Estás aquí
Inicio » Cultura

Jorge Perugorría en Málaga: decir la verdad es también un acto de creación

Por: César Gómez Chacón.

En estos días parece que todo lo relacionado con el séptimo arte sucede en la ceremonia de los Oscar, alfombra roja mediante…Pero hay otras noticias recientes en el mundo del cine que tampoco deben pasarse por alto.

El reconocido actor y realizador cubano Jorge Perugorría, “Pichi”, se presentó hace una semana en el Festival de Málaga para mostrar su más reciente filme Neurótica Anónima.

Acudió a la cita en España junto a la primera actriz Mirtha Ibarra, y allí mostró su nueva obra cinematográfica, continuidad de una carrera que marcó un antes y un después en el cine cubano, desde su inolvidable papel en la película Fresa y Chocolate. Aquella cinta, recordemos, fue la primera producción cubana nominada al Premio Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera en 1994. Desde entonces “Pichi” ha desarrollado una inmensa carrera de obras y éxitos internacionales como actor y como realizador.

Seguramente los presentes y la prensa imaginaban que desde el escenario malagueño Perugorría hablaría de cine, de creación, de personajes y de historias. Y así fue. Pero también ocurrió algo que ya se ha vuelto habitual cuando un artista cubano dice en voz alta lo que muchos prefieren callar: se desató la tormenta mediática.

Como resultado, lo que captó mayores titulares en Málaga, más allá del excelente filme, fue la valoración del actor y director sobre la realidad que vive Cuba. Con claridad meridiana, Pichi afirmó ante los periodistas acreditados: «La política de Trump hacia Cuba de estrangular el país, de producir esta crisis energética, realmente está a punto de llevar el país a una crisis humanitaria. Ahora es muy difícil pensar en hacer películas, estamos pensando en sobrevivir y salir día a día adelante.»

Bastaron esas palabras para provocar la irritación del sistema ideológico-propagandístico anticubano. No es algo nuevo. Cada vez que una figura pública del archipiélago rompe el guion de la narrativa del odio prefabricado en Miami y en otros centros de poder mediático anticubano, se activan los mecanismos de descalificación.

El propio artista lo ha explicado con contundencia en un texto reciente dedicado a alguien a quien calificó como un “cineasta menor” radicado en Estados Unidos, en el cual expresó que  desconocer la responsabilidad de Trump con el agravamiento de la crisis actual en Cuba es «mentiroso y desleal… Mienten en este tema. Digo que los casi cien mil cubanos, incluyendo más de once mil niños, que esperan por operaciones quirúrgicas dada la actual situación son responsabilidad de Trump, de su equipo y del criminal, inmoral y asesino bloqueo y su faceta más reciente de cerco petrolero. Para tener un debate serio sobre Cuba, primero hay que ser honesto. De lo contrario, todo nacerá torcido y enfermo», afirmó el cineasta.

En su apoyo, se han levantado voces afines. El director cubano Luis Ernesto Doñas expresó que Pichi «sueña y construye cada día una Cuba mejor como artista y gestor cultural natural». Mientras, el presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, Alexis Triana, resumió con ironía la situación: «¿Demasiado éxito el de los nuestros solo por decir la verdad en la conferencia de prensa en Málaga con un asunto tan sabido como que Donald Trump pretende y está estrangulado a Cuba?»

En definitiva, lo ocurrido en Málaga demuestra algo esencial: a veces, en el mundo del arte, decir la verdad puede ser tan poderoso —y tan incómodo— como la mejor de las películas. Y cuando esa verdad nace del compromiso con la cultura y con el país, entonces también se convierte en una obra mayor, aunque nadie le otorgue un Oscar por ello.

//kbm

Deja una respuesta