Cuba no constituye una amenaza inusual para Estados Unidos, ni existe justificación alguna para una agresión militar contra la Isla, afirmó este lunes Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República, al clausurar el Encuentro Internacional de Solidaridad celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba subrayó el valor de la solidaridad, así como el agradecimiento y reconocimiento a quienes, con valentía y firmeza, respaldan causas justas, especialmente en escenarios complejos como el que enfrenta la nación cubana.
Díaz-Canel destacó el papel de Cuba como promotora de diálogo y paz en la región. Recordó que desde la Isla se proclamó a América Latina y el Caribe como zona de paz, y que fue sede del histórico encuentro entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa Rusa. Reafirmó, además, el carácter pacífico del país y la necesidad de construir modelos sociales sustentados en la justicia y la dignidad humana.
Al referirse a la conmemoración del Primero de Mayo, calificó la jornada como histórica: más del 80 % de la población activa mayor de 16 años firmó en favor de la paz y contra la guerra, mientras que más de cinco millones de cubanos participaron en marchas a lo largo del país en defensa de la soberanía. “Esa es la realidad de Cuba, no la imagen de un Estado fallido que se intenta imponer”, enfatizó.
Resaltó igualmente la participación de los jóvenes en los desfiles, integrados plenamente a su pueblo y comprometidos con la defensa de la Revolución, en medio de las dificultades económicas derivadas del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos.
El mandatario denunció las campañas de manipulación y tergiversación dirigidas a fracturar la identidad, la cultura y la historia de los pueblos, en particular del cubano. Señaló que estas acciones forman parte de una guerra mediática, tanto en redes digitales como en medios de comunicación, orientada a promover valores supremacistas, la xenofobia y la desacreditación de naciones y líderes.
En sus palabras finales, Díaz-Canel ratificó que el pueblo cubano mantendrá su compromiso de ser un espacio de esperanza en el Caribe para quienes creen en un mundo mejor. “No renunciaremos a nuestros principios”, aseguró durante la clausura del Evento Internacional de Solidaridad con Cuba.
Afirmó que la principal fortaleza de la nación radica en su pueblo, en sus trabajadores y en la capacidad colectiva de construir un futuro digno. Esa fuerza —dijo— se multiplica gracias a la solidaridad internacional, en un contexto global que exige enfrentar el egoísmo con resistencia, creatividad y dignidad.
El Presidente también hizo referencia a los programas de desarrollo en marcha, entre ellos la transformación de la matriz energética y los esfuerzos por alcanzar la soberanía alimentaria mediante el uso de la ciencia, la técnica y la innovación.
Ante la compleja situación económica, explicó que cada medida adoptada debe evaluarse en función de su impacto social, con el objetivo de evitar desigualdades, principio que —aseguró— guía la actuación del país.
Díaz-Canel reiteró que Cuba continuará siendo una nación comprometida con la justicia social, con oportunidades para todos, y mantendrá su vocación solidaria en apoyo a causas justas en el mundo, como la del pueblo palestino, la Revolución Bolivariana, la defensa de la soberanía de Venezuela y la causa del pueblo saharaui, entre otras.
Finalmente, consideró que este encuentro constituye una expresión de movilización de la opinión pública internacional en un contexto desafiante, y destacó la importancia de que sus participantes contribuyan a difundir la verdad sobre Cuba frente a campañas de manipulación y ante los riesgos de agresión.
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