Un primer grupo de colaboradores de la salud regresa hoy a Cuba tras cumplir su misión y dado el anuncio del Gobierno guatemalteco que conlleva al fin escalonado del acuerdo bilateral vigente.
En una sencilla y emotiva ceremonia de despedida la víspera, el jefe de la diplomacia de la isla aquí, Nazario Fernández, calificó de profunda la huella de cariño que dejan estos profesionales en los lugares más recónditos del país.
Encomió los servicios prestados y pidió no hacer caso a las mentes perversas, a los corazones vacíos que tratan de denigrar esa labor, pues el humanismo demostrado cada día en casi 28 años está latente en el pueblo de esta hermana nación.
En el acto, también de tributo al Comandante en Jefe Fidel Castro en el año del centenario de su natalicio y de reconocimiento a cada cooperante por la labor realizada, Fernández les deseó a un feliz regreso a la patria.
Antes, la coordinadora del programa de colaboración de la Dirección de Redes Integradas del Ministerio de Salud y Asistencia Social chapín, Sheila Pamela Leyla, expresó que “nos convoca la necesidad de decir gracias”.
Describió que los miembros de la brigada médica antillana hicieron de las montañas, las selvas y los barrios más humildes de esta tierra su propio hogar.
Ustedes llegaron, no con armas ni con condiciones, sino con estetoscopios y una voluntad de hierro. Desde entonces han sido el rostro de la esperanza para millones de guatemaltecos, que previo a ver a un médico cubano, jamás tuvieron acceso a una consulta digna, añadió.
Nos llena de un orgullo profundo contemplar la magnitud de la obra que han edificado, una labor que trasciendo lo profesional para convertirse en un monumento a la fraternidad, afirmó la funcionaria.
Se marchan con la frente en alto, con la satisfacción heroica del deber cumplido y con la certeza de que su paso por nuestro país ha dejado una huella de salud y dignidad que el tiempo jamás podrá borrar, puntualizó Leyla.
“Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”, recordó como una de los preceptos del líder histórico de la Revolución cubana.
Su labor no fue solo técnica, sino profundamente humana, nos enseñaron que la medicina no es una mercancía, sino un apostolado, subrayó la coordinadora.
En la Plaza José Martí de la capitalina avenida Las Américas, miembros de la brigada y de la misión estatal caribeña, junto al grupo que finalizó, colocaron una ofrenda floral ante el busto que honra al Héroe Nacional de la isla y proclamaron fuerte: ¡Misión cumplida!.
Desde el 5 de noviembre de 1998 los profesionales de bata blanca cubanos enfrentaron muchas situaciones difíciles en 16 de los 22 departamentos de este territorio centroamericano, con una consagración, ejemplo y respeto realmente impresionantes.
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