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Luces, cámara, Cuba: un año en la pantalla grande y pequeña

Por Annalie Jorge Pérez

El 2025 ha sido un lienzo vibrante para el cine y la televisión cubanos, reflejo de nuestra identidad, sueños y realidades. Desde la oscuridad de la sala de cine hasta la intimidad de nuestros hogares, la producción audiovisual cubana ha reafirmado su compromiso con la cultura y la memoria, cosechando éxitos y abriendo nuevas ventanas al mundo.

El séptimo arte cubano ha vuelto a brillar, destacamos la fuerza narrativa de producciones como Nora, una película inspirada en hechos reales y sustentada en una rigurosa investigación. La cinta se sumerge en uno de los capítulos más intensos de la lucha de Cuba por defender su soberanía: la infiltración de sus agentes de inteligencia en grupos terroristas con base en Miami.

Bajo la dirección de Roly Peña, Nora relata la historia de una agente secreta cubana quien, bajo una identidad falsa, había logrado penetrar los círculos más internos de organizaciones violentas responsables de planificar y ejecutar actos de terror contra Cuba durante décadas. La trama se desencadena cuando, tras el descubrimiento de la red de infiltrantes “Avispa”, la protagonista debe regresar a la isla antes de que su cobertura sea descubierta y su vida corra peligro.

Más que un simple thriller de espionaje, el filme se erige como un testimonio cinematográfico que busca sacar a la luz la cruda realidad de estas organizaciones. Revela la otra cara de una guerra no declarada, donde el valor y el ingenio de hombres y mujeres anónimos se convierten en el principal baluarte de la nación.

Otro hito fue Mijaín, un largometraje documental con narrativa no cronológica dirigido por Rolando Almirante, Ángel Alderete y el periodista deportivo Héctor Villar. En una hora y veinte minutos se muestran diversos momentos de la vida del atleta de Herradura.

“No es un documental solamente de deporte, es un documental muy íntimo, que desmitifica un tanto la figura de Mijaín López, que para el pueblo cubano después de lograr la quinta medalla se convertiría en héroe de nuestra República de Cuba”, expresó Héctor Villar, uno de los realizadores de este filme.

El documental logra una aproximación humana, al primer deportista en conseguir la medalla de oro en la misma disciplina individual en cinco Juegos Olímpicos consecutivos.

Por otra parte, uno de los principales hechos en la escena cinematográfica del país fue el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, cita anual con lo mejor del cine de la región.

En esta edición se presentaron 2 mil 51 obras, lo cual evidencia que el nuevo cine latinoamericano sigue vivo. De dicha cifra quedaron en concurso 114 títulos, 30 guiones y 30 carteles y se proyectaron 283 filmes de 42 países. Estuvo dedicada al centenario de Alfredo Guevara, figura histórica del cine Cubano y latinoamericano, fundador del evento.

Televisión cubana, la pantalla chica

El año también nos presentó nuevas caras en la dirección y la actuación, consolidó tendencias en la exploración de temáticas contemporáneas, el uso de nuevas tecnologías y la búsqueda de coproducciones que enriquecen nuestra visión global.

“Las reglas de Rodo” es un ejemplo de estas producciones, primera serie cubana que tiene como protagonista a un personaje autista. Con guión de Amílcar Salatti y dirección de Magda González Grau el audiovisual mezcla los géneros de comedia y drama. Protagonizada por un dúo ya reconocido y en la televisión cubana por sus excelentes resultados en “Calendario” que fue un éxito total en nuestras pantallas y fuera de ellas.

Las teledramas, con su siempre fiel seguimiento, trajeron propuestas como la telenovela “Sábados de Gloria”, con dirección de Tamara Castellanos, guión de Jorge Luis Sánchez y las actuaciones de Yessie Guridi, Tahimí Alvariño y Yudexi de la Torre, abordó la historia de tres mujeres que son amigas desde la infancia y acostumbraban a reunirse los sábados para hablar de sus conflictos y alegrías.

Proyecto que evidencia no sólo la vitalidad de la Casa Productora de Telenovelas, sino su capacidad para integrar nuevas generaciones de guionistas, realizadores y actores a una tradición que ha acompañado al pueblo cubano durante más de seis décadas.

Se une a esta lista, la novela “Regreso al corazón” dirigida por Loysis Inclán y Eduardo Eimil —una dupla que ya ha demostrado su complicidad en proyectos anteriores.

Esta tuvo gran impacto y aceptación del público con una trama que nace en una familia con un negocio de flores, pero que se expande hacia temas más complejos y actuales como el Alzheimer, el bullying escolar, las segundas oportunidades, la inclusión desde el reflejo al mundo del transformismo y el poder sanador del amor.

Hemos visto un esfuerzo constante por modernizar nuestros contenidos y acercarnos a nuevas formas de consumo, integrando más elementos interactivos y explorando plataformas digitales para ampliar nuestro alcance. La televisión cubana continúa adaptándose, sorteando desafíos y reafirmando su rol insustituible en la vida de cada familia cubana.

Desde las historias más íntimas hasta las grandes producciones, cada fotograma y cada segundo de emisión son un testimonio del talento, la resiliencia y pasión de nuestros creadores. Un arte que conecta, emociona e invita a soñar. El 2025 deja un legado cultural invaluable y la promesa de un futuro donde las pantallas de Cuba seguirán siendo ventanas abiertas al mundo.

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