Por: Ahmed González Franco.
Cada 8 de junio se conmemora el Día Internacional de los Océanos, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reconocer el papel fundamental que desempeñan los océanos en la vida del planeta: generan la mayor parte del oxígeno que respiramos, regulan el clima y albergan una inmensa biodiversidad.
Sin embargo, este ecosistema vital enfrenta una amenaza creciente: la contaminación por plásticos. Se calcula que cada año más de 8 millones de toneladas de residuos plásticos terminan en el mar. Estos desechos no solo degradan el paisaje marino, sino que causan graves daños a la fauna. Tortugas, aves y mamíferos marinos confunden el plástico con alimento, lo que provoca asfixia, obstrucción intestinal o intoxicación. Además, los microplásticos —fragmentos diminutos— ya han sido detectados en el agua potable, la sal y en organismos marinos que llegan a nuestra mesa.

Para frenar esta crisis se necesitan acciones concretas: reducir drásticamente el uso de plásticos de un solo uso (bolsas, botellas, pajitas, envases), apostar por alternativas reutilizables y biodegradables, mejorar los sistemas de reciclaje y fomentar la limpieza de playas y costas.
Con el 90% de las grandes especies marítimas de peces mermadas y el 50% de los arrecifes de coral destruidos, estamos extrayendo más del océano de lo que se puede reponer. Debemos trabajar juntos para crear un nuevo equilibrio en el que no agotemos todo lo que este nos ofrece, sino que restauremos su vitalidad y le devolvamos una nueva vida.

Reimagina, tema del Día Mundial de los Océanos 2026, nos invita a cambiar la forma en que vemos y cuidamos el océano. Durante mucho tiempo lo hemos percibido como algo lejano, cuando en realidad forma parte de nuestra vida diaria: del aire que respiramos, de los alimentos que consumimos y del equilibrio climático que hace posible nuestra existencia. Dejemos de ser simples beneficiarios de sus recursos y convirtámonos en verdaderos guardianes de su futuro.

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