Por: César Gómez Chacón
Las nuevas desconexiones del Sistema Eléctrico Nacional vuelven a poner sobre la mesa una realidad que algunos insisten en ignorar. Detrás de cada apagón hay una causa estructural que Cuba denuncia desde hace años: el bloqueo económico de Estados Unidos y, especialmente, la persecución contra el sector energético, diseñada para impedir el acceso a combustibles, piezas de repuesto, financiamiento y tecnología.
Las explicaciones ofrecidas por el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, desmontan las matrices que pretenden atribuir la crisis a la incapacidad técnica o a errores de operación. «No han sido errores de operación, en la Unión Eléctrica hay capacidad técnica, conocimiento, consagración y un fuerte sentido de pertenencia», afirmó.
Más contundente aún fue al identificar el verdadero origen del problema: «Lo decimos y lo volvemos a repetir: hay una total ausencia de combustible y no tenemos acceso a piezas de repuesto para nuestras unidades termoeléctricas ni para las de Energas». Es la consecuencia directa del bloqueo recrudecido que tiene en el sector energético uno de sus principales objetivos.
Mucho más que una avería
La desconexión ocurrida el pasado martes fue consecuencia de oscilaciones en la red eléctrica nacional que provocaron la salida en cadena de varias unidades. Pero reducir lo ocurrido a un incidente técnico sería ignorar el contexto en que opera hoy el sistema eléctrico cubano.
Cada reparación, cada transformador instalado y cada unidad que vuelve a sincronizarse con el SEN son posibles gracias al esfuerzo de trabajadores que laboran en condiciones excepcionales. El propio Ministro describió jornadas que se extienden hasta la madrugada para devolver la electricidad a la población, al tiempo que rechazó las versiones que responsabilizan al éxodo de trabajadores. «Tenemos salida de personal, pero eso no ha implicado una pérdida de conocimiento», precisó.

La respuesta está en la soberanía
Lejos de quedarse inmóvil ante las dificultades, Cuba acelera la transformación de su matriz energética. Los parques solares que ya generan electricidad en varias provincias constituyen pasos concretos hacia una menor dependencia de combustibles importados y una mayor capacidad para enfrentar el cerco económico.
«Es el camino de buscar soberanía con nuestros propios recursos, con nuestra inteligencia, con nuestro crudo nacional, con nuestro sol, con nuestro viento y con nuestro gas», resumió De la O Levy.
La recuperación del Sistema Eléctrico Nacional no será inmediata. Nadie lo ha prometido. Pero tampoco puede analizarse al margen de una política estadounidense que busca asfixiar al país privándolo de energía.
Mientras ese bloqueo persista, cada avance será fruto del esfuerzo y la resistencia. Y cada nuevo parque solar, cada unidad recuperada y cada megawatt incorporado serán también una victoria frente a quienes apostaron por dejar a Cuba a oscuras.