Por: Ahmed González Franco
Este viernes 22 de mayo, la humanidad celebra el Día Internacional de la Diversidad Biológica, con el propósito de crear conciencia acerca de la importancia de esta para la vida y la necesidad de preservarla para futuras generaciones.
Cuba con una biodiversidad envidiable, comparte con otros territorios insulares rasgos como los de ser sitios de elevada concentración de especies, altos porcentajes de endemismo (alrededor del 40% en el archipiélago cubano) y una mayor sensibilidad de las especies a la extinción.
Según los expertos, la mayor de las Antillas es cuarta a nivel mundial entre las islas en cuanto a riqueza de su flora, pero ocupa el primer lugar en términos de número de especies por kilómetro cuadrado.

La riqueza de la biodiversidad cubana se expresa en otros hechos y números:
Los anfibios, con 71 especies, muestran un endemismo del 94%. Es la mayor diversidad de esta clase de vertebrados en el Caribe insular, solo por detrás de La Española, con cinco especies más.
La cartacuba o el zunzuncito (el ave más pequeña del mundo, 5-6 cm de pico a cola), la rara y cristalina Greta cubana u otras de las tan diversas mariposas y polillas; la polímita; la aislada ferminia de peculiar canto, el arriero, el tocororo, el cabrero, la perdiz Starnoenas, el carpintero, la cotorra, entre otros, son especies que distinguen la rica biodiversidad cubana.
Es un patrimonio natural rico y a la vez frágil, cuya conservación está en manos de todos, ciudadanos e instituciones. Hay que tomar conciencia de esa riqueza y de que, una vez que se deteriora o se pierde una de sus partes, es difícil su recuperación.

Conmemorar este día implica asumir un compromiso concreto: integrar la conservación de la biodiversidad en las políticas públicas, las estrategias económicas y las decisiones cotidianas. La ciencia nos ofrece diagnósticos claros; ahora hace falta voluntad política y acción colectiva.
Proteger la diversidad biológica no es un acto de idealismo, sino una necesidad objetiva para garantizar el futuro de nuestra propia especie.
Su salud, su equilibrio y la preservación de su diversidad sin dudas pueden hacer nuestra vida mejor.