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Manifiesto de Montecristi: la soberanía no se pone en la balanza

El 25 de marzo de 1895, en el pueblo dominicano de Montecristi, José Martí y Máximo Gómez rubricaron un documento que pasaría a la historia como: «Manifiesto de Montecristi». Aquel era  el pronunciamiento general de la Revolución de 1895, el primer programa de la guerra que había estallado el 24 de febrero, y la expresión escrita de la organización superior que desde 1892 había tejido el Partido Revolucionario Cubano.

La firma se produjo en un contexto histórico de máxima tensión. Apenas semanas antes, el 29 de enero, Martí había enviado la orden de alzamiento a los jefes principales de la Isla. El Plan de la Fernandina había fracasado, el espionaje estadounidense y el español habían estrechado el cerco sobre los conspiradores, pero la voluntad revolucionaria no se detuvo.

Martí llegó a República Dominicana el 7 de febrero y, desde entonces, recorrió varios sitios buscando apoyo moral y material para la causa cubana. En Montecristi se reunió con Gómez para ultimar los preparativos del viaje a Cuba, y allí les llegó la noticia del alzamiento del 24 de febrero.

El Manifiesto de Montecristi aunque fue redactado principalmente por Martí, reflejaba el sentir de Máximo Gómez, Antonio Maceo y otros jefes revolucionarios. El propio Martí dejó constancia de que el documento fue apoyado y suscrito por Gómez sin que el autor «escondiese o recortase un solo pensamiento suyo», y que luego de escrito «no ocurrió en él un solo cambio».

Esta coincidencia de criterios entre los dos máximos jefes –uno proveniente del ámbito civil, el otro del militar– constituyó un hecho inédito en las guerras cubanas.

En el contexto internacional de finales del siglo XIX, pocos proyectos independentistas proclamaron con tanta claridad los principios que regirían una insurrección. El documento afirmaba que la guerra solo sería «terminable por la victoria o el sepulcro», eliminando de raíz cualquier tentación de pacto que repitiera la experiencia del Zanjón de 1878.

El documento se enfrentó al racismo, determinante en el fracaso de la Guerra de los Diez Años, y realizaba además un análisis crítico del pasado independentista latinoamericano. Señalaba las prácticas de caudillismo, las guerras civiles que habían frustrado la consolidación de las repúblicas surgidas en la primera mitad del siglo XIX y advertía sobre las sanguinarias dictaduras que proliferarían en el continente. Era, en esencia, un texto que trataba de no repetir errores.

En un momento en que los Estados Unidos miraban con apetito hacia la Isla, el Manifiesto proclamaba: «Los cubanos empezamos la guerra, y los cubanos y los españoles la terminaremos. No nos maltraten, y no se les maltratará. Respeten, y se les respetará. Al acero responda el acero».

Una simple lectura del documento permite apreciar con meridiana claridad las causas por las que el pueblo de Cuba se lanzaba a la lucha, y explica que la guerra no se libraba contra el pueblo español, sino contra el yugo colonial que imperaba en la isla desde los tiempos de la conquista.

A pesar del tiempo transcurrido, ese histórico documento programáticotrasciende para la lucha de los cubanos por su libertad, independencia y soberanía, objetivos que serían definitivamente conquistados el primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, encabezada por su líder histórico Fidel Castro Ruz.

A 131 años, las palabras escritas sobre aquella mesa de Montecristi no han perdido vigencia: siguen incomodando al mismo norte que entonces pretendía convertir a Cuba en objeto de su dominio y, aún, no se resigna al fracaso.

El Manifiesto de Montecristi ya había anticipado la respuesta a ese acoso: «Al acero responda el acero», escribió Martí. No era una invitación a la violencia, sino la afirmación de un principio elemental: la soberanía no se pone en la balanza.

Manifiesto de Montecristi unirá a cubanos y dominicanos

El Comité de Honor por los 100 años del natalicio de Fidel Castro convocó  a un acto patriótico con motivo del 131 aniversario de la firma del Manifiesto de Montecristi.

La actividad tendrá lugar este miércoles a las 10:00 (hora local) en la ciudad de Montecristi, en el noroeste de la República Dominicana, coordinada de conjunto con la Campaña Nacional de Solidaridad del Pueblo Dominicano con la isla.

Según los organizadores, el acto de reafirmación patriótica, solidaridad y amistad entre ambos pueblos iniciará con una concentración en el Parque del Reloj, desde donde partirá una peregrinación hasta la Casa Museo Máximo Gómez.

Durante la jornada, cubanos y dominicanos rendirán homenaje a los dos patriotas en la casa donde fue firmado el histórico documento, concebido como el programa político de la Guerra de 1895. En el centenario de su firma, Fidel Castro lo calificó como “uno de los más grandes legados políticos que ha recibido nuestro pueblo”.

Con información del Periódico Granma.

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