Muchas jornadas marcan el decursar de Cuba, pero pocas estremecieron a la vez, a su pueblo y cambiaron el camino del país, como la del tercer domingo de abril de 1961.
Hoy se cumplen 65 años de dos decisiones que convirtieron aquel 16 de abril en una fecha histórica: la declaración del carácter socialista de la Revolución triunfante en 1959 y la fecha oficial de fundación del Partido Comunista de Cuba.
Horas antes, el 15 de abril, la nación antillana sufrió sendos bombardeos de fuerzas de Estados Unidos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, con saldo de siete víctimas mortales.
Esos ataques antecedieron la invasión perpetrada por Playa Girón, en la provincia de Matanzas, el 17 de abril, derrotada en menos de 72 horas.
Durante el sepelio, en la céntrica esquina habanera de 23 y 12, Fidel Castro pronunció un discurso en el cual definió a la Revolución triunfante en 1959 como «patriótica, democrática y socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes».
Además, pronunció «¡Socialismo o Muerte!», una especie de declaración de principios que reflejaba la determinación cubana para implementar el modelo socialista y que concluye las alocuciones oficiales en nombre de la defensa de la independencia de la nación antillana.
Cuba lloraba a sus hijos y, en respuesta a una propuesta de Fidel, miles de ciudadanos juraron emprender la construcción del socialismo y defender con la vida ese proyecto —y su ideología— si fuera necesario.
El 16 de abril de 1961 marcó un punto de inflexión, un antes y un después en el proceso iniciado con el triunfo del ejército rebelde en 1959. Ese día, Cuba se posicionó de manera frontal contra el imperialismo estadounidense y abrazó el socialismo como vía para garantizar la justicia social.
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