la que el deporte era la bandera insigne del país, etapa muy convulsa de confrontación constante con los norteamericanos; ganarle a un boxeador norteamericano era una victoria triple y para ellos ganarle a un cubano también. Había una competencia feroz por lograr vencer y Teófilo Stevenson era la mayor garantía de eso. Entonces a quien yo interpreto al ser el comisionado de boxeo, estaba siempre muy presionado en tratar de ganar. Y por eso vivía en ese constante ir y venir con el equipo, con los boxeadores. No quiero adelantar mucho sobre la película, pero bueno la he comentado a grandes rasgos.

Me fue bastante difícil porque como tú dices, estaba muy alejado de mi personalidad, pero bueno, siempre es un reto para cualquier actor poder hacer este tipo de personaje. Por otro lado, yo estaba filmando en ese mismo momento la telenovela Ojo de Agua. O sea, era salir de la piel de un ser humano y convertirme en otro que era muy diferente. Se parecían solo en el bigote porque no me lo podía quitar.

– ¿Cómo ha sido participar en la telenovela Ojo de Agua con un personaje además tan peculiar como Horacio? ¿Nos pudiera contar anécdotas de la filmación?

Fue muy difícil, la verdad, por todas las carencias que existen hoy en día y las dificultades que se crean. Este tipo de telenovelas va un poco a la vida cotidiana del cubano, donde se ve cómo se vive realmente a diferencia de esas novelas de fantasía, en las que todo es muy bonito y colorido.

Varias veces llegábamos a la locación, no había corriente por muchas horas y teníamos hasta que cambiar las escenas; por ejemplo, una que era dentro de la casa, había que hacerla afuera y  eso cambiaba un poco el concepto. Lo anterior te da la medida del sacrificio que muchos hacemos.

Yo me encontré con un personaje que para mi modo de ver tenía muchas lagunas. Fue un momento en que no estaban las escritoras a mano. Traté de verlas en algún momento y no pude. Y entonces muchas de estas interrogantes las fuimos tratando de rellenar entre los directores y yo.

Horacio es un personaje pequeño que sale en algunos momentos, pero cada vez que aparece en una escena es por alguna razón, se mantiene su intriga casi hasta mediados de la novela y después ya desaparece. Era un personaje que me pidió Alberto Luberta hacer y yo accedí. Como ves, está puesto en los créditos como una actuación especial. Aunque sea pequeño, es muy bonito trabajar en una telenovela porque es el espacio donde más se interactúa con los televidentes. A unos les gusta, otros la critican, otros son bastante reacios, se convierten a veces en ofensivos; pero bueno, yo digo que el público siempre tiene la razón, aunque a veces no lo diga de la manera adecuada.

Anécdotas hay unas cuantas, por ejemplo, desde casi al principio de la filmación de la telenovela, Ariana Álvarez, la actriz quien interpreta el personaje de Lita, tuvo un accidente. Ella se fue a bajar del camión, se jorobó el pie y así estuvo, con una bota puesta casi toda la novela. Entonces los muchachos la cargaban, la llevaban, la sentaban en la escena, porque obviamente no podía caminar mucho. Las escenas se tuvieron que cambiar algunas por eso, pero aun así ella terminó la novela.

Nosotros los actores nos levantábamos a las cinco de la mañana para hacer un recorrido en una guagüita que nos llevaba a las locaciones donde filmábamos las escenas, algunas en Playa Baracoa o lo último de Guanabo. Terminábamos a las 7, 8 ó 9 de la noche, llegábamos de vuelta a nuestra casa, nos poníamos a estudiar; y para los protagonistas era más difícil todavía, porque son los que tienen más llamados. Mi personaje no entraba y salía muchas veces, en comparación con otros actores.

Lo que quiero es que el público sepa que más allá del resultado, de lo que la gente ve en pantalla, le guste o no, nosotros siempre hacemos nuestro trabajo, fuimos un colectivo completo que se sacrificó muy duro; pero a pesar de eso sabemos los defectos que puede tener una obra.

– Participó también en la filmación de la película Ricky-Ricardo dirigida por la prestigiosa directora Magda González Grau con un personaje totalmente diferente: un padre homofóbico de un joven transexual. ¿Cómo fue  para usted la construcción de este personaje y qué retos tuvo para la filmación del mismo?

Magda me llama para hacer Ricky-Ricardo, aunque no era yo quien estaba previsto para hacer ese personaje, era otro actor que después no pudo y entonces tuve que asumirlo en cuatro días, ensayar dos o tres veces y empezar a grabar. Es un personaje como tú dices, bastante fuerte, con contradicciones muy grandes en su interior por el amor que tiene por su hijo pero también al mismo tiempo por todas las cosas que pasan con el muchacho y eso fue lo que tratamos de hacer; ojalá le llegue así a las personas. Tuve la suerte de confiar por supuesto en una directora de la trayectoria e inteligencia de Magda González Grau.

– ¿Que significó para usted actuar en esta película escrita además por Amílcar Salatti? 

Mencionaste a Amílcar Salatti y quiero tener un párrafo aparte para hablar de él, porque es ahora mismo uno de los guionistas más importantes de la televisión y el cine en Cuba. Él sabe muy bien cómo se escribe para un actor, qué es lo que puedes hacer, cómo llegar a un personaje desde la profundidad. Y si esa combinación es Amílcar y Magda González, hay un por ciento muy grande de convencimiento para cualquier intérprete.

– Nos pudiera comentar sobre otros de sus proyectos actuales y futuros.    

Ahora mismo estoy trabajando con Magda González Grau en la segunda temporada de Las Reglas de Rodo, una teleserie que yo veía y me encantaba. Cuando me dijeron que iba a hacer un personaje ahí, en esta segunda temporada, yo di brinco de felicidad. Ojalá la gente reciba el personaje con el mismo cariño, la misma fuerza y la misma voluntad que yo le estoy poniendo. Me siento igual, muy confiado en lo que me dice Magda y todo el equipo de trabajo porque son gente súper chévere y trabajadora. Es muy distinto a lo que yo he hecho en otros momentos y  me da mucho placer interpretarlo. Ojalá y le llegue al público.

He estado presente también con personaje en el programa policiaco Tras la Huella. Tuve asimismo la oportunidad de trabajar en la película Sin Amanecer, ópera prima del realizador audiovisual Daniel Chile.

Cada vez que venga un proyecto, si el tiempo y la salud me lo permiten y no sea un papel que requiera demasiado físicamente ─porque tampoco me voy a meter en algo que después no pueda lograr─ trato de hacerlo; destierro de mi vida las enfermedades, los problemas, las debilidades y trato de seguir adelante.

– ¿Cuánta energía positiva y fuerza de voluntad ha tenido que poner para lidiar con el cáncer y enfrentar nuevos retos en la actuación?

Me preguntas sobre cómo ha sido mi vida después que me enfermé y pude ir poco a poco restableciendo la salud, pero yo nunca dejé de trabajar. Recuerdo que lo primero que hice después de estar operado fue un cuento, cuatro meses antes de filmar Últimos días en La Habana y me costó bastante trabajo, por la respiración, por los movimientos que tenía que hacer el personaje; pero lo hice y no he parado de trabajar desde ese entonces.

Yo si veo que me falta el aire, me siento, trato de recuperarme y sigo trabajando. Desterré de mi vida la palabra cáncer y eso es lo que le aconsejo a todo el que haya pasado y esté pasando por una enfermedad como esta. Trato de eliminar de mi vida cualquier tipo de debilidad o enfermedades, para poder seguir adelante y hacer mi trabajo, que es lo que me gusta. Creo que en muchas de estas enfermedades la mente regula el sistema inmunológico. Y si tú estás fuerte mentalmente, el cuerpo también se fortalece. Esa es mi manera de ver las cosas. Y así sigo adelante, sin parar. Y cada vez que hay un proyecto nuevo, trato de hacerlo, de dedicarle el tiempo que tenga.

– ¿Pudiera decir unas palabras al público que tanto lo admira?

No hay nada más bonito o reconfortante, a pesar de los problemas y de las situaciones, que el público te reconozca el trabajo sin importar los diplomas, ni los premios; cuando salgas a la calle, que la gente siempre tenga una palabra de cariño. Si yo puedo lograr hacer feliz a alguien, aunque sea media hora de mi vida, en una escena, en un capítulo, en un programa, pues te juro que soy feliz. Yo creo que si eso me faltara, me iría de esta profesión. Estoy casi seguro que cuando uno trabaja con sinceridad, entregándolo todo, tienes que recibir mucho a cambio. Por lo tanto, voy a estar trabajando, como decía un programa de la Televisión Cubana, hasta mi último aliento.

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