Por Katherine Tamayo Pérez
El Taller «Cultura y Revolución a 65 años de Palabras a los intelectuales» es un encuentro que se convierte en pulso vivo sobre los principios que, desde aquel 30 de junio de 1961, han moldeado la identidad artística de la Isla. En un foro de diálogo intenso, los intelectuales analizaron un texto capital desde una perspectiva contextualizada, lo que corrobora su vigencia.
Aquel discurso de Fidel Castro no fue solo una alocución; sino una declaración de intenciones, los cimientos de una guerra a la incultura que transformaría radicalmente el panorama nacional. De ahí nacieron proyectos épicos como la Campaña de Alfabetización y se constituyó la Asociación de Artistas que devino en lo que conocemos como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), además se concedió especial importancia a la labor de Casa de las Américas, entre otras acciones. Así se inauguró una etapa donde la Revolución, lejos de ser enemiga de la creación, se asumía como su principal aliada.
En los paneles y ponencias del taller, la actual situación cultural de Cuba fue el centro del debate. Los participantes, en sus intervenciones, insistieron en la relevancia de aquellos principios fundacionales frente a los desafíos contemporáneos donde Fidel dio una brújula ética para el creador revolucionario, un marco de libertad dentro de un proyecto social. Las reflexiones se nutren de fragmentos de aquel discurso, para recordar cómo se articuló un programa cultural revolucionario que, desde sus inicios, ha apostado por el respeto a la diversidad de los creadores.
Las acciones y proyectos que hoy mantienen viva esa visión son innumerables. Desde el robusto entramado de instituciones culturales hasta las iniciativas comunitarias, la cultura cubana sigue siendo un bastión de resistencia y creatividad. Los debates abordan el papel de la cultura en la defensa de la soberanía y la importancia de que el creador se sienta parte indisoluble del pueblo y el proceso revolucionario.
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