Cada 8 de mayo —Día Mundial del Cáncer de Ovario— oncólogos, pacientes, familiares y activistas alzan la voz para arrancar de las sombras a un tumor que durante décadas ha sido bautizado como “silencioso”.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican en el planeta más de 200.000 nuevos casos de esta enfermedad y se producen alrededor de 150.000 muertes. En tanto, cerca del 70% de las pacientes llegan al especialista en estadios avanzados.
¿Dónde está el principal problema? En la ausencia de síntomas específicos. Distensión abdominal, saciedad precoz, dolor pélvico o necesidad miccional frecuente suelen confundirse con trastornos digestivos o urinarios banales.
El cáncer de ovario, advierten diversos especialistas, “habla en susurros”. Por eso, las campañas insisten en escuchar al cuerpo y mantener una vigilancia activa, especialmente si hay antecedentes familiares.
Mientras, la investigación explora nuevas fronteras, y, desde Cuba, las autoridades sanitarias insisten en la formación continua de los médicos de la familia —primer filtro ante los síntomas inespecíficos— y en garantizar que los centros de referencia oncológica dispongan de los protocolos actualizados.
La importancia de este día radica, precisamente, en saber que el ovario no avisa, pero que ciertas señales persistentes merecen una ecografía; que el antecedente familiar no es destino, pero sí una señal de alerta, y sobre todo, que visibilizar este cáncer es el primer paso para contarestar ese ‘ausencia’ de síntomas más evidentes en las primeras etapas.
Día Mundial del Cáncer de Ovario.
El cáncer de ovario es un tumor maligno localizado en el ovario, ocasionado por un crecimiento de células. Generalmente esta patología no suele presentar síntomas en sus primeras etapas.#CáncerDeOvario#LasTunasPorLaSalud#CubaPorLaSalud pic.twitter.com/qKj2h8BpQf
— Hospital Psiquiátrico Clodomira Acosta Ferrales (@AcostaHppd) May 8, 2026