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Cuba conmemora el Día Internacional del implante coclear: ciencia y sensibilidad que transforman vidas

Por Isabel Díaz González

Ronald tiene solo 7 años y llega nuevamente a su consulta en el Programa Nacional de Implantes Cocleares. Con la naturalidad de un niño que ya reconoce voces y sonidos, se sienta frente a los especialistas que lo han acompañado en este camino para realizar, este 25 de febrero, su cambio de tecnología.

Coincide con el Día Internacional del Implante Coclear, una fecha en la que pequeños como él reciben cariño y esperanza, más allá de discursos de odio y bloqueos que intentan frenar la solidaridad.

Su mamá, Idalma Lobaina, agradece cada avance. Recuerda el silencio inicial y cómo, gracias al implante, su hijo ahora puede comunicarse, aprender y disfrutar de la vida con plenitud. Para ella, este programa es mucho más que un procedimiento médico: es futuro y confianza.

Ronald es uno de los niños que forman parte de una historia mayor, la de cientos de familias que han recuperado la audición gracias a este proyecto único en el mundo.

Hace más de un cuarto de siglo, Cuba emprendió un camino que transformó la vida de miles de personas: el Programa Nacional de Implantes Cocleares, fruto de la visión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz e impulsado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Este programa, singular por su carácter gratuito y profundamente humano, ha permitido que niñas, niños y adultos con pérdida auditiva profunda vuelvan a escuchar, comunicarse y participar plenamente en la sociedad, detalla el doctor Manuel Enrique Sevila Salas, uno de sus fundadores.

Hasta hoy se han realizado más de 600 implantes, incluidos casos bilaterales y pacientes sordociegos. Más allá de la cirugía, el programa asegura un acompañamiento integral que involucra a médicos, terapeutas del lenguaje, psicólogos y familias, en un proceso que garantiza la rehabilitación y el desarrollo personal de cada paciente.

“Un implante coclear es un dispositivo electrónico biónico que permite a las personas con pérdida auditiva severa o profunda percibir sonidos al estimular directamente el nervio auditivo”, explicó la doctora Sandra Bermejo Guerra, especialista en Otorrinolaringología y jefa del Servicio de Implante Coclear y Cirugía Compleja de Oído del Hospital Pediátrico Universitario Borrás-Marfán.

La especialista señaló que, a diferencia de los audífonos, que amplifican el sonido aprovechando la audición residual, los implantes reemplazan la función del oído interno y transmiten la información directamente al nervio.

Bermejo recordó que los primeros intentos de estimular el nervio auditivo se remontan al siglo XIX, aunque el desarrollo de dispositivos efectivos comenzó en la segunda mitad del siglo XX.

En 1972, el doctor William House lanzó el primer implante comercial de un solo canal, y poco después, el profesor Graeme Clark en Australia introdujo el modelo multicanal, que revolucionó la percepción del sonido.

En Cuba, el programa comenzó en la década del 2000 y desde entonces ha evolucionado con dispositivos más pequeños, ergonómicos y con procesamiento digital avanzado, lo que ha mejorado la calidad del sonido y la comprensión del lenguaje, especialmente en ambientes ruidosos.

La doctora subrayó que más de un millón de personas en el mundo han recibido implantes cocleares y que el futuro de esta tecnología está marcado por la integración con la inteligencia artificial, la conectividad inalámbrica con dispositivos externos y la investigación en terapia génica.

“El impacto en la calidad de vida es incuestionable; los implantes cocleares han transformado el día a día de miles de personas, permitiendo su integración social y el desarrollo de habilidades comunicativas”, concluyó Bermejo, resaltando el compromiso de Cuba en mantener este costoso dispositivo a favor de los niños y de toda la población que lo necesite, en una lucha constante ante la cruel política de bloqueo del gobierno estadounidense que ocasiona grandes carencias y que mucho sufren médicos, pacientes y familiares en la Mayor de las Antillas.

Por último, destacó que el Programa Nacional de Implante Coclear, más que un orgullo para sus protagonistas, reúne los mejores valores de la medicina revolucionaria. No es solo un procedimiento médico: es una obra de infinito amor, porque detrás de cada intervención hay ciencia, sensibilidad y compromiso social con la vida.

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