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20 de Febrero: Un llamado global contra la desigualdad

Cada 20 de febrero, la comunidad internacional conmemora el Día Mundial de la Justicia Social, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 que representa — entre tanto — un recordatorio a gobiernos, a instituciones y a la sociedad civil de que el desarrollo y la dignidad humana solo son posibles en sociedades donde la justicia es la base del contrato colectivo. Pero, ¿qué entendemos por justicia social?

La definición de la ONU la reconoce como «un principio subyacente para la coexistencia pacífica y próspera dentro de las naciones y entre ellas”. En tanto, cinco principios clave suelen complementar esta definición:

  • El reconocimiento de que cada persona tiene necesidades y circunstancias diferentes (equidad)
  • Garantizar que todos tengan acceso a los recursos y oportunidades que necesitan para triunfar (acceso)
  • Permitir que todas las personas desempeñen un papel en la vida política, económica y social de las comunidades (participación)
  • Proteger los derechos humanos de todas las personas (derechos)
  • Valorar y respetar las diferencias entre las personas, como la raza, el sexo y la orientación sexual (diversidad)

En 2026 la fecha se conmemora bajo el lema “Compromiso renovado con el desarrollo social y la justicia social”. Las celebraciones de este año tienen lugar tras la Segunda Cumbre Mundial para el Desarrollo Social y la adopción de la Declaración Política de Doha. Los Estados Miembros, al reafirmar los compromisos de la Declaración de Copenhague de 1995, subrayaron que la erradicación de la pobreza, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos y la inclusión social son los pilares interrelacionados del desarrollo social.

El vínculo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La relevancia de esta fecha se intensifica al vincularla con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesto que no es posible alcanzar metas tan ambiciosas como el fin de la pobreza, el hambre cero, la salud y el bienestar o la reducción de las desigualdades si no se abordan de raíz las injusticias estructurales.

En el contexto actual, marcado por las tensiones geopolíticas y la crisis climática, entre otros desafíos, millones de personas carecen de protección social, trabajan en condiciones precarias o ven vulnerados sus derechos más elementales. De hecho, un eje clave de la justicia social es el trabajo decente.

La ONU subraya al respecto que el empleo no es solo una fuente de ingresos, sino un pilar de la integración social, la autoestima y el desarrollo comunitario. Por ello, promover economías inclusivas, con salarios justos, condiciones laborales seguras y libertad sindical, es una de las metas más urgentes para construir sociedades resilientes y pacíficas.

El Día Mundial de la Justicia Social sirve para impulsar políticas concretas y alianzas entre gobiernos, el sector privado y las organizaciones sociales, para que la justicia social deje de ser un asunto interno de cada país y se convierta en una responsabilidad global compartida, indispensable para la paz y la prosperidad de toda la humanidad.

Fuente: Nciones Unidas

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