
Autor: Alejandro Pérez Zerquera.
Hera de Cuba nos cuenta su viaje de la ingeniería a la música, su primer concierto solista “Íconos Son Todos” y cómo Música es Mujer impulsa la visibilidad femenina en la música cubana.
Hera, ¿cómo te iniciaste en la música y qué fue lo que te inspiró a dedicarte a esta carrera artística?
Aunque no tengo formación académica musical, provengo del mundo de las matemáticas y las ciencias; soy ingeniera en ciencias informáticas. Mi acercamiento a la música comenzó en festivales universitarios, conectando con una raíz familiar muy cubana y musical, donde cada momento se celebra con música, especialmente influenciada por mi abuela, gran amante de la radio. Esa inquietud se consolidó en los festivales aficionados de la universidad, y continuar en la música se volvió inevitable al experimentar la satisfacción de estar en un escenario y recibir el apoyo de un público universitario cercano y participativo. Ganar premios en ese entorno y contar con un público tan receptivo ha sido una fuente de inspiración y alimento espiritual, que me permite crear y vivir la música de manera plena.
En tus presentaciones fusionas géneros como son, danzón, bolero y jazz. ¿Cómo describirías tu estilo musical y qué elementos consideras esenciales en tu propuesta artística?
Si tuviera que definirme en una frase, diría que soy intérprete de la canción. Al no provenir de una formación musical tradicional, he tenido que aprender de todas las fuentes posibles, ampliando mi espectro sonoro y cultural. Comencé con bolero y la música cubana —son, salsa, timba, danzón, guaracha—, géneros que son y serán parte esencial de mi estudio personal para poder pararme en un escenario con respeto al público. En etapas posteriores, el jazz y la bossa nova me brindaron riqueza sonora, habilidades de creación y libertad interpretativa. Tanto en mis composiciones como en los covers que interpreto, busco siempre transmitir un mensaje y conectar con quien escucha, independientemente de su edad o lugar. Por eso, me defino como intérprete de la canción: alguien que comunica y conecta a través de la música.
A lo largo de tu carrera has trabajado con músicos reconocidos como Bobby Carcassés, Pedro Pablo Gutiérrez y José Portillo. ¿De qué manera estas colaboraciones han influido en tu desarrollo musical?
Realmente ha sido maravilloso rodearme de personas con tanta experiencia y conocimientos que compartir. Recuerdo que mi primera puerta fue la de Niurka Reyes, y como solista trabajando con backgrounds, tuve la oportunidad de compartir con María Elena Pena y Héctor Téllez. Más adelante, en el mundo de la música en vivo, coincidí con talentosos músicos como Emilio Morales, Leyanis Valdés y Jessie Valdez, y también con músicos jóvenes como Sandoval. Tener el consejo y la guía de maestros como Pedro Pablo durante la grabación del disco Únicamente el destino ha sido fundamental, ayudándome a enfocarme y definir mi camino artístico.
Además, todo este aprendizaje se traduce en un mayor compromiso con el público. Más allá de seguidores o fans, hablo de las personas que asisten a mis conciertos, que te reconocen en la calle o te ofrecen una palabra amable. Mi esfuerzo diario se centra en crecer espiritualmente, culturalmente y profesionalmente, para que mi trabajo les llegue a ellos completo, sorprendente y disfrutable. La música es para sentir, disfrutar y soñar, y mi intención es que quienes me escuchan en vivo experimenten eso plenamente.
A todas las personas siempre les digo: insistan. Soy muy tenaz e intensa; cuando decido algo, voy a por todas. Se trata de confiar en uno mismo, trabajar, cuidar cada detalle, detenerse a analizar y continuar, porque esa constancia da sentido a todo.
Actualmente lideras el proyecto Música es Mujer, que busca visibilizar a las mujeres en la música cubana. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué impacto has visto en la comunidad artística?
Hay una frase que resume bien lo que representa Música es Mujer: “Actuar en conjunto potencia nuestras carreras individuales, porque juntas somos más fuertes y llegamos más lejos”. En un momento me di cuenta de que las cuatro que empezamos juntas, con sueños, música y muchas ganas de hacer, no contábamos con los medios ni el apoyo para dar el siguiente paso. Con Música es Mujer lo hemos logrado: hemos alcanzado visibilidad nacional y soñamos con un público internacional. La iniciativa nos brinda aval y trayectoria, nos permite contarle al mundo lo que hacemos y atraer a los agentes que mueven la música globalmente.
Música es Mujer nos inspira a soñar y crecer juntas. Cada una aporta ideas, historias y experiencias diferentes, que nos motivan y nos fortalecen. Ver cómo otras alcanzan metas que alguna vez parecían lejanas nos impulsa a seguir. Realmente, Música es Mujer ha sido una fortaleza indescriptible en nuestras carreras.
En agosto de 2025 ofreciste tu primer concierto como solista, “Íconos son todos”, en la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. ¿Qué significado tuvo este evento para ti y cómo elegiste el repertorio que presentaste?
Íconos Son Todos, presentado en Bellas Artes, fue un sueño de más de trece años hecho realidad. Recuerdo compartirlo con el maestro Bobby Carcassés y sentir una emoción indescriptible; fue un momento que siempre anhelé. El nombre del concierto proviene de mi primera canción propia, Íconos, escrita por Erailys Elizalde Elejalde, que se ha convertido en un himno que dedico al público, celebrando no solo a los grandes artistas que nos inspiran, sino también a todas las personas que luchan por sus sueños y nos inspiran cada día.
Escoger los temas fue un reto: quería incluir a artistas fundamentales en mi trayectoria como Bobby Carcassés, Pedro Pablo Gutiérrez, José Portillo y Eduardo Sandoval, además de estrenar mis propios temas. Dirigir musicalmente el concierto, siendo no músico de formación, fue un aprendizaje intenso, siempre apoyada por Roxana Morales, quien contribuyó con arreglos y temas para estrenar. Controlar la energía de todos los jóvenes músicos (mayoría mujeres) y lograr que sintieran y vivieran la música fue clave para que el concierto, aunque breve con ocho temas, se sintiera como una hora completa, dejando al público con ganas de más.
Momentos como el solo de contrabajo en Fiebre de Ti o la improvisación con Bobby fueron experiencias de creación y conexión profunda en el escenario. Cada músico dio su máximo, el público respondió con entusiasmo, y el apoyo desde la escenografía, especialmente de Jazz Vilá, permitió que todo fluyera. Íconos Son Todos en Bellas Artes fue un concierto soñado, donde me sentí arropada, querida y plenamente feliz, iluminada por la música y por la energía compartida con todos los que hicieron posible este momento.
¿Cuáles son tus próximos proyectos, tanto como intérprete solista como líder de Música es Mujer?
Tengo muchos proyectos en marcha, tanto con Hera de Cuba como con Música es Mujer. Con Hera de Cuba siempre estamos trabajando; no puedo estar quieta, siempre tengo ideas en mente, no solo como cantante, sino también en producción y direcciones artísticas, algo que me apasiona y motiva.
Música es Mujer mantiene una agenda activa: talleres, actividades en La Habana y Villa a Clara, y próximamente, en septiembre, realizaremos nuestro primer evento titulado Mujeres de la Música en los Medios. Será un encuentro para reunir a actores y agentes que impulsan la música y los músicos en todo el país, no solo en la capital, y visibilizar y potenciar el trabajo femenino en diferentes roles dentro del sector musical.
El objetivo de este evento va más allá del sector: queremos empezar a soñar con una verdadera industria musical. Las conexiones a nivel latinoamericano han sido muy valiosas; recientemente fui invitada al MIM LATAM en Panamá, lamentablemente no podré asistir. Este reconocimiento evidencia que las relaciones y colaboraciones que estamos construyendo son poderosas y significativas.
Desde tu perspectiva, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta la música cubana contemporánea y cómo crees que se podrían superar?
Pienso que, para un músico cubano como yo, y especialmente para la mayoría de las mujeres, el principal problema es económico. La movilidad, el acceso a festivales y eventos, y la posibilidad de participar en convocatorias se ven limitados por los costos de transporte, hospedaje, alimentación y producción. Incluso ensayar o realizar presentaciones mínimas implica gastos importantes en instrumentos, horas en locales de ensayo y logística.
Además, la burocracia y las restricciones administrativas complican aún más la participación en mercados musicales internacionales, con procesos migratorios y visas difíciles de gestionar. A pesar del talento y las ganas de hacer, estos factores económicos y burocráticos son los principales obstáculos que enfrentamos los músicos cubanos.
Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría compartir con tus seguidores y con las nuevas generaciones de músicos cubanos?
Esta pregunta me recuerda a muchas personas con las que he tenido el privilegio de coincidir a lo largo de mi carrera. Por ejemplo, Cary Bridón, Aurora Basnuevo, Diana Rosa Suárez y Miriam Socarrás, quienes no son músicos, pero cuya experiencia y profesionalismo me han enseñado muchísimo, ya sea en peñas, en la obra de teatro musical Carmen o en otros proyectos. También bailarines y otros artistas que me han mostrado la importancia de abarcar distintos campos: presentarse con seguridad, dominar escenarios y asumir responsabilidades como manager y productora, roles que ejerzo tanto en mi trabajo personal como en Música es Mujer.
Estar cerca de personas con tanta historia, prestigio y preparación me nutre profundamente, me enseña y me guía en la búsqueda de mi camino artístico. Me ayuda a crecer espiritualmente, a comprender la importancia del buen gusto y de la excelencia en el arte, y a consolidar la disciplina necesaria para desarrollarme como intérprete.
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