El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció este jueves que el estado crítico del sistema electroenergético cubano no obedece a una supuesta desidia del gobierno, sino a una «guerra atroz» ejecutada por Estados Unidos.
En un mensaje difundido en su cuenta oficial, el canciller afirmó que «quienes sostienen en el gobierno de EE. UU. que el estado precario del sistema electroenergético cubano es culpa de nuestro Gobierno, mienten para ocultar el crimen que cometen contra el pueblo de Cuba».
Quienes sostienen en el gobierno de #EEUU que el estado precario del sistema electroenergético cubano es culpa de nuestro Gobierno, mienten para ocultar el crimen que cometen contra el pueblo de #Cuba.
Vayamos a los hechos:
Los memorandos presidenciales NSPM-5 de 2017 y 2026… pic.twitter.com/Us9nHbNr2L
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) June 11, 2026
Rodríguez Parrilla recordó que los memorandos presidenciales NSPM-5 de 2017 y 2026 colocaron el hostigamiento y la persecución financiera y comercial como centro de la asfixia contra la isla. Añadió que la guerra económica se reforzó con la reinclusión de Cuba en la unilateral lista de supuestos Estados patrocinadores del terrorismo, primero en enero de 2021 y luego en enero de 2025.
El titular de la diplomacia cubana explicó con ejemplos concretos las consecuencias del bloqueo. En 2023, una empresa europea canceló la venta de repuestos para turbinas de generación por miedo a sanciones de EE. UU., a pesar de que Cuba contaba con el financiamiento. En 2025, una empresa de un país amigo negó la asistencia técnica para poner en funcionamiento una pieza imprescindible de la termoeléctrica de Cienfuegos, porque contenía más de un diez por ciento de componentes de origen estadounidense.
Según el canciller, técnicos de empresas contratadas han decidido no viajar a Cuba, incluso estando ya en el aeropuerto de origen, debido a las amenazas y presiones. Además, la Orden Ejecutiva 14380 del presidente de EE. UU., del 29 de enero de 2026, autorizó la imposición de aranceles punitivos contra las importaciones procedentes de países que suministren petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta.
Rodríguez Parrilla subrayó que, antes del cerco energético, buques petroleros que transportaban combustible a Cuba eran amenazados con multas, embargo de activos, exclusión del sistema financiero global e incluso con la interceptación en alta mar y la confiscación de su carga.
A todo ello, añadió el ministro, se suma que cuarenta bancos extranjeros se han negado a operar con Cuba, lo que ha bloqueado 140 transferencias bancarias, muchas de ellas relacionadas con pagos para la compra de tecnología solar o eólica.
«Dato mata relato», sentenció el canciller, y concluyó que el sistema eléctrico cubano «es víctima de una guerra atroz» ejecutada de forma deliberada por Washington, que conoce perfectamente el daño que causa a la población y se esconde «tras la fachada de la mentira y la propaganda».