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Nuevas puertas a los cubanos en el exterior

Por: César Gómez Chacón

Durante la reciente comparecencia ante la prensa nacional del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Cubavisión Internacional estuvo representado por la periodista Valia Rosa Marquínez Sam. Fue ella quien introdujo el tema de las relaciones de Cuba con sus emigrados.

El también primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, al responder a su pregunta, reiteró la política que por largos años ha sostenido la nación con los cubanos residentes en el exterior, muchos de los cuales –apuntó– mantienen su identidad cultural, su vínculo y su disposición a contribuir al desarrollo país.

En los últimos años, dijo, el diálogo se ha fortalecido en diversos espacios, como las conferencias “Nación y emigración”, y otros eventos e intercambios académicos, científicos y económicos realizados en Cuba, más allá del trabajo constante del Ministerio de Relaciones Exteriores y las actividades que frecuentemente organizan las embajadas, a la cual son invitados los cubanos residentes en cada país y en diversas regiones del mundo.

A partir de esos intercambios el gobierno ha elaborado un dossier de planteamientos y propuestas de sus emigrados para facilitar la participación de estos cada vez más en el desarrollo económico y social del país, con la reducción de trámites y la creación de mecanismos más flexibles. Sobre el tema –dijo entonces el presidente– habrá una comparecencia especial del vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga.

El pasado lunes 16 la prensa cubana reportó íntegramente la conversación del alto funcionario cubano con el periodista Jorge Legañoa, la cual ha sido ampliamente divulgada.

Pérez-Oliva Fraga expresó que las nuevas decisiones «están dirigidas fundamentalmente a buscar una mayor descentralización de la economía, a propiciar una mayor participación del capital extranjero en nuestro desarrollo económico y social, y también a diversificar la participación del sector privado en distintos ámbitos de la economía».

En síntesis, las medidas anunciadas se resumen en varios puntos:

Los cubanos residentes en el exterior sin residencia efectiva en el país podrán, por primera vez, invertir en empresas privadas en Cuba y asociarse con actores económicos privados cubanos al amparo de la Ley de Inversión Extranjera.

Tal disposición elimina la restricción que hasta ahora limitaba esa posibilidad únicamente a los residentes permanentes en el territorio nacional, y constituye el cambio más significativo dentro de las nuevas regulaciones, que abarcan, además, la apertura del sector financiero bancario y la creación de fondos de cooperación e inversión.

Asimismo, se aprobó que los cubanos residentes en el exterior, a través de empresas constituidas en otros países, puedan asociarse con empresas privadas cubanas al amparo de la Ley 118 de Inversión Extranjera. Hasta el momento, esta figura solo era posible con entidades estatales.

En el ámbito financiero, las disposiciones también autorizan la participación de los cubanos residentes en el exterior en la creación y establecimiento en Cuba, previa licencia del Banco Central de Cuba, de instituciones financieras no bancarias, bancos de inversión y otras entidades comprendidas en el Decreto-Ley 362.

Para facilitar la operatoria de los nuevos actores económicos, se establece que estos residentes en el exterior que tengan empresas en Cuba podrán abrir y operar cuentas bancarias en divisas en igualdad de condiciones que cualquier persona o institución residente en el país.

Se adoptó la decisión de crear fondos para nuclear la cooperación, respetando siempre la voluntad del donante, lo que permitirá una organización superior y mayor impacto en los destinos que más lo necesitan.

De igual forma, se abre la posibilidad de que la comunidad cubana residente en el exterior participe en la creación de fondos de inversión para el desarrollo de proyectos en el territorio cubano, financiando la implementación de iniciativas de interés para el desarrollo económico y social del país.

Otra de las decisiones adoptadas es promover la participación de los cubanos residentes en el exterior en las producciones agrícolas, especialmente a nivel territorial, en correspondencia con la política del país «en los que se concede derecho de usufructo sobre la tierra para producir alimentos», señaló el vice primer ministro.

Hoy estas decisiones están teniendo una gran repercusión entre la comunidad cubana en el exterior. Desde Miami los odiadores de siempre se rasgan las vestiduras. Otros sin duda alguna se van a acercar más al país que los vio nacer.

Para nadie es un secreto que el principal impedimento para cualquier relación normal entre Cuba y sus emigrados sigue siendo el bloqueo económico, comercial y financiero que impone el gobierno de los Estados Unidos, agravado ahora por las medidas de asfixia total impulsadas por el orate Donald Trump, con la prohibición de la entrada de combustible a la isla.

Pero las puertas a los cubanos que viven en el exterior están abiertas. Y eso no tiene marcha atrás.

 

 

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