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En Cuba: asesoría legal gratuita y acompañamiento a víctimas de violencia basada en género

La primera oficina especializada de Cuba en violencia basada en género funciona en el capitalino municipio de La Habana Vieja y ofrece consulta gratuita y defensa colegiada.

Por Cynthia Ibatao Ruiz

A veces lo más difícil no es reconocer lo que pasa. Es encontrar a alguien que te crea. Alguien que no te juzgue. Alguien que sepa qué hacer cuando tú ya no sabes por dónde empezar.

En La Habana Vieja, desde hace cinco meses, existe un lugar pensado exactamente para ese momento. Una oficina pequeña donde un grupo de abogados y especialistas recibe a personas que están atravesando situaciones de violencia de género. No importa si es física, psicológica, económica o sexual. Si está pasando dentro de tu casa o fuera de ella. Allí hay alguien dispuesto a escucharte.

La abogada Ana Isabel Zamora forma parte del equipo que atiende cada día. «Lo primero que hacemos es justamente escucharlos», dice. «Bajo ese entorno de extrema complejidad psicológica, nuestra primera tarea es entender lo que esa persona está viviendo».

La oficina nació del esfuerzo conjunto de la Organización Nacional de Bufetes Colectivos, la Federación de Mujeres Cubanas, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Gobierno de Canadá. Pero más allá de los nombres institucionales, lo que importa es lo que ocurre puertas adentro: una consulta donde no hay prisa, donde el miedo no es exageración y donde pedir ayuda no tiene costo.

Muchas mujeres y personas en situación de violencia creen que no hay salida, que denunciar es complicado. Este espacio existe justamente para desmontar esa creencia.

«Es una ventaja que las personas cuenten con asesoramiento y acompañamiento letrado», explica Rodolfo Hechavarría, otro de los abogados que allí labora. «Ante las específicas situaciones en que se encuentran producto de la violencia, muchas veces se requiere la adopción de medidas urgentes. El abogado cuenta con las herramientas legales necesarias para actuar con rapidez».

En la oficina trabajan en equipo. No es un abogado solo frente a un expediente. «Casi siempre estamos en presencia de un equipo colegiado, integrado al menos por dos especialistas: uno en materia penal y otro en materia de familia y civil», detalla Yenisei Rodríguez, directora del Bufete Colectivo donde se encuentra la oficina. Eso significa que cada caso se mira desde todos los ángulos posibles, para que ninguna arista quede desprotegida.

Otros especialistas allí presentes explicaron que la consulta inicial es totalmente gratuita. Si el caso requiere iniciar un proceso legal, el costo tiene un descuento del 50% sobre la tarifa ordinaria; esto aplica en cualquier parte del país. Aunque esta es la oficina pionera, diversos talleres ya han preparado a especialistas jurídicos de 40 municipios de Cuba.

No es una iniciativa aislada. Forma parte de una estrategia más amplia que el país ha ido tejiendo para enfrentar la violencia de género. Responde al Programa para el Adelanto de las Mujeres y surgió en el marco del proyecto «Apoyo a la Respuesta Nacional a la Violencia de Género en Cuba», una iniciativa de alcance nacional liderada por la Federación de Mujeres Cubanas con el acompañamiento del UNFPA y el Gobierno de Canadá.

Marisol Alfonso de Armas, jefa de UNFPA en Cuba, explica que este proyecto también está alineado con los estándares internacionales para la atención a la violencia de género. «Existen desafíos que aún tenemos: lograr una articulación con otras instituciones para que la respuesta a la víctima sea más completa», señala.

Según el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, Cuba registró en 2023 una tasa de femicidios de 1,4 por cada 100.000 mujeres, una cifra que, aunque inferior al promedio regional, confirma la necesidad de fortalecer servicios especializados como esta oficina.

En un país donde las políticas de protección social han sido una prioridad histórica, la existencia de este espacio especializado constituye un nuevo eslabón en la cadena de respuestas institucionales frente a la violencia de género. Es, ante todo, la confirmación de que el sistema jurídico cubano sigue buscando mecanismos para estar más cerca de quienes, en medio del conflicto, deciden pedir ayuda.

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