Por: César Gómez Chacón.
Ante el madrugonazo imperial contra Venezuela, Cuba ha levantado su voz con firmeza. La Habana lo califica sin ambigüedades como una violación grave del Derecho Internacional y una amenaza directa a la paz regional. Se trata de otro capítulo en la larga historia de intervenciones imperiales contra los pueblos que defienden su soberanía, contra toda Latinoamérica.
La Cancillería cubana, a través de una declaración oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, condenó enérgicamente el ataque norteamericano y denunció que Washington vuelve a recurrir a la fuerza para imponer sus intereses geopolíticos y económicos. El MINREX subrayó que el verdadero objetivo de esta agresión no es la democracia ni los derechos humanos, sino el control de los recursos energéticos venezolanos y el castigo ejemplar a un pueblo que se niega a arrodillarse.
La respuesta del pueblo cubano no se ha hecho esperar. Desde La Habana, miles de ciudadanos se han movilizado en estos mismos momentos en la Tribuna Antiimperialista José Martí, convertida una vez más en escenario de solidaridad activa y combativa. Allí, trabajadores, estudiantes, combatientes y jóvenes han ratificado que Venezuela no está sola y que Cuba acompaña su lucha como lo ha hecho siempre, desde la convicción y desde la hermandad.
Los medios de comunicación cubanos han activado una programación especial a tiempo completo en respaldo a Venezuela. La radio y la televisión nacionales transmiten análisis, declaraciones, mensajes de solidaridad y reportes permanentes que desmontan la narrativa manipuladora de los grandes consorcios mediáticos y colocan en el centro la verdad de los hechos: se trata de una agresión imperial injustificable.
Cuba reafirma que la paz solo será posible con respeto a la soberanía de las naciones y al derecho de los pueblos a decidir su destino sin amenazas ni bombardeos. Frente a la violencia y la prepotencia, el archipiélago rebelde, más rebelde que nunca ante el imperio, responde con principios, movilización popular y una solidaridad que no conoce de límites ni silencios. Venezuela cuenta con Cuba, hoy y siempre.
