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Cuando arrecian las sanciones, se fortalece la hermandad

Moscú responde con firmeza a la nueva escalada de Washington contra Cuba

Por: César Gómez Chacón

En medio de una nueva ofensiva de presión económica impulsada por la administración de Donald Trump —que ha llegado al extremo de amenazar con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba bajo el argumento de una supuesta “emergencia nacional”— la Federación de Rusia ha dejado clara su posición: las sanciones contra la Isla son “inaceptables”.

Durante su encuentro hace unas horas en Moscú con el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, el presidente Vladimir Putin fue categórico:

Estamos en un período especial, con nuevas sanciones. Ya saben qué opinamos al respecto. No aceptamos nada por el estilo.

Sin dudas, no se trató de una frase diplomática más. Fue una declaración política directa frente a la estrategia de asfixia yanqui que intenta convertir el suministro energético a Cuba en arma de coerción.

El presidente Putin recordó que la relación entre ambos países no es coyuntural ni circunstancial.

Siempre hemos estado del lado de Cuba en su lucha por la independencia, por el derecho a seguir su propio camino de desarrollo y siempre hemos apoyado al pueblo cubano, afirmó.

Y añadió, en un reconocimiento explícito a décadas de resistencia:

Sabemos lo difícil que ha sido para el pueblo cubano… en su lucha por su derecho a vivir según sus propias reglas y defender sus intereses nacionales.

Solidaridad que se traduce en acción

La postura rusa no se limita a declaraciones. Moscú ha reiterado su voluntad de profundizar la cooperación económica, financiera y energética con La Habana, incluso bajo amenazas de represalias estadounidenses.

Valoramos mucho nuestras relaciones (con Cuba) y tenemos la intención de desarrollarlas aún más… proporcionando la asistencia adecuada a nuestros amigos, aseguró Putin.

Por su parte, el canciller Serguéi Lavrov reforzó ese mensaje con igual claridad. En el encuentro ayer con su homólogo Rodríguez Parrilla, el jefe de la diplomacia rusa calificó de “inaceptables” las acciones de Washington y subrayó:

“Rechazamos categóricamente las acusaciones descabelladas contra Rusia y Cuba, contra nuestra cooperación, que supuestamente crea una amenaza para los intereses de Estados Unidos o para cualquiera que sea”.

El ministro de exteriores del gran país euroasiático recordó que el bloqueo se ha extendido por casi siete décadas y denunció que hoy se pretende escalar hacia fórmulas aún más agresivas.

Reiteramos nuestro apoyo de manera consistente a Cuba y a su pueblo, en lo concerniente a la defensa de su soberanía y la seguridad del país.

Y dejó sentada una premisa esencial del derecho internacional, un explícito llamado a Washington:

Todas las cuestiones deben resolverse a través de un diálogo respetuoso.

Más que aliados, pueblos hermanos

La orden ejecutiva de Trump, que declara a Cuba como “amenaza inusual y extraordinaria” y pretende castigar a quienes comercien petróleo con la Isla, revela hasta qué punto la política estadounidense insiste en la coerción y el castigo colectivo.

Pero también ha puesto en evidencia algo más profundo: la vigencia de alianzas basadas en el respeto y la memoria histórica.

Rusia y Cuba no se relacionan desde la coyuntura ni desde el cálculo inmediato. Se reconocen en una historia compartida por cerca de setenta años, una lucha de resistencia ante un enemigo común, en la defensa de la soberanía y en la convicción de que ningún país debe ser obligado a arrodillarse para sobrevivir.

En un escenario donde se pretende convertir el suministro de combustible en instrumento de presión política, el respaldo ruso envía un mensaje inequívoco: la política de aislamiento no cuenta con consenso internacional.

Cuba enfrenta tiempos difíciles, pero no está sola. La solidaridad expresada desde Moscú confirma que, frente a la presión y la intimidación, prevalece el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.

Cuando arrecian las sanciones, cuando se intenta sembrar aislamiento y miedo, es cuando se prueba la autenticidad de las amistades verdaderas. Y hoy, ante la presión y las nuevas amenazas yanquis, Moscú ha demostrado que no se aparta un ápice de la “isla de la libertad”.

//llhm

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