Por: Mayelín del Sol.
El despliegue militar sin precedentes de Estados Unidos vulneró este año la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en 2014 en La Habana. Dirigido contra Venezuela y denunciado por Cuba, añadió tensión a un escenario ya marcado por sanciones y presiones por parte de Washington.
Creció la tensión geopolítica en nuestra área geográfica cuando a finales de agosto de este año, Estados Unidos incrementó la presencia de tropas navales en el Sur del Caribe con el pretexto de combatir el narcotráfico y desencadenar una guerra contra Venezuela.

El presidente de la hermana nación de Venezuela afirmó que “se pretende un nuevo proyecto colonizador ya no sólo contra la América, creo que es contra el mundo entero lo sabemos pero por aquí por América Latina y el Caribe el proyecto colonizador no pasará”.
La primera operación de la campaña fue el 2 de septiembre, con el ataque a una lancha proveniente de la nación sudamericana en la que, presuntamente, viajaban miembros de la banda criminal del Tren de Aragua, y en el ataque 11 personas perdieron la vida.
En la XXV Cumbre del ALBA-TCP, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez se refirió a las presiones del gobierno estadounidenses:
“El despliegue naval ostensible exagerado e injustificado de las Fuerzas Navales de los Estados Unidos en el Mar Caribe y la deliberada amenaza de agresión militar contra la nación bolivariana revelan un propósito hegemónico y criminal que debe poner en alerta a todos los pueblos y gobiernos del continente es un peligro que se debe denunciar de la forma más resuelta y desde Cuba hoy aquí en esta Cumbre del ALBA lo condenamos en los términos más firmes y categóricos”.
En noviembre Donald Trump dio el visto bueno a un plan de operación secreta de la CIA en territorio venezolano ello cobró la vida a pescadores y obreros según investigaciones de la Social Press aún cuando Naciones Unidas instó a Estados Unidos a detener los ataques y fustigó lo ocurrido como ejecuciones extrajudiciales.

Además, el presidente cubano sostuvo que:
“Las renovadas pretensiones colonialistas de la Doctrina Monroe se muestran constantemente en los anuncios y en las acciones amenazantes contra Venezuela, como preludio de lo que supondría una agresión tan irresponsable como riesgosa, un nuevo corolario, heredero del desprestigiado y derrotado corolario Roosevelt. Ahora tenemos el corolario Trump.
La política del gran garrote y la diplomacia de las cañoneras, con su criminal prontuario de agresiones y atropellos contra los pueblos, es el Pasado de la Región, ¡no podemos permitir que sea el Futuro!
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, del pasado mes de noviembre, incorpora un enfoque aún más agresivo y ofensivo a esa vetusta pero muy peligrosa Doctrina.
América Latina y el Caribe no es patio trasero, ni siquiera delantero de nadie. Nosotros somos Estados soberanos. Los recursos y las riquezas naturales de nuestras Naciones pertenecen a nuestros Pueblos, como Patrimonio inalienable que ningún otro País, por poderoso que sea, tiene derecho a reclamar o ambicionar.”

Tras meses de una escalada retórica que parecía ir directa a un desenlace bélico, con una docena de buques de guerra, el mayor portaaviones del mundo, el Gerald R. Ford, un submarino nuclear, así como la inclusión de 15 mil tropas, presiones políticas, diplomáticas, económicas y militares de Washington contra Caracas en medio de la denominada operación Lanza del Sur, propició incursiones aéreas que violaron el derecho del espacio venezolano.
También otra de las amenazas fue la prohibición de las operaciones de las aerolíneas internacionales. Sobre ello, Nicolás Maduro afirmó: “nada nos falta para ser libres e independientes y ganar por el camino que tengamos que ganar la paz perpetua de toda nuestra región con desarrollo, con estabilidad, enfrentar los problemas y solucionarlos, unidos siempre”
En medio de la farsa o estrategia de cambio de gobierno que pretende Estados Unidos en Venezuela, la nación cuestiona la eficacia de la operación antidrogas en el Caribe, cuyo pretexto de la Casa Blanca mantiene un terrorismo psicológico hacia el país sudamericano que casi al cierre de 2025 ha incautado más de 65 toneladas y medias de drogas.
Mientras, el mandatario norteño no confirma ni descarta invadir territorio venezolano y las advertencias contra su homólogo en Caracas vuelve a ser la retórica imperial que históricamente Estados Unidos desata contra naciones de la región.
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