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Letras auténticas de mujer

Sumario: Marilyn Bobes es una de esas escritoras cubanas imprescindibles en la Literatura cubana contemporánea por la originalidad de sus textos y su manera franca y diáfana de narrar historias de ficción, inspiradas en sí misma y sus contemporáneas.

Por: Jeiddy Martínez Armas.

La creadora, ha puesto en el centro de su obra el universo femenino con obras en las que las problemáticas de las mujeres, sus anhelos y esperanzas hacen que cada una pueda descubrirse en sus páginas. El público y la crítica han ovacionado su obra, es así que ha obtenido entre otras importantes distinciones, el Premio Casa de las Américas en los años 1995 y 2005.

Por la relevancia de sus textos, ella es una de las intelectuales del patio a la cual se le ha dedicado la Feria Internacional del Libro de La Habana en este 2026, evento cultural pospuesto en el momento de la publicación de esta entrevista, debido a la difícil situación electroenergética del país. Acerquémonos entonces a la obra de Marilyn Bobes en entrevista exclusiva para Cubavisión Internacional.

Comenzó escribiendo poesía ¿Cómo recuerda esos inicios que la catapultaron como escritora ganando el Premio David de Poesía a los 24 años de edad por su segunda colección de poemas titulada La aguja en el pajar publicada por usted en 1979?

Ese premio me hizo sentir escritora, cosa que anhelaba ser desde mi adolescencia. Lo recibí sin pensar cuantos lectores ganaría y el hecho generó en mí una gran responsabilidad. En lo adelante debería esforzarme porque mi segunda entrega no se quedara por debajo de lo ya alcanzado y ello me generó un bloqueo de algunos años en los que escribía y destruía mucho de lo realizado. Pero bueno finalmente pude publicar mi segundo libro y creo modestamente que no defraudé a mis primeros lectores.

En Alguien está escribiendo su ternura, realiza un homenaje feminista a otras poetas predecesoras ¿Recuerda cómo fue la realización de este libro?

Realmente fue un proceso muy natural, casi inconsciente. Desde muy joven me interesó el tema de la mujer y más específicamente el de la mujer escritora. Leí a todas las que pude y surgieron esos poemas en los que traté de expresar mi admiración por ellas. Recuerdo que uno de los jurados de ese 13 de marzo fue la gran Mirta Aguirre y en una nota que me envió instándome a que no dejara de escribir me preguntó por qué yo era aun tan feminista.

Fue una época en la que muchos pensaban que los problemas de la mujer se habían terminado con el triunfo de la Revolución y aunque esta liberó realmente al sexo femenino de muchas trabas, la vida demostró que las mentalidades no se cambian por decreto. Subsisten prejuicios que todavía arrastramos hasta hoy.

¿Qué siente cuando escribe poesía? ¿Por qué ya ha dejado de escribir en versos?

Yo no he dejado de escribir poesía. Mi último libro, Borrar el todo, es del año pasado. Solo que la poesía no llega cuando yo quiero sino cuando ella se presenta de manera inesperada, cosa que no me sucede con la prosa. La poesía la sufro, la prosa me divierte y es quizás por eso que escribo más narrativa ahora que en mi temprana juventud.

Siendo también periodista se ha nutrido para hacer buena narrativa ¿Cómo ha sido para su carrera literaria esta relación intrínseca?

Indisoluble. El ejercicio del periodismo, la obligación de escribir todos los días significó un entrenamiento que agradezco. Siempre he pensado que el buen periodismo es también literatura y cuando se escribe sobre el presente la narrativa toma del periodismo su función testimonial. Creo que quien ha sido periodista tiene más oportunidad de escribir bien la prosa de ficción.

Su obra narrativa fue la que la catapultó a la fama internacional ganando dos veces el prestigioso premio Casa de las Américas primero en 1995 con su libro Alguien tiene que llorar y en el 2005 con Fiebre de invierno. ¿Qué la impulsó a usted escribir estos dos libros?

Esas obras se escribieron desde la experiencia personal y colectiva. Creo que todos los escritores de ficción tienen algo de autobiográficos pero no significa que lo sean absolutamente. En esos dos libros hay, sobre todo, autenticidad y quizás por ello los lectores a veces me confunden con mis personajes. Celebro que así sea porque significa que son creíbles y por lo tanto hay una mayor capacidad de identificación con ellos. Algunos críticos los han calificado de autoficción y a mí no me molesta que lo hayan hecho.

En Alguien tiene que llorar, delineó al igual que con Fiebre de invierno, figuras femeninas en términos psicológicos, humanos y narrativos, en este caso con el personaje Iluminada Peña como protagonista ¿Cómo se inspiró para escribir este personaje y sus historias?

Iluminada Peña es un personaje absolutamente ficticio aunque contiene vivencias personales de mi confrontación con la cultura europea. Como ya te dije es una mezcla de cosas que sucedían a mi alrededor y algunas vivencias personales. Si me preguntas en qué me inspiré te digo que no fue resultado de una inspiración sino de la observación.

¿En Fiebre de invierno fue su intención en este libro hacer un retrato de la sociedad cubana y sus conflictos en distintas generaciones con las problemáticas de Jackeline como centro?

Otra vez el tema de lo autobiográfico. No he pretendido hacer un retrato de la sociedad cubana. Sería muy pretencioso. Solo he contado una historia que tiene como telón de fondo cosas que ocurrieron en Cuba en la década del 70 y en la del 90.

Posteriormente en su cuenti-novela Mujer Perjura, Marilyn Bobes desnuda el alma contando una historia conmovedora que se mueve entre la realidad y ficción. ¿Por qué contar estas historias relacionadas entre sí con Iluminada Peña nuevamente de protagonista?

Iluminada Peña fue un personaje que me siguió rondando después de haber escrito el cuento Pregúntaselo a Dios. Me parecía que podía sacar más partido a su historia y así se me ocurrieron algunas historias que podían formar parte de una biografía más completa como se puede observar en Mujer Perjura. El juego que establezco entre ficción y realidad es solo un juego. Lo que escribo como realidad es también una ficción aunque mi vocación por el realismo me haga incluir muchas cosas que forman parte de mi vida o del momento que toca vivir.

Fue responsable también de la antología de cuentos femeninos Estatuas de sal, publicada en 1996, que compiló de conjunto con Mirta Yáñez ¿Cuán imprescindible cree que fue reunir las voces de sus féminas contemporáneas en una misma edición?

Fue insoslayable. Mirta y yo nos dimos cuenta de que en las antologías y panoramas de la literatura cubana había muy pocas mujeres tanto del siglo pasado como de la República y muchas menos en el momento en que fue compilada Estatuas de Sal. Nos dedicamos gracias a una ardua labor a buscar todas las que podíamos y el resultado fue ese libro, el cual más que una antología es un panorama de la cuentística femenina, lo más abarcador que pudimos.

Sombras nada más, la primera antología de cuentos cubanos contra la violencia hacia la mujer, publicada en el año 2017, fue una idea original suya ¿Cómo fue el proceso de reunir estos textos sobre el tema? ¿Qué significó hacerlo?

En realidad esa antología es de Laidi Fernández de Juan más que mía. Yo tuve la idea y convoqué a algunas escritoras pero otras ocupaciones me impidieron completar el trabajo y Laidi se encargó de ello con mucho acierto. Fue todo lo inclusiva que pudo y creo que ese es uno de los méritos principales de ese libro.

En el 2016 le fue otorgado el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, y en 2018 recibió el Primer Premio Guantanamera de Literatura Cubana por su libro de cuentos: Alguien tiene que llorar otra vez ¿Qué similitudes y diferencias tiene este libro con su texto Alguien tiene que llorar con el que obtuvo en 1995 el Premio Casa de las Américas?

La diferencia es que aunque salió con similar título en España, Alguien tiene que llorar otra vez se trata de una recopilación de los que yo creí mis mejores cuentos. Se puede decir que es una antología que recoge desde mis primeros textos, hasta los escritos en fechas cercanas a los que fue publicado y no tiene nada que ver con el libro original Alguien tiene que llorar de 1995.

¿Nos pudiera contar sobre la última novela que escribió? ¿Cuándo tiene prevista publicarla? ¿En qué otros proyectos está implicada ahora mismo?

La novela que escribí no me satisfizo cuando la terminé. Es un homenaje a mi madre y la escribí unos meses después de que ella murió. Por lo tanto resulta más catarsis que buena literatura. Me cuesta reescribirla pero lo haré en algún momento. En estos días estoy escribiendo una nueva colección de cuentos y algunos poemas.

Aunque la Feria Internacional del Libro fue pospuesta ¿Qué significa para usted que este año le hayan dedicado este importante evento cultural?

Significa un reconocimiento que hace mucho no recibía dentro de mi país. Lo recibo con humildad y con cierta angustia pues prefiero vivir a través de mis libros y me intimida ese nivel de exposición pública. Pero no puedo negarte que fue una alegría y agradezco mucho a quienes lo decidieron entre tantos escritores que lo merecían también.

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